Déu Pare, dame Gracia y pone en mí el deseo de buscarte, para que al buscarte pueda encontrarte, para que al encontrarte pueda amarte, y para que al amarte pueda odiar con todas mis fuerzas, con toda mi alma y todo mi corazón, todos los pecados de los que me has salvado...
En el Nombre de Jesús, amén!



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martes, 1 de enero de 2013

De que El Testimonio de Dios Impide Todo Desespero...

16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.
Romanos 8:16
Cierto, cuando caemos y pecamos, no nos hundimos des-Esperanza-dos.
Sabemos que ni siquiera entonces -cuando voluntaria y traicioneramente hemos vuelto la espalda a Dios- hemos caído en el Abandono, pues Su testimonio/Espíritu está en nosotros.

De ahí que incluso tras nuestra traición, podamos decir con Pedro Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo...

martes, 18 de diciembre de 2012

De que para que Cada Miembro Funcione, Simplemente Debe Estar Unido a la Cabeza...

5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros'.
Romanos 12:5
Mientras nos veamos como una congregación, no seremos nada más que eso, pues no merecemos otra cosa.
Y esto es genial para algunos, pues tampoco esperan otra cosa.

Algo así como la gente que va al cine, pues nadie va al cine para escuchar al de al lado, ni confortarle, ni mucho menos ayudarle.

Vamos al cine para entretenernos, y si el espectáculo -sermón, música, etc- nos gusta, la semana siguiente volvemos a comprar otra entrada.

Lo mejor es que nadie te molesta, y lo peor es el por qué:
A nadie le importas lo más mínimo...

Y eso era la Asamblea de Israel, una congregación de desconocidos, igual que en muchas de nuestras iglesias:
Espectáculo maravilloso, sermón genial, pero sin conocimiento verdadero del de al lado.

Ah, pero nosotros somos llamados a otra cosa: Ser Cuerpo.
Y eso es lo que nos asusta, pues nadie nos ha enseñado lo que quiere decir.

Por eso vamos probando a ver qué resulta, y lo primero que hacemos es procurar estar mucho tiempo juntos para conocernos mejor.
Pero eso es tan sensato como creer que para que mis dedos funcionen como deben, debo apretar el puño para que los deditos estén bien juntitos...

Por tanto, cómo es que mis puños no se golpean uno al otro sino que cooperan al unísono?
Porque ellos -al igual que cada uno del resto de mis miembros- están conectados interiormente a la Cabeza.

Y esto que parece tan sencillo, es un problema enorme, pues la mayoría de los congregantes que se creen Cuerpo, piensan que son cabeza...

domingo, 2 de diciembre de 2012

Del Rabi Joseph Soloveitchik y los Tipos de Hombres...

Leo que el Rabi Joseph Soloveitchik defendía la existencia de dos tipos de hombres:
El Hombre del Sino, y el Hombre del Destino.

El primero responde a toda tragedia cuestionándose su realidad, sus creencias, sus convicciones, es decir, se pregunta el Por Qué de la tragedia, por qué Dios permite el Mal, y en sus meditaciones se aleja de Dios.

El segundo responde a toda tragedia preguntando Cómo puede encarar el mal, pues entiende que la tragedia ha sido enviada por Dios.

Ahora bien, qué es lo que pregunta el cristiano cuando le sobreviene una desgracia, adversidad o contratiempo?
La postura del cristiano es semejante a la del Hombre de Destino, y no obstante, es diametralmente opuesta.

Aquello que preguntamos cuando sufrimos no es ni Por qué, ni Cómo, sino Qué debo trabajar.

En efecto, una vez sabemos que todas las cosas nos ayudan a Bien, es decir, que todo aquello por lo que Dios nos hace pasar tiene la finalidad de hacernos crecer a imagen de Jesús, lo que el cristiano se pregunta es cuál es aquel pecado que Dios me está diciendo que debo mortificar.

De ahí que la persistencia de dichas desgracias o adversidades dependan del grado de resistencia que pongamos al Espíritu en nosotros.

lunes, 26 de noviembre de 2012

De que no Perdamos la Oportunidad...

1 Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo.
Romanos 2:1
Exacto, y cuando el moralista puritano se escandaliza al ver en los demás el mismo pecado que también ha cometido, se apresura a condenar, con lo que pierde la oportunidad de condenarse a sí mismo, y pedir Misericordia tanto por sí mismo como por su hermano de tropiezos.

sábado, 3 de noviembre de 2012

De que el Crecimiento Es de Dentro a Afuera...

Uno de los aspectos más sorprendentes de la Nueva Creación es que a diferencia de la primera, ésta no se produce más allá de lo creado, sino dentro de la Creación misma.

Ahora bien, la primera Creación no fue algo que Dios hizo desde fuera con la finalidad de mantenerla siempre ajena a Sí, sino algo a través de lo cual Dios pretendía expresarse a Sí mismo desde dentro,
20 Porque las cosas invisibles de Él, Su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas...
Romanos 1:20a
En efecto, Dios goza de Aseidad y Transcendencia, de modo que se halla más allá de toda Creación, pero da a conocer dichos atributos a través de ella, de Su Inmanencia.

Esto explica el por qué del gradual crecimiento a imagen de Dios que es por el Espíritu se desarrolla no de fuera hacia adentro, sino justo del modo contrario:
Desde dentro hacia afuera.
33 Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado.
Mateo 13:33

sábado, 20 de octubre de 2012

De que la Creación Canta la Verdad de Dios...

20 Porque las cosas invisibles de Él, Su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.
Romanos 1:20

Todos los que vivían entonces,
no siendo tan sabios como los jóvenes de ahora,
encontraron suficientemente gratificante en su simpleza,
escuchar a un roble o incluso a una piedra,
con tal de que dijeran la verdad.

Platón, Fedro
Cierto, la Creación habla de la Verdad de Dios, de modo que quien es lo suficientemente humilde como para estar dispuesto a escuchar, ver y oír, puede aprender -de un roble o incluso de una piedra- el eterno Poder y deidad de Dios.

martes, 7 de agosto de 2012

De que Somos Simul Iustus et Pecator para Desgracia del Antinomiano y Perfeccionista...

18 Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.
Romanos 7:18
Tal como dijo Lutero, el cristiano es Simul Iustus et Peccator, es decir, simultáneamente Justo y pecador, de ahí que tanto el antinomiano como el perfeccionista odien confrontar esta realidad.
En efecto, el primero ahoga al santo en el pecador, mientras que el segundo al pecador en el santo, de ahí que su doctrina sea incompleta, y yerre en el blanco.

Pero la paradoja se resuelve al comprender que aunque nuestra alma ha sido redimida, nuestro cuerpo todavía no, que aunque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, somos guiados por el Espíritu, el que está en nosotros es más fuerte que el que está en el mundo, de modo que por mucho que -para nuestra tristeza- caigamos en pecado, jamás nos abandonaremos a él.
Palabra de Dios.

viernes, 6 de julio de 2012

De que No Te Olvides de la Vieja Historia...

25 Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos,
26 pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe,
27 al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre.
Amén.

Romanos 16:25-27
La historia del 'Dios en nosotros' que es 'con nosotros' al ser 'por nosotros', es una historia con final feliz, aunque también sin final feliz, porque no finaliza, o es que la Eternidad no vino 'a nosotros'...?

Pero esta historia oculta desde tiempos eternos y que ha sido manifestada ahora, sigue siendo un misterio para muchos de los que nos rodean, pues guardamos 'en nosotros' la historia del Dios 'por nosotros', impidiendo que las gentes puedan obedecer jamás la fe del Dios que tal vez también fue por ellos.

Pero que el Reino de los cielos sea como un tesoro escondido, no significa que debamos enterrarlo bajo tierra, y sellarlo con nuestra boca, sino ponerlo encima de una lámpara, para que ilumine toda mi casa, la tuya y la de todos los demás.

Porque, quien podría decir que vivió en oscuridad si la historia del 'Dios por nosotros' iluminase todas la casas?
Ah, pero no lo hace, y la razón por la que no lo hace la he explicado en el segundo párrafo, por tanto ve y léelo de nuevo por favor...
Oh, y después sigue con el primero, y el tercero, y el cuarto y vuelta a empezar, para que no olvidemos jamás que hemos sido llamados a anunciar en todas partes la vieja Buena Nueva que hace nuevas todas las cosas y glorifica al único y sabio Dios mediante Jesucristo para siempre...
Y amén.

martes, 8 de mayo de 2012

De Romanos 1 y la Escalera Descendiente de Pecado...

21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.
Romanos 1:21
Si nos fijamos bien, en los versículos del 21 al 32, Pablo muestra la escalera descendente del pecado.
Su hilo argumental es el siguiente,
- La negación de Dios como Señor de todo lo creado conduce al razonamiento vano.
- El razonamiento vano a la idolatración de lo creado.
- La idolatración de lo creado a la alteración y/o modificación de la sexualidad.
- Y la alteración y/o modificación de la sexualidad abre paso a un torrente de maldad.
Si vemos este hilo meramente como una descripción del proceso por el que pasa la humanidad erramos en el blanco.
Esta secuencia es aquella por la que pasa toda criatura que empuja la primera pieza del dominó, pues un nivel nos empuja descendentemente hacia el siguiente.

De este modo, de la misma manera que por los síntomas adivinamos las enfermedades, me encuentro con lo siguiente a saber,

Que si veo en mí alguna de las transgresiones de los cuatro últimos versículos del capítulo -y las veo- es porque antes han sido precedidos por algún deseo sexual en mí -cumplido o deseado- que se apartó de lo sagrado...
Deseo malsano que antecedió la idolización de algo creado -personal o material-.
El cual se produjo por mi negación de Dios como único Señor de mis salidas, de mis entradas, de mi mente, mi alma y mi corazón...

Cierto, la Serpiente antigua causó la entrada del pecado -no por negar la existencia de Dios- sino por desplazar a Dios del lugar que le correspondía:
El lugar del Señor que decide qué está Bien y qué Mal.
17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
Génesis 2:17
En otras palabras, no la negación de Dios desencadena el pecado, sino la in-Justa detención de la Verdad.
18 Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad;
Romanos 1:18
Scary...

miércoles, 25 de mayo de 2011

De qué Quiere Decir Pablo cuando Dice que Los Hacedores de la Ley Serán Justificados...


En un debate via mail con un tipo adventista, el susodicho me citó Romanos 2:13 como demostración de la pervivencia de la Ley para el cristiano,
13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.
Romanos 2
Renton, si resulta que según tú, hemos muerto a la Ley, cómo es que Pablo nos dice que, los hacedores de la ley serán justificados, no ves que te contradices?, replica el adventista.

No ves que la Biblia es un todo, y que estás sacando un texto de su contexto? le contesto, prometiéndole abrir una entrada como respuesta.

Y he aquí el cumplimiento de la promesa.
Ciertamente de entrada, parece claro que Pablo nos dice que los Justos delante de Dios, serán aquellos que se ajusten a los requerimientos de la Ley, lo cual es palmariamente contradictorio con todo lo que Pablo predicó a lo largo de su ministerio.

En efecto, el apóstol remarca una y otra vez en sus epístolas que la justicia no es mediante la Ley, que de ser así el Mesías habría muerto en vano, que el justo por fe vivirá y la Ley no da vida a los de la fe sino a los que obran, que no hay nada de qué gloriarse pues uno no es justificado por las obras de la Ley...

El contraste es bastante evidente, por consiguiente, qué es eso de que los hacedores de la ley serán justificados...?

Es que el tipo adventista está en lo cierto, y seguimos esclavizados a la Ley?

La división tradicional de la epístola a los Romanos sigue, según mis apuntes, el siguiente esquema:
1:16-17 Tesis: El Evangelio revela la Justicia de Dios.
1:18–3:20 Toda la humanidad está bajo pecado.
1:18-32 Los gentiles viven bajo la Ira Santa de Dios.
2:1-16 Dios será imparcial en Su Juicio escatológico.
2:17–3:8 Ser judío no supone ventaja alguna.
3:9-20 Conclusion: No hay ni un Justo.
3:21-31 La Justicia de Dios se revela en la Cruz.
4:1-25 Abraham fue justificado por fe, no mediante la Ley.
...
Cuando Pablo habla de la Justicia de Dios en Romanos 1:16-17 y en 3:21-22, no lo hace teniendo en mente la Ley.
En efecto, Pablo destaca la injusticia de todo ser humano, y la inutilidad de la Ley para dar vida al hombre.

Esta realidad es el contexto en que se revela la obra salvadora del Cristo por parte de Dios, al proveer de justicia a los injustos, la cual no es mediante la Ley.

Aclara esto que los hacedores de la ley serán justificados...?

Mas bien no, pues Pablo nos dice justo lo contrario una y otra vez...

Con el desconcierto lógico, centremos ahora nuestra atención en el contexto inmediato al versículo 13, es decir, los versículos que van del 5 al 16 de este segundo capítulo de la carta a los romanos.

De este modo vemos que el versículo 12 empieza con un Porque,
12 Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados;
Esto nos indica que dicho versículo es la consecuencia de lo dicho anteriormente, es decir, el argumento que Pablo desarrolla en los versiculos que van del 5º al 11º, lo cual es resumido sucintamente en este último,
11 porque no hay acepción de personas para con Dios.
Por consiguiente, la imparcialidad de Dios para con judíos y gentiles es la causa del contenido del versículo 12.

Los que sin ley han pecado, son los gentiles, y todos los que bajo la ley han pecado son los judíos, y tanto unos como otros, son incapaces de alcanzar la justicia necesaria que les dé vida.

Cómo afecta el contenido del 12º versículo al del 13º, el versículo en cuestión?
13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.
Bastante una vez comprendido el contexto, pues el versículo 13 continúa el argumento de la última frase del 12.

Veamos esto,
y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados;

13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios,
La idea principal aquí es dejar claro que los judíos -por ser conocedores de la Ley- no tienen ventaja alguna sobre los gentiles.

En otras palabras, la primera frase del versículo 13 nos habla simplemente de la imparcialidad de Dios, y de que todos los hombres son condenados.

Por consiguiente, la segunda parte del versículo 13 qué nos está diciendo?

Nos está hablando de un supuesto.

Los judíos no tienen ventaja sobre los gentiles por el mero hecho de conocer la Ley, pues Dios es imparcial.

Esta imparcialidad supone que los judíos -por ser conocedores de la Ley- no son salvos, pues ellos, al estar bajo la Ley, la única manera que tienen de ser declarados Justos, es cumpliendo la Ley, lo cual es imposible, tal como Pablo repitió una y otra vez a lo largo de todo su ministerio.

Con esto en mente, leamos el pasaje de nuevo,
12 Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados;

13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.
Se ve ahora?

Parafraseando estos dos versículos quedaría así,
Dios es imparcial, y juzgará para condenación a los gentiles que pequen, y a los judíos que pequen. La realidad es que los judíos no tienen ninguna ventaja sobre los gentiles por el hecho de conocer la Ley, pues al estar los primeros bajo la Ley, la única manera que tienen de ser declarados Justos es cumpliéndola a rajatabla.
Y esto no hay ninguno que lo haga..
.
Mientras meditáis en todo esto, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


sábado, 12 de marzo de 2011

De la Errónea Apocastasis de Juan Pablo II ...

En un animado debate mantenido con un blogger católico, el susodicho rechazó la Expiación Limitada apoyándose en la idea de la Apocastasis final, que entre otros, expuso Juan Pablo II en su Redemptiori Missio.

La Apocastasis es la "Restauración de todas las cosas", es decir, la vuelta a la relación Hombre-Dios de la que el primero gozó antes de la caída, antes de la entrada del pecado en el mundo.


Juan Pablo II interpreta la Apocastasis como una especie de amnistía general donde los de la fe, los incrédulos, los musulmanes, judíos, hindúes... donde todos los que hayan hecho el bien, serán salvos gracias al sacrificio de Jesús.

Dicha doctrina fue mantenida por el Segundo Concilio Vaticano y por el Papa Juan Pablo II, y es promovida en el nuevo Catecismo de la Iglesia Católica y en la liturgia posterior al Concilio Vaticano II.

Citando el comentario del hermano católico,
Hasta el mismísimo Papa Juan Pablo II que en paz de descanse, él mismo dijo en su Pontificado que todos los seres humanos serán salvos independientemente de su credo, siempre y cuando hagan el bien ante los ojos de Dios, siempre haciendo el bien al prójimo para gozo de Dios + Fe en Dios, serán salvos por Dios, inclusive dijo que a los que nunca les toco hablar sobre Jesucristo serán salvos, porque Dios es Misericordioso
El todos los seres humanos serán salvos independientemente de su credo se opone frontal y radicalmente a una de las bases arminianas más repetidas, a la hora de rechazar la Salvación por Gracia que defendemos los calvinistas, es decir, la idea de que "Dios no puede forzar a salvarse al hombre que -en su libertad- elija rechazar la Salvación y perderse".

Dios ofrece Salvación, el hombre la rechaza... pero Dios le salva igualmente?

En contra de su voluntad...?

Cuántas veces hemos oído los calvinistas que Dios respeta la libertad humana, incluso aunque ella perjudique fatalmente al hombre?

Por qué de repente, tener Misericordia por quien en su ceguera y estupidez rechaza la Salvación es un acto encomiable y no una vulneración de la Libertad humana?

Tremenda contradicción...

Pero divago.
Tras documentarme sobre el asunto, descubrí -con no poca sorpresa- que Juan Pablo II se basaba -entre otros- en Romanos 2:14, para defender su universalismo,
14 Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos,
Exacto, nada como sacar un texto de su contexto para defender lo que sea.

En este caso, Romanos 2:14 viene a demostrar -según la ideología universalista- que todo ser humano que haga el bien, es contado como cumplidor de la Ley, pues es Ley para sí mismo...

En seguida veremos como dicha interpretación es errónea.

Empecemos.
De qué nos está hablando Romanos 2:14?

Como regla exegética general, para entender de qué nos habla un versículo, hemos de ver su contexto inmediato.

Por consiguiente, una vez leído dicho contexto, observamos que nada más empezar el 2º capítulo de Romanos, Pablo señala la hipocresía de sus compatriotas, pues en realidad, éstos acusan a los gentiles de las mismas cosas que hacen ellos.
1 Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo.
De esta manera, Pablo explica que Dios juzgará a cada hombre -sea éste judío o gentil- de acuerdo a sus obras,
6 el cual (Dios) pagará a cada uno conforme a sus obras,
Y la razón de esto es:
11 porque no hay acepción de personas para con Dios.
Es decir, Dios no tomará como mérito la etnia, status, o conocimiento de Su Ley, sino que juzgará a todos los hombres, bajo el mismo standard.

No importa dónde has nacido, cómo has sido criado o a que religión dices pertenecer, serás juzgado bajo el mismo criterio: tus obras.

Nos está enseñando Pablo Salvación por obras?

No, nos está hablando de la Imparcialidad de Dios.

Ahora bien, no es contradictorio que -siendo Dios imparcial- haya escogido a Israel y no a China?

No parte con ventaja el judío sobre el gentil?

Ellos saben qué obras son las que le complacen a Dios, mientras que el campesino de las montañas andinas vive ajeno a los conceptos de expiación, ayuno... es esto justo?

La respuesta a esto nos introduce en el pasaje con el que Juan Pablo II apoya su idea de la Apocastasis.

Y cuál es la respuesta a la pregunta en cuestión?

La respuesta es que no hay ventaja del judío sobre el gentil,
12 Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados;
Soluciona esto el problema?

Aparentemente no, por mucho que Dios juzgue a los hombres de acuerdo a sus obras, los que nunca han tenido acceso a la Torah, siguen sin saber cuáles son las obras que agradan a Dios.

No te suena de algo esta objeción?

No te recuerda al ateo acusando a Dios de injusto por condenar a las personas que nunca han tenido acceso al Evangelio y al resto de la Biblia?

Qué responder a esto?

La Verdad.

Es cierto que hay grupos que parten con la ventaja de tener acceso a unas Verdades que permanecen ocultas a los demás, pero Dios tendrá en cuenta dicho acceso,
12 Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados;
En otras palabras, el contenido de la Ley acusará a los que hayan tenido acceso a ella, nunca a los demás.

Por tanto, dile esto al ateo que martillea tus orejas: No haber escuchado el Evangelio no condena a nadie, lo que condenó al chino, nepalí y andino que jamás habían escuchado la Verdad, fueron sus actos.

En efecto, y la imparcialidad de Dios vuelve a demostrarse en el versículo siguiente cuando dice,
13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.
Es decir, quien tiene acceso a la Verdad, tampoco tiene ventaja alguna.

Cuando Dios juzgue a unos y otros, lo hará teniendo en cuenta el acceso a la Verdad que cada uno haya tenido, pues -y no me cansaré de repetirlo- Dios es Imparcial.

No obstante, el ateo replica con toda lógica, Sigues sin contestar a mi pregunta, cómo va a hacer el chino, el nepalí, el andino y quien sea, todo aquello que la Ley reclama como Justo si ni siquiera ha tenido acceso a ella...?

La pregunta es muy justa, y merece una respuesta más desarrollada, pues aunque tener acceso a la Ley, no suponga una ventaja, después de todo los judíos por lo menos sabían qué era aquello que es el Bien, y el Mal, no es cierto?

Y es en este punto cuando llegamos a la frase que Juan Pablo II malinterpreta, pues la respuesta a la pregunta del ateo la encontramos en los versículos siguientes,
14 Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos,

15 mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos,
He aquí la Imparcialidad de Dios salvaguardada.

Dios es Imparcial pues juzga a todos los seres humanos por la Ley Moral escrita en sus corazones, por eso Pablo dice que los gentiles son Ley para sí mismos.

En ellos llevan la Ley que les juzgará.

La evidencia de esto es que la conciencia de los hombres les acusa o les defiende en su obrar: dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos,

El pasaje no habla para nada que alguien que no sea de la fe, pueda llegar a ser salvo pues contradiría tres cuartos de Biblia, el pasaje nos habla del modo en que Dios juzgará a cada ser humano: Por sus obras de acuerdo a los dictámenes de la Ley Moral escrita en su corazón.

En efecto, recapitulemos lo visto para ver el por qué de lo erróneo del argumento de Juan Pablo II.

Pablo nos dice tajantemente que Dios es Imparcial, y para ello dice que cada uno será juzgado de acuerdo al acceso a la Verdad de que disponga.
Más adelante explica que el mero hecho de haber escuchado la Ley no supone ventaja alguna para el judío, ni perjuicio alguno para el gentil que no la haya escuchado, pues no es el oír lo que será tenido en cuenta, sino que lo será el modo en que cada ser humano se haya ajustado a la Ley Moral que Dios ha impreso en cada uno de ellos.

El ateo -a pesar de no tener fe- sabe lo que está Bien, y lo que está Mal, tal y como vimos en esta entrada, y por consiguiente, será juzgado de acuerdo a su obrar.

Estamos diciendo con ello que alguien puede ser salvo de acuerdo a su obrar?

Para nada, pues la Justicia que Dios reclama solo puede ser obtenida mediante la fe en Jesús, el Único que ha cumplido la Ley para que ésta pueda ser imputada a los de la fe.

El asunto es que Pablo en este pasaje nos está hablando de la Imparcialidad de Dios, y de que cada hombre tiene impresa en su corazón la Ley Moral, pero no está explicando el modo en que alguien que no sea de la fe, puede ser salvo.

Es decir, nada del Apocastasis que Juan Pablo tiene en mente.

Exacto, el pasaje argumenta por qué todos los hombres son culpables, no cómo serán salvos.

Pablo en los dos primeros capítulos de la epístola, nos dice que todos los hombres tienen en ellos mismos el conocimiento del Bien y del Mal, que saben en su interior de la existencia de Dios, que pese a ello se niegan a honrarle como merece, que ignoran lo que su conciencia les dictamina y que ello les hace merecedores de muerte.

Apocastasis?
Me parece que no...

Al menos de la manera que Juan Pablo la interpreta.

En efecto, es cierto que al Final de los Tiempos todas las cosas se restaurarán, que el Hombre volverá a estar en comunión con Dios, la misma comunión que Adán disfrutó, no obstante, según el Señor mismo nos revela en Su Palabra, aquellos que protagonizarán dicha Apocastasis serán los redimidos por Gracia por el Señor Jesús, no toda la humanidad.
13 Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?

14 Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.

Apocalipsis 7

1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.

[...]

3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y Él morará con ellos; y ellos serán Su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.

Apocalipsis 21
Mientras meditáis en todo ello, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...

Fuentes:
Alpha and Omega Ministries
Desiring God


sábado, 12 de febrero de 2011

De Romanos 10:9, o de qué Tipo de Confesión Estamos Hablando...?


Contradice la cita del título,
que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
A uno de los versículos más repetidos por los reformados?
No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
La verdad es que no, una vez analizado qué quiere decir Romanos 10:9.


Vamos pa'llá!

El contexto inmediato de Romanos 10 intenta responder a la siguiente pregunta, cómo es que Israel rechazaba a Jesús, si resulta que éste era el cumplimiento mesiánico profetizado?

Una de las razones que Pablo da es que Israel rechazó a Jesús porque él reveló la verdadera dimensión de la Ley.

Israel había errado en su manera de encarar la Ley, de ahí que rechazaran a aquel que la cumplía, tal como ésta debía ser cumplida,
31 mas Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó.

32 ¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe, sino como por obras de la ley
,
El sino como es tremendamente revelador.

Con ello Pablo deja claro que la única manera de alcanzar la justicia de Dios, es mediante la fe, la confianza en la Misericordia de Dios.

En efecto, qué debería haber hecho todo israelita ante la enormidad de la Ley, ante la cantidad ingente de reglamentos de imposible cumplimiento, ante las advertencias de maldición en caso de su violación?

Haberle confesado a Dios su debilidad, su incapacidad de cumplir las exigencias de Dios por un lado, y haber rogado a Dios por Su Misericordia por el otro...

Cómo respondió Israel a la Ley?
Mediante el legalismo, pues no solo intentó cumplir las leyes de Dios, sino que creó una serie de reglamentaciones anexas, ya sabes, la mal llamada Ley oral.

Cuando un nuevo bebito en Cristo, es consciente de las exigencias del Camino angosto a través del cual hemos de seguir al Mesías, queda abrumado.

El bebito quiere a Dios, quiere cumplir la Ley de Cristo de todo corazón, quiere tener -nada más nacer- una santidad y autocotrol propio de alguien que lleva décadas en el Evangelio... pero cae contínuamente.

Y se frustra.

Por tanto, siempre hemos de decirle lo siguiente a los hermanos que acaban de nacer de nuevo para Dios: uno solo puede acercarse al Señor en Espíritu y en Verdad, por tanto, sé sincero con Dios, no hagas como el antiguo Israel.

Dile a Dios la verdad, que le amas y que quieres cumplir la Ley de Cristo pero que eres incapaz de hacerlo, pues a la mínima caes, y caes, y vuelves a caer para tu desánimo.

Aprende de Abraham, apela simplemente a la Misericordia de Dios, no a tus capacidades o fuerzas, y pídele al Señor que por favor te dé Gracia, pues de no ser así, nunca podrías andar como Jesús anduvo.

Parece algo sencillo de hacer, pero pocos lo hacen, pues es necesario una buena cantidad de humildad para realizar lo que acabo de describir.

Israel no lo hizo, y muchos cristianos tardan décadas en hacerlo.

Pero volvamos a donde estábamos.
Decía que la Ley fue entregada para evidenciar el pecado en el ser humano, fue entregada para que el hombre -una vez consciente de su impureza y maldad- comprendiera que la única salida era rogar a Dios por Su Misericordia, rogar por Su Gracia.

Esto es lo que nos enseñó Jesús, no confíes en la justicia que viene de las obras, de tus propias fuerzas y reglamentaciones de aparente santidad, confiésale a Dios tu incapacidad, y apela a la Misercordia y Gracia de Dios.

Esta manera de entender la Ley fue abiertamente rechazada por los estamentos sacerdotales y religiosos de la época, por eso Pablo nos dice que Israel tropezó en la piedra de tropiezo, es decir, tropezaron en Jesús porque habían tropezado en el significado de la Ley, en su intención última.

Por consiguiente, cuando ya en Romanos 10, Pablo nos dice que, porque el fin de la ley es Cristo, no está diciendo que Jesús haya abolido la Ley, sino que es precisamente su cumplimiento.

Ahora bien, qué tiene que ver todo lo que acabo de decir con el contexto inmediato de Romanos 10:9?

Leamos dicho contexto,
5 Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas.

6 Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo);

7 o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos).

8 Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón.(B) Esta es la palabra de fe que predicamos:

9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
Un análisis superficial de este pasaje vería un contraste entre las justicias que aparecen en los versículos 5º y 6º,
5 Porque de la justicia que es por la ley, Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas.

6 Pero la justicia que es por la fe dice así...
Pero por qué sabemos que no es así?

Porque Pablo nos acaba de decir que la justicia de Dios no es por obras de la Ley, y sobretodo porque, el pasaje que escoje Pablo para apoyar que la justicia de Dios es por fe, está tomado de la Ley mosaica, el Deuteronomio 30:11-14.

Lo que Pablo está haciendo es corroborar que el Cristo es el fin y cumplimiento de la Ley, ya sabes, la misma aseveración que leemos en Romanos 10:4,
4 porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.
La justicia que exige la Ley, es la justicia de la fe, la justicia que exige la Ley es la que Jesús ofrece, y ambas se obtienen de la misma manera: por fe.

Tan sencillo y tan complejo como esto...

Ahora bien, si resulta que la Ley es de imposible cumplimiento, por qué dice Moisés que, Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos...?

Porque es Dios mismo quien capacitará al hombre a cumplir Su Ley.
6 Y circuncidará YHWH tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a YHWH tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.
Deuteronomio 30
Moisés es perfectamente consciente que sin la iniciativa de Dios, es imposible cumplir Su Ley,
4 Pero hasta hoy YHWH no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír.
Deuteronomio 29
En otras palabras, lo que Pablo nos dice es que para nosotros, los de la fe, el cumplimiento de la Ley de Dios no es difícil de lograr, pues Dios nos ha capacitado para ello.

No porque seamos mejores que nadie, ni porque tengamos unas cejas más perfiladas, sino simple y llanamente porque Dios nos ha capacitado para ello.

Por eso Juan nos dice que, y sus mandamientos no son gravosos, porque Dios nos ha facultado para resistir las tentaciones y andar como Cristo anduvo, de manera que nadie que se llama cristiano, puede ser considerado como tal si vive una vida practicando el pecado por mucho que se haga llamar, pastor, papa o apóstol...

Por tanto, esta es la razón por la que Pablo ve Deuteronomio 30:11-14, como un anuncio de la justicia de Dios que es por fe.

Por eso en Romanos 10:6-8, Pablo nos dice que dado que la Ley enseña que la justicia que conduce a Vida no puede ser alcanzada por esfuerzos humanos sino confiando en la Misericordia de Dios para nosotros y en nosotros, entonces, todo los creyentes a los que va dirigida la epístola, deberían ver esto como un anuncio del Cristo.

Para Pablo la justicia de Deuteronomio 30:11-14 que dice, confío en la Misericordia de Dios para que circuncide mi corazón, y para que así pueda amarle como debo hacerlo, es la misma justicia que dice confío en el trabajo de Cristo, en sus promesas...

Pablo nos dice que la palabra de fe que predicamos, es aquella que Dios pone en nuestra boca y corazón, es aquella fruto de la obra de Dios en nosotros, de nuestra regeneración, de nuestro nuevo nacimiento.

En efecto, por tanto, la confesión que leemos en Romanos 10:9, no tiene nada que ver con la que Jesús condena en Mateo 7:21-23.

La primera es fruto del trabajo, de la Misericordia de Dios en el hombre, la segunda es una manifestación vacía, carente de autenticidad, huera.

Por tanto, cuando en Romanos 10:9 leemos,
9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
Hemos de entender que Pablo no nos está hablando de una declaración de fe -sin fe- en la resurrección de Jesús, ya sabes, la misma profesión de fe que proclaman la mayoría de las personas que se llaman a sí mismos cristianos, lo que Pablo está diciendo es que Dios ha cumplido en nosotros Sus promesas, que Dios ha tomado de nuevo la iniciativa.

En efecto, Pablo nos dice que la Salvación no consiste en tener que subir al Cielo o descender al abismo para traer al Cristo, es decir, no consiste en esfuerzos humanos, Pablo nos dice que la Salvación la tenemos en nuestros corazones circuncidados, y la evidencia de haber sido objeto de dicha circuncisión es que afirmamos que Jesús es el Señor y sobretodo que creemos de todo corazón que Dios le levantó de los muertos.

Pablo no quiere que nos sintamos abrumados por la quimera de tener que conseguir la Salvación por nuestros propios medios tal y como buscaba hacer Israel, quiere que seamos conscientes del significado de la resurrección de Jesús, pues creer en ella de todo corazón -y una verdadera fe implica una vida transformada en amor a Dios, pues los demonios también creen, tiemblan y siguen odiando a Dios- es la prueba de nuestra resurrección futura, de nuestra Salvación, de haber sido objeto de la Gracia de Dios.

Mientras meditais en todo esto, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


miércoles, 22 de diciembre de 2010

De Romanos 5:18

Uno de los versículos que el arminianismo blande para defender la idea de que Cristo murió por toda la humanidad, es Romanos 5:18,
18 Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.
Ahí lo tienes, Jesús murió por todos, dicen.

No, ahí tienes una mala exégesis, respondo.

En efecto, el punto de partida es siempre el mismo: contexto.

De qué nos está hablando Pablo en este pasaje?

De la relación entre Adán y Jesús, pues en realidad, el primero es una prefiguración del segundo.
14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir.
Romanos 14
Bien, y cuál es la idea central de la carta a los Romanos?

De la justificación por fe de aquellos que estamos en Jesús.
16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá
.
Romanos 1
No obstante, por qué de repente Pablo, en el capítulo quinto, nos menciona a Adán?

Bien, lo que Pablo nos dice es que el problema del ser humano no es solo su esclavitud al pecado, el problema es que está indivisiblemente conectado a Adán.

Fijémonos en las contínuas alusiones a esto en el contexto inmediato de Romanos 5:18,
15 Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.

16 Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación.

17 Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

18 Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.

19 Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos
.
Es lo que se conoce como el pecado original… todos los hombres somos pecadores porque todos estábamos en Adán.

Adán nos ayuda a entender el trabajo de Jesús, la justificación, la Buenanueva de que el trabajo de Jesús es lo único que puede remediar el mal que entró a través de Adán, y la idea de que la Iglesia de Dios está posicionalmente en Cristo.

Esto nos permite ver que la Gracia de la justificación por fe, no es solo para los contemporáneos de Jesús, es para toda persona, en cualquier lugar del mundo, en cualquier época, que se acerque al Señor por fe, pues todos los hombres somos descendientes de Adán.

Es decir, el problema no es que alguien peque mucho o poco, el problema para todo ser humano es que en Adán pecó, que en Adán fue juzgado, y que en Adán fue condenado a eterna separación de Dios.

A.A, Hodges nos explica esto:
Dado que, en la naturaleza misma del caso, una prueba justa no podría ser dada a cada nuevo miembro de la raza humana personalmente,
[...]
Dios, como guardián y para los mejores deseos de la raza, probó bajo las más favorables circunstancias, a todos los miembros en la persona de Adán, constituyendo a este como representante y sustituto personal de cada uno de sus descendientes naturales
.
Exacto.

Dios le dio a Adán verdadera libertad, capacidad de elegir entre el Bien (obediencia a Dios por Amor a Él), o el Mal (desconfianza de la Palabra de Dios y subsecuente desobediencia).

Y Adán acabó eligiendo el Mal.

La única manera de romper esto es mediante el Segundo Adán, el espiritual.
45 Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, Espíritu que da vida.
1 Corintios 15
Pablo nos está hablando de justificación, de imputación, de lo que significa estar en Cristo…. de ahí que recurra a Adán, pues en Adán estaba toda la humanidad.
12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
En efecto, todos los que están en Adán -es decir, toda la humanidad- son contados por pecadores, y todos los que están en Cristo son contados justos.

En Adán recibimos condenación…
19 Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores,
En Jesús justificación.
…así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.
De eso nos está hablando Pablo, eso sí, si sacamos el versiculito de contexto, hacemos que diga…

Lo que claramente no dice.

Mientras meditáis en todo esto, dad gracias a Dios por todo, en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo.


miércoles, 29 de septiembre de 2010

De Romanos 2:25-29 (2)


La entrada anterior la concluí hablando de la circuncisión del corazón la cual es no en letra si no en Espíritu.

Qué significa esto?

Que los judíos habían experimentado la Ley a nivel externo (en letra), pero no a nivel interno (en Espíritu).

Y esto no salva a nadie pues uno solo puede cumplir la Ley estando en Cristo, es decir, poniendo su fe en el trabajo de Jesús.

En efecto, solo entonces a uno se le imputa la justicia -la vida sin pecado de perfecta observancia de la Ley- que Jesús trabajó toda su vida.

Dios ya nos prometió el cumplimiento de la Ley cuando profetizó el envío de Su Espíritu,
19 Y les daré un corazón, y un Espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne,

20 para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y les sea Yo a ellos por Dios, y ellos a Mí por pueblo.

Ezekiel 11:19-20
De este modo cuando leemos en Romanos 2:26,
26 Si, pues, el incircunciso guardare las ordenanzas de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión como circuncisión?
Hemos de tener el mente al cristiano gentil que ha recibido el Espíritu y ha dejado de ver a la Ley como la letra que mata...

Es decir poder cumplir la Ley es otro de los dones del Espíritu.

Cumplir los requisitos de la Ley es confiar en la Gracia de Dios y vivir de modo que se evidencie dicha confianza mediante el poder interno del Espíritu Santo del Señor.

Esto es lo que nos dice Pablo en Romanos 8:3-4,
3 Porque lo que era imposible para la Ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;

4 para que la justicia de la Ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
Ahá.

Jesús cumplió la Ley por nosotros y ahora está en nosotros para que podamos cumplir la Ley en él por el Espíritu.

Por tanto, lo que Romanos 2:26 nos está diciendo es que a pesar de ser gentiles no circuncisos, cuando ponemos nuestra fe en Jesús, cumplimos la Ley y somos contados por Dios como verdaderos judíos observantes de la Ley.

Sin mancha.

Sin pecado.

Perfectos porque estamos en aquel que la cumplió por nosotros.

Jesús.

Y la evidencia de dicho cumplimiento es el Espíritu que mora en nosotros el cual nos capacita el cumplir la Ley moral de Dios día tras día para mayor Gloria de Dios.

En efecto, Romanos 2:26 nos dice justo lo mismo que leemos en 1 Corintios 7:19,
19 La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios.
Y que los gentiles formamos parte de Israel, que somos integrados en las promesas de Dios, lo repite Pablo en más de una ocasión, observad,
11 Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne.

12 En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

Efesios 2
Así pues, quiénes son los judíos que no son contados por Dios como judíos?

Los que no tienen fe en Jesús y no pueden acceder -por tanto- a los beneficios que se articulan de estar en Cristo.

Y esto es justo lo que leemos en los últimos versículos del fragmento que estamos analizando en estas entradas,
28 Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne;

29 sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en Espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.
En otras palabras, lo que te hace judío es el observar la Ley no en lo exterior, si no en el interior, en el corazón, lo cual solo puede hacerse por fe, por fe auténtica, la que viene de lo alto, no la que es fruto de tradiciones, miedos, intereses...

No se trata de hacer la buena obra que demanda la Ley de Cristo para buscar la palmadita en el hombros de los hermanos, se trata de hacer esas buenas obras desde un Espíritu de servicio, sin que nadie salvo Dios lo sepa, y darle todo el reconocimiento del fruto que uno da al Señor, pues gracias a él somos lo que somos.

Uno solo cumple la Ley si está en Cristo, porque cuando uno está posicionalmente en Cristo, la fe que le sustenta ha circuncidado su corazón de lo carnal, es una nueva criatura y ya puede vivir de acuerdo a su nueva naturaleza.

Y dicha circuncisión, es el cumplimiento de la promesa de Dios,
6 Y circuncidará el Señor tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.
Deuteronomio 30
Esta circuncisión solo puede tener lugar mediante la acción del Espíritu por la Misericordia de Dios.

Sin Espíritu de por medio, estás muerto.

Porque o rechazas la Ley abiertamente o intentas cumplirla mediante tus fuerzas... lo cual es imposible.

En cambio mediante la acción del Espíritu, circuncidamos nuestro corazón al despojarlo de la naturaleza carnal en la cruz, la Ley de Dios queda impresa en nuestro corazón, lo cual nos capacita para andar de todo corazón como Jesús anduvo para alabanza de Dios Padre que nos concedió la Gracia del Nuevo Pacto en la sangre de Su Hijo.

Así pues, es importante ser contado como judío a ojos de Dios, pues todas las bendiciones de Dios a la humanidad pasan por la raiz del Olivo que -por Gracia- sustenta a judíos y gentiles por igual, y esta raiz es la promesa que Dios le hizo a Abraham, a Jacob y a Isaac, pues no en vano Jesús nos dijo que la Salvación viene de los judíos.

Por todas estas y por otras muchas razones que no he explicado y que por falta de tiempo explicaré más adelante si Dios quiere, es por lo que los cristianos debemos advertir a todo hermano que no diga mensajes antijudíos.

Mientras meditais en todo esto, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


viernes, 24 de septiembre de 2010

De Romanos 2:25-29 (1)

Escuchar comentarios antijudíos por parte de alguien que se declara cristiano siempre me ha hecho levantar las orejas...

Por qué?
Entre otras cosas por todo aquello que aprendemos de Romanos 2:25-29,
25 Pues en verdad la circuncisión aprovecha, si guardas la ley; pero si eres transgresor de la ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión.

26 Si, pues, el incircunciso guardare las ordenanzas de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión como circuncisión?

27 Y el que físicamente es incircunciso, pero guarda perfectamente la ley, te condenará a ti, que con la letra de la ley y con la circuncisión eres transgresor de la ley.

28 Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne;

29 sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en Espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios
.
En efecto, una de las cosas que claramente leemos en estos versículos es que Dios nos contará a nosotros gentiles, como parte de Su pueblo -es decir, como judíos- siempre que cumplamos la Ley.

Fijaos cómo se nos dice esto en el versículo 26,
26 Si, pues, el incircunciso guardare las ordenanzas de la Ley, ¿no será tenida su incircuncisión como circuncisión?
De entrada, un versículo así impacta frontalmente en la mente de todo cristiano.

En efecto, sabemos que los judíos -al igual que los gentiles- están bajo pecado y por tanto, al igual que el resto, necesitan tener fe en Jesús para ser salvos.
9 ¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado que tanto judíos como gentiles están todos bajo pecado.
Romanos 3:9
Ahora bien, si ellos están tan perdidos como nosotros, qué sacamos de formar parte del pueblo judío?

Hmm, y qué hay de la Ley?
Después de todo lo que nos dice Pablo sobre la justificación,
28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la Ley.
Romanos 3:28
...ahora resulta que hemos de cumplir la Ley?

Que no cunda el pánico que todo tiene una explicación si analizamos el contexto.

Vayamos poco a poco,
25 Pues en verdad la circuncisión aprovecha, si guardas la ley; pero si eres transgresor de la ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión.

26 Si, pues, el incircunciso guardare las ordenanzas de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión como circuncisión?
Lo que Pablo nos está diciendo aquí es que las marcas exteriores -como la circuncisión- no tienen valor alguno si el circunciso lleva una vida de espaldas a la Ley de Dios.

En otras palabras, si rechazas la Voluntad de Dios, qué más da el resto?

No hay nada externo que logre hacerte estar en paz con Dios.

No importa que vayas a la iglesia cada dos por tres, ni que digas Bendiciones! como un lorito, ni que prometas que orarás por todo el mundo, ni que ayudes a alguien cuando todos los demás te están mirando... si vives como un hipócrita, nada de eso conseguirá que estés en paz con Dios.

En efecto, y hablaba antes de contexto porque lo que Pablo nos está diciendo desde versículos atrás es que los judíos no estaban enseñando el verdadero significado de la Ley, observad:
17 He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la Ley, y te glorías en Dios,

18 y conoces su Voluntad, e instruido por la Ley apruebas lo mejor,

19 y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas,

20 instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la Ley la forma de la ciencia y de la verdad.

21 Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas?

22 Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú que abominas de los ídolos, ¿cometes sacrilegio?

23 Tú que te jactas de la Ley, ¿con infracción de la Ley deshonras a Dios?

24 Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros.
Y contra esto ya nos advirtió el Señor Jesús.

La Ley no son una serie de reglas hueras, es Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.

Todo lo que salga de ahí es deshonrar a Dios, manchar Su Nombre delante de los incrédulos y estar en pecado.

Cómo se relaciona esto con el versículo 26?
26 Si, pues, el incircunciso guardare las ordenanzas de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión como circuncisión?
Hmm, de una manera muy directa, pues si incumplir la Ley significa que tus marcas exteriores (circuncisión, ir a la iglesia, etc...) no cuentan para nada, entonces es fácil ver que lo que cuenta es lo interior, la obediencia a Dios que se desprende de la fe y el Amor a Dios.

Por tanto, si lo que realmente cuenta para Dios es adorar a Dios en Espíritu y en Verdad, entonces el verdadero judío -aquel que realmente forma parte del pueblo de Dios- es quien observa la Ley de este modo: con fe.

Pablo quería hacer entender esto a los judíos, pues quien cree que está sano jamás irá al médico.

Esta es la respuesta a la primera pregunta que planteé, es decir, Pero si ellos están tan perdidos como nosotros, qué sacamos de formar parte del pueblo de Dios?

O sea, no es que nosotros gentiles formemos ahora parte de un pueblo que está tan necesitado de Salvación como lo estábamos nosotros, pues no hemos logrado nada, lo que estamos haciendo es definir qué es ser judío y qué es ser pueblo de Dios.

En otras palabras, forma parte del pueblo de Dios, es verdadero judío el que cumple la Ley -amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo- mediante la fe que proporciona el Espíritu.
29 sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.
En efecto, pues sin fe es imposible agradar a Dios ya que es la única manera de que se nos impute la justicia de Jesús y se nos perdonen los pecados.

Ahora bien, también pregunté que a cómo es que ahora hemos de cumplir la Ley?
26 Si, pues, el incircunciso guardare las ordenanzas de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión como circuncisión?
Contradice esto el versículo donde claramente se afirma que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley?

En absoluto.

Recordemos lo que nos está diciendo el versículo 26, es decir, que si eres gentil pero cumples la Ley del modo que debe cumplirse -en Espíritu y en Verdad- eres contado como judío, como miembro del pueblo de Dios.

Y no obstante, si eres judío pero no observas la Ley como debe observarse -en Espíritu y en Verdad- no formas parte del pueblo de Dios.

Qué circuncisión es la que cuenta?

La del corazón.

Pablo nos habla de la necesidad de un cambio interior, no de una marca exterior.

Esto lo vemos en el versículo 29 cuando nos dice es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en Espíritu, no en letra.

Ahora bien, cuándo circuncidamos el corazón los creyentes?

Cuando ponemos nuestra fe -fe auténtica, la que viene dada de lo alto- en el trabajo redentor de Jesús,
11 En él (Jesús) también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo;

12 sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.

Colosenses 2
Cuando ponemos nuestra fe en Jesús, nuestra carne, nuestro pecado, nuestro viejo Yo queda clavado en la cruz, es decir, echamos de nosotros el cuerpo pecaminoso carnal que éramos antes de estar en Cristo.

Cómo podemos estar En Cristo?

Por fe.

La fe nos permite estar unidos a Jesús, lo cual implica que hemos sido crucificados, sepultados, vivificados, levantados de los muertos, y entronizados con Cristo.

Y todo de golpe... y mediante la fe que proporciona el Espíritu.

Pero como son muchas ideas las que he tratado en esta entrada, lo dejaré aquí por el momento.

Mientras tanto, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


jueves, 23 de septiembre de 2010

De Romanos 4:6-8 (2)

La anterior entrada, la concluí hablando sobre la Justificación.

Ahora bien, por qué razón encontramos a Pablo tan entusiasmado en estos versículos?

Por la sencilla razón de que la justificación -ser declarado Justo, es decir, sin mancha, delante de Dios- no es algo que se obtiene por nuestras obras si no por nuestra fe.

De eso va todo el capítulo 4º de la epístola a los Romanos, es decir, de explicar que nuestros pecados fueron imputados a Jesús, y de anunciar que la justicia de Jesús -la vida sin pecado de acuerdo a una estricta obediencia de la Ley de Dios que trabajó el Señor toda su vida- se nos imputa a nosotros.

Recordáis lo que dije de que en la cruz se produce una transferencia de justicias?

Pues eso.

Pero decía que Pablo aparece exultante porque la justicia de Dios se recibe por fe, no por obras.
6 Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras,
El punto sobre el cual Pablo quiere que nos fijemos y nos alegremos con él es en Dios atribuye justicia sin obras.

Dios -al final de nuestros días- no nos pesa en una balanza para ver si el platillo de las buenas obras pesa más que el de los pecados.

La Santidad de Dios no permite que ninguna alma impura pueda tener comunión con Él, de ahí que la vida eterna -comunión con Dios- solo pueda estar al alcance de una alma pura.

No importa que una persona apenas haya pecado a lo largo de su vida, un solo pecado mancha nuestras almas lo suficiente como para estar destituidos de la Gloria de Dios por toda la eternidad.

Y si no que se lo pregunten a Adán y Eva.

Por tanto, lo que el hombre necesita es una justicia perfecta.

Dicha justicia es la que nos provee el Señor Jesús, pues eso es lo que trabajó -tras toda una vida de sufrimientos y superación de tentaciones- nuestro Señor.

Esto es lo que Pablo nos está diciendo, es decir, que para ser salvos no hemos de hacer una cantidad infinita de buenas obras, pues el hombre no puede evitar pecar, lo que nos está diciendo es que la justicia se obtiene aparte de las obras.

Estas -las buenas obras- vienen como consecuencia de haber sido declarado Justo, pero lo que nos tiene que quedar claro es que no hay suficiente cantidad de buenas obras que le permitan al ser humano ameritar estar en comunión con Dios por toda la eternidad.

Pero fijaos en las palabras del versículo 6º, Como también David habla...

A qué se refiere Pablo?
Al Salmo 32 que cita en el versículo 5º, mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia, el cual se relaciona directamente con el 6º,
Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras,
En este versículo -el 5º- nos encontramos algunas evidencias de que la justicia se obtiene sin obras de por medio.

Lo vemos en las palabras "mas al que no obra", en "que justifica al impío", y en "su fe le es contada por justicia".

Son especialmente significactivas las palabras "justifica al impío" pues sabemos que nadie sin fe puede agradar a Dios, nadie sin fe puede hacer ninguna obra que sea meritoria delante de Dios y sin embargo, tan pronto ese alguien recibe el don de la fe, se produce su justificación al instante: "su fe le es contada por justicia".

No fe más obras u obras sin fe, simple y llanamente Fe, es decir, uno es declarado Justo delante de Dios por Fe.

Esta es la razón por la que Pablo está tan alegre, por la esencia misma del Evangelio, es decir, que tenemos paz para con Dios al ser justificados por fe.

Sin embargo, Pablo hace algo un tanto inesperado en los versículos que van del 6º al 8º.
Hasta el momento Pablo se había limitado a describir justificación como la aplicación de la justicia de Dios en nosotros, no obstante, ahora añade a eso el no reconocimiento de nuestros pecados.

La justicia de Dios se nos imputa a nosotros... mientras que nuestros pecados son perdonados, es decir, no se nos imputan más, pues son cargados por Jesús.

Una cosa va agarrada de la mano de la otra.

Imposibles de separar, y ambas el Evangelio.

Debemos recibir la justicia de Dios del mismo modo que nos deshacemos de nuestra injusticia, aunque lo sorprendente es que el hecho de que Dios no nos tenga en cuenta nuestro pecado, está directamente relacionado con la acreditación de Su justicia a nosotros.

Leamos el versículo 6 para ver esto,
6 Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras,
Pablo está citando el Salmo 32 como he mencionado antes, no obstante, el salmo no dice que Dios nos acredita justicia, sino que no nos acredita nuestro pecado.
1 Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.

2 Bienaventurado el hombre a quien Yahvé no culpa de iniquidad,
Y sin embargo, qué leemos en los versículos 7º y 8º?
7 diciendo:
Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas,
Y cuyos pecados son cubiertos.

8 Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.
El verbo de esta última frase el Señor no inculpa de pecado cae en el mismo campo semántico que los verbos atribuye, contar que vemos en los versículos 3º, 4º, 5º y 6º.

Por tanto, el versículo 8º nos dice Bienaventurado el varón a quien el Señor no cuenta, acredita e inculpa su pecado.

Fijaos en la conexión de los versículos 6º y 8º pleeze,
6 Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras,

[...]

8 Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado
.
De esta conexión aprendemos que la justificación no es o la imputación de la justicia de Dios en nosotros, o el perdón de los pecados, sino que una cosa es indivisible de la otra...

Y ambas se obtienen sin obras de por medio, 6 Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras.

Pero qué le hace pensar a Pablo que en el Salmo 32 se nos perdonan los pecados y que la justicia se nos imputa sin obras de por medio?

El versículo décimo del Salmo nos da la respuesta,
10 Muchas son las calamidades de los malvados,
pero el gran amor del Señor
envuelve a los que en Él confían
.
Nos encontramos ante un contraste, los malvados y los que confían, es decir, lo opuesto de ser malvado es confiar en Dios.

En otras palabras, la justicia de la que nos hablaba el samista en el versículo 1º es la de la fe.

O sea, que acabamos donde empezamos, es decir, poniendo nuestro punto de mira en el Evangelio como la auténtica Bienaventuranza.

Bienaventurado cuando Dios te imputa la justicia de Jesús en ti, bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado, bienaventurado el hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras, bienaventurado cuando te das cuenta que todo esto es porque amas a Dios y confías en Jesús más que en ti mismo...

Bienaventurado.

Bienaventurado.

Bienaventurado.

Bienaventurado porque el hecho de que nuestra justicia no sea por obras, nos da una seguridad y tranquilidad enorme.

Nuestra justicia depende de Dios, y hay algo más seguro que eso?

Si dependiera de mi obrar estaría aterrado y desanimado, pues en el fondo de mi corazón sabría que el fracaso caería sobre mi cráneo tarde o temprano.

Pero la alegría de Pablo es perfectamente comprensible, pues el hecho de que nuestra Salvación sea una Gracia de Dios, es la mejor de las garantías.

Mientras meditais sobre ello, dad gracias a Dios en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


martes, 21 de septiembre de 2010

De Romanos 4:6-8 (1)


La elección del análisis de estos versículos surgió a raiz de una conversación con mi amiga y hermana Viviana, la autora del blog El Único Dios Verdadero.

Ambos estamos de acuerdo que Dios nos santifica mediante el sufrimiento, ahora bien, no debemos confundir lo que para nosotros es un mal con lo que para Dios es un Mal.

Si para avanzar en Santidad, tuvimos que comer hierba... todas y cada uno de las briznas que pasaron a nuestro estómago fueron el mayor Bien posible.

Empecemos con Romanos 4:6-8,
6 Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras,

7 diciendo:
Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas,
Y cuyos pecados son cubiertos.

8 Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado
.
De qué nos hablan estos versículos?

Del Evangelio.

Evangelio significa literalmente Buena nueva, y esas buenas nuevas son las bendiciones, las bienaventuranzas que leemos en los versículos 6º y 7º.

Remarco esto porque uno puede ser bienaventurado en las circunstancias más difíciles.
En efecto, no es uno bienaventurado cuando le insultan o denigran por predicar el Nombre de Cristo, por muy dura y humillante que sea la experiencia...?

Bienaventurado no significa estar libre de problemas, o angustias, lo que significa es que la relación que tienes con Dios es la mejor que un hombre puede tener.

Por tanto, no saques esto de tu corazón ni de tu alma, átatelo como señal en tu mano, y haz que sea por frontales entre tus ojos mientras lees esta entradita.

Si recuerdas lo que vimos en la entrada sobre Romanos 1:16-17, sabrás que esos versículos resumen toda la carta a los romanos,
16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá
.
El Evangelio son las buenas nuevas de Salvación de todo aquello que Pablo nos ha estado describiendo en los capítulos 1º, 2º y 3º, es decir, Salvación de la condena -eterna separación de Dios- que forzosamente se desprende de nuestro pecado.

Y cómo puede uno librarse de caer en las manos del Dios vivo?

Mediante la fe,
17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.
El Evangelio nos salva porque es la buena nueva de que la justicia de Dios se revela para ser recibida por fe.

Ok, pero cómo funciona esto?

Bien, de eso nos habla Pablo en Romanos 4:6-8.

El hombre necesita ser declarado como Justo para poder evitar la condena de la Ley, de la Justícia de Dios, no obstante, no hay hombre que pueda evitar pecar.

Haz la prueba.

Aquello que el hombre necesita -Justicia, una alma libre de pecado- es aquello que Dios exige para tener comunión con Él por toda la eternidad, mientras que aquello que el hombre tiene -el pecado- es aquello que Dios aborrece.

Estamos en un callejón sin salida?

Nop, estamos delante de la cruz.

Porque la respuesta a esa aparente encrucijada es Jesucristo nuestro Señor, el cual nos amó y dio su vida por nosotros.

Jesús, que llevó una vida de perfecta observancia de la Ley de Dios en el poder del Espíritu, aceptó -como el Cordero de Dios que era- recibir en él, el castigo que nos habría correspondido a nosotros.

La justicia de Dios permanece perfecta -nuestro pecado recibe el castigo que la Ley exige- mientras que a nosotros, mediante la fe, se nos imputa la justicia de Jesús, es decir, la vida sin pecado de obediencia a la Ley de Dios que el Señor vivió.

En la cruz se produce una transferencia de justicias.

Nuestro pecado en Jesús.

Su justicia en nosotros.

Toda la Salvación pertenece a Dios de principio a fin, de ahí que digamos que ésta es una Gracia, es decir, un favor inmerecido.
De ahí que digamos que no tenemos nada de que enorgullecernos, pues nuestra justicia es en realidad la que trabajó Jesús toda su vida, y el hecho de que nos libremos de nuestro castigo, es porque éste lo recibió el Señor Jesús.

Esto es lo que hace que el Evangelio sea un anuncio, una Buena Nueva de lo que Dios ha hecho por Su pueblo.

Un anuncio, no una serie de reglas que seguir para ser salvo.

El Evangelio es Dios ha hecho esto por ti, reconcíliate con Dios y recibirás esta Gracia.

Pero para variar divago.

Por lo anteriormente expuesto, no debemos nunca separar la justicia del Cristo de la de Dios pues la justicia de Dios se reveló en la perfecta obediencia hasta la muerte, y muerte de cruz, de Jesús.

Por consiguiente, la justicia del Cristo es la justicia de Dios manifestada a los hombres; de esto se coligue que estar en Cristo es estar en la justicia de Dios, estar en paz con Dios, es decir: ser bienaventurado.

En efecto, como hemos visto, la Bienaventuranza es que en la cruz ha habido una transferencia de justicias, o sea, que a Jesús se le imputan nuestros pecados, que carga con ellos, y que a nosotros se nos imputa su vida de santidad, su justicia.

Y esto último es lo que Pablo llama Justificación.

Ok, de momento lo dejo aquí para que todo el mundo compruebe lo explicado en sus Biblias, mientras escribo una segunda parte.

Mientras tanto, dad gracias a Dios Padre por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucrito...


lunes, 1 de febrero de 2010

De Romanos 1:16-17 (2)



En la primera parte de este análisis contestábamos a la pregunta de cómo salva el Evangelio a los creyentes, no cómo el Evangelio hace que la gente sea creyente.

Porque de eso es de lo que habla Pablo, volvamos a leer los versículos en cuestión:
16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.
Lo que Pablo dice es que el Evangelio es el instrumento del Poder de Dios para salvar a los creyentes, así pues, es conveniente que sepamos el cómo sucede esto para que podamos aplicarlo correctamente.

Es importante no perder de vista el versículo 17 porque es el que nos da la respuesta a la pregunta, cómo salva el Evangelio a los creyentes?

Es decir, cómo nos libra del justo juicio de Dios, de la Ira de Dios?

El versículo 17, la respuesta está en el versículo 17,
17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.
En efecto, es un bastante impactante ver que aquello que en un principio nos condena -la Justicia de Dios- sea lo mismo que en realidad nos salva.

La Santidad de Dios demanda de nosotros una justicia que somos incapaces de alcanzar porque el ser humano no es que peque, es que no puede dejar de pecar.

Cada vez que cometemos un pecado, nuestra alma queda manchada e impura, de este modo, dicha impureza nos imposibilita el tener comunión con Dios en el Paraíso ya que este es un lugar de pura Santidad y donde hay santidad no puede haber pecado del mismo modo que donde hay luz no puede haber sombra.

Si en el Paraíso pudiera haber almas pecadoras, el Paraíso dejaría de ser el Paraíso.

Nuestro contínuo pecar imposibilita que tengamos Vida Eterna con Dios la cual es lo que se conoce como segunda muerte.

Este es el significado de la frase Toda alma que pecare morirá, es decir, no podrá tener Vida Eterna.

Pero este problema lo soluciona el Evangelio ya que en él se anuncia que Dios nos provee la justicia que nosotros somos incapaces de alcanzar.

Y esa justicia es Jesús inmolado como un cordero sacrificial.

Cuando leemos en el versículo 17 que se nos habla de la Justicia de Dios, hemos de tener claro que esta frase alude -entre otras cosas- a que en el Evangelio Dios vindica Su Justicia al perdonar nuestros pecados y ejecutar dicha Justicia sobre nuestro sustituto (Su Ley se observa, queda salvaguardada Su integridad), y a que nosotros somos declarados justos al imputársenos la justicia de Jesús por fe.

Todo esto cosas es dado por Gracia porque la Salvación es por Gracia, ya sabes, no por obras para que nadie se gloríe.

El Evangelio contiene todo lo que necesitamos para ser justos, para ser declarados justos y para hacernos progresivamente justos... y todo ello se obtiene por fe, es decir, los únicos beneficiarios de lo que anuncia el Evangelio son aquello que lo reciben por Fe.

Lo cual también se concede por Gracia...

Pero fijémonos en algunos detalles que contienen los versículos en cuestión.

Pablo hace una alusión clara en su versículo 17 a una cita del profeta Habacuc,
17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.
Conviene que no perdamos de vista un detalle, en la primera parte del versículo la palabra justícia alude a Dios -la Justicia de Dios- mientras que en la segunda parte -la cita de Habacuc- la justicia que se menciona es la del hombre.

Por qué Pablo utiliza una cita del Antiguo Testamento cuando existe una diferencia tan grande entre la Justicia de Dios y la del hombre?

La respuesta es que esta cita revela lo que Pablo tiene en mente cuando habla de que en el Evangelio, la justicia de Dios se revela de fe y para fe, porque lo que nos está destacando no es que Dios sea justo si no que Dios imputa su justicia en el hombre para que este pueda ser declarado justo.

El justo, aquel que es declarado justo por la Gracia de Dios de darle Su justicia, vivirá por la fe.

En efecto, el versículo 17 nos dice que la justicia de Dios es revelada puesto que es dada a pecadores para que estos puedan ser justificados, estar en paz con Dios.

Pero hay más.

Pablo en Romanos 1:16-17 emplea una estructura que más tarde empleará en el capítulo tercero.
20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.
Este versículo pone en relieve el modo en que somos justificados, es decir, lo que nos dice es que nosotros somos incapaces de estar en paz con Dios por mucho que sigamos las obras de la Ley.

Pablo continúa desarrollando esto en el versículo siguiente,
21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas.
Véis el paralelismo?

Aparte de la Ley - La justicia de Dios

Se revela - Se ha manifestado...

Es decir, pablo presenta nuestra justificación como una manifestación de la Justicia de Dios, lo cual es perfectamente descrito en los versículos siguientes,
22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,

23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,

24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús
En definitiva lo que Pablo nos dice es que, en la muerte de Jesús, Dios ha manifestado Su Justicia al castigar nuestro pecado en Jesús e imputarnos su justicia a los que creemos en su trabajo redentor.

La única manera por la que un ser humano puede ser declarado Justo es aparte de la Ley.

El Evangelio demuestra la justicia de Dios no solo porque el pecado recibe su castigo y se observa la Ley de Dios, si no porque los que creen en el trabajo redentor de Jesús son declarados justos al imputársele su justícia.

Esto fue anunciado por Dios en la Ley entregada a Moisés con el sacrificio anual del cordero en el Templo, ya que éste recibía el castigo por los pecados del pueblo y al pueblo se le imputaba la pureza del cordero, un animal sin mancha criado en un lugar de pura santidad: el Templo.

El Evangelio no es solo una declaración de nuestra justicia, si no el anuncio de que Dios ha conseguido la cuadratura del círculo al responder a la pregunta, Cómo puede un Dios justo, perdonar al culpable y seguir siendo Justo?

Y la respuesta es ofrecida en el Evangelio, ya sabes, más el justo vivirá por la fe.

Aún quedan unos cuantos detalles por desarrollar pero será en una próxima entrada porque esto ha quedado largo, largo y largo...

Mientras tanto, Dad gracia a Dios por todo en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

miércoles, 20 de enero de 2010

De Romanos 1:16-17 (1)

16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.

Romanos 1:16-17

Déjame aclarar algo, el versículo 16 no significa que el Evangelio tiene el poder de convertir a la gente automáticamente como por arte de magia, pues este error es repetido por algunos evangélicos, lo que significa es que el Evangelio es el Poder de Dios para llevar a los que creen a Su eterna y segura presencia.

Esta frase tan complicada necesita una explicación, aunque, hagamos bien las cosas, y situémonos de lleno en el contexto necesario que nos ayude a una mejor comprensión del texto.

Veamos, Pablo nos habla de Salvación, bien, pero Salvación de qué?

La respuesta escandaliza a los que creen que Dios es algo así como un viejecito simpático dispuesto a perdonar siempre las travesurillas de sus nietecitos...

El Evangelio nos salva de la Justicia de Dios, de la Ira de Dios.

Esto queda claro en el versículo siguiente:
18 Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad;
En efecto, el pecado no puede tener comunión con la Santidad, de ahí que el castigo al pecado sea la muerte, es decir, la eterna separación de Dios.

Eso es lo que quiere expresar el sistema sacrificial establecido por Dios de Levítico, ya sabes, las almas impuras no pueden alcanar la Vida Eterna en la presencia de Dios porque si en el Paraíso pudieran haber almas pecadoras, el paraíso dejaría de ser el Paraíso.

El Paraíso es un lugar de pura Santidad y donde hay Santidad no puede haber pecado del mismo modo que donde hay luz no puede haber sombra.

No puede haber vida eterna para aquella alma que peque y lo terrible del caso, el problema del ser humano no es que peque...

Es que no puede dejar de pecar.

Esto implica que de entrada, el ser humano está condenado a verse privado de la Vida Eterna en comunión con Dios.

Sigo.

Pero qué es el Evangelio?

El Evangelio es la Buena Nueva de que Dios ha encontrado la manera de satisfacer Su Justicia y Su Santidad y que lo hace mediante Su Amor.

Es decir, Dios mismo -el Verbo de Dios- se encarna en un ser humano, vive una vida de acuerdo a la Ley de Dios y accede voluntariamente a recibir en él el castigo que nos correspondería a nosotros.

A los que creemos en el trabajo redentor de Jesús se nos imputa su justicia -su vida de observación perfecta de la Ley de Dios- mientras que él accede voluntariamente a recibir en la cruz, el castigo que nos correspondería a nosotros.

Por eso decimos que somos salvos por fe, porque no lo somos por lo que nosotros hayamos hecho o podamos llegar a hacer, sino porque se nos imputa el trabajo de Jesús.

Esto queda muy claro en Romanos 5:9, observa:
9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.

El Evangelio es un anuncio, un anuncio de lo que Dios ha hecho por ti, quien crea en esto es salvo, y la evidencia de una alma salva es una vida de santidad mediante el poder del Espíritu Santo que recibe el creyente.

Así pues, esto es -brevísimamente resumido- la historia más extraña, loca y maravillosa que el mundo ha escuchado jamás: el Evangelio.

Por tanto, cuando leemos en el versículo 16 que el Evangelio es poder de Dios para salvación, lo que dice es que el Evangelio es el poder de Dios que rescata -o redime- a los creyentes, de la Ira de Dios.

Ahá, he escrito Ira con mayúscula...

Ahora bien, cómo hace tal cosa el Evangelio, cómo salva a los que creemos en él?

La respuesta está en el versículo siguiente, el 17:
en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.
Detengámonos en lo que dice Pablo.

Pablo nos habla de la Justicia de Dios, no es cierto?

Es decir, Pablo no destaca la Santidad ni el Amor de Dios los cuales también forman parte de la Buena Nueva, sino que sobre lo que Pablo pone el punto de mira es en la Justicia de Dios.

Por qué?

Porque es lo que está en peligro si se perdona al culpable (Dios dejaría de ser Justo si no cumple Su Ley), y porque la Ira es producto de la Justicia de Dios.

La Ira es el juicio, y el Evangelio es la buena noticia de que gracias al Amor de Dios, Dios mismo nos salva de Su Justicia sin vulnerarla, y sin que Su Santidad quede mancillada.

Por un puro acto de Amor, como he dicho más arriba, el Verbo de Dios se encarna en un ser humano y lleva una vida de acuerdo a la Ley de Dios.

En la cruz hay una transferencia de justicias, a nosotros se nos imputa la Justicia de Jesús, mientras que él recibe el castigo que nos correspondería a nosotros.

Aquel que recibe la justicia de Jesús, es decir, a los que creen en él, su alma queda purificada y por tanto, puede tener comunión con Dios tras su muerte.

Esa es la Buena Nueva, Dios ha observado Su Ley (ha castigado tu pecado...), y tú eres salvo...

Has sido salvo... pero salvo de la Justicia, del castigo que demanda a toda alma que peca que prescribe la Ley de Dios, de la obligación esencial que tiene Dios de hacer cumplir Su Justicia: El alma que pecare, esa morirá.

Una cosa nos lleva a la otra, y es importante destacar este aspecto porque hoy en día a causa del Humanismo que lo impregna todo, tenemos poca consciencia del estado del ser humano, del destino que le espera a todo el que no sea objeto de la Gracia de Dios.

Hoy en día tampoco se sabe cómo planeó Dios la Salvación, qué consiguió Jesús en la cruz, el por qué de la cruz, el por qué del derramamiento de la sangre de nuestro Señor, el trabajo del Espíritu Santo en el creyente, qué...

Sigo con el tema que divago...

Hmm, estaba en la pregunta de cómo salva Dios a los creyentes? cómo nos lleva a la presencia de Dios cuando de hecho Su Justicia nos hace ser merecedores de la eterna separación de Él?

La respuesta a todo esto la encontramos en el versículo 17:
Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.
Ahora bien, no decíamos que nuestro mayor problema es la Justicia de Dios, que Dios es Justo?

En efecto, si Dios es Justo y nosotros violamos contínuamente Su Ley, la consecuancia es lógica: estamos condenados.

Es eso una Buena Noticia?

No.

Por qué es entonces una Buena Nueva que la Justicia de Dios se revele en el Evangelio cuando la Ley nos declara manifiestamente culpables?

La respuesta es que efectivamente el Evangelio, revela la Justicia de Dios y nos salva, esa es la Buena Nueva.

La Justicia de Dios demanda una santidad que nosotros somos incapaces de alcanzar, la Buena Nueva es que Dios mismo provee los medios para que alcancemos dicha santidad, sin vulnerar Su Justicia.

Es la Cuadratura del Círculo, pues lo que parecía imposible tiene lugar.

De este modo el Proverbio 10:12 llega a alcanzar valor profético:
El odio despierta rencillas: Mas el Amor cubrirá todas las faltas.
La razón por la que el Evangelio es el Poder de Dios para Salvación es que en él, en el Evangelio, Dios revela la Justicia destinada a nosotros, la cual es precisamente la que el Señor nos demanda.

Lo que necesitábamos, lo que éramos incapaces de conseguir, Dios nos lo da gratuitamente.

Dios nos provee Su Justicia, la Justicia de Dios.

Este es el anuncio del Evangelio, esta es la Buena Nueva, que aquello que te condenaba, sin merecerlo te da Vida Eterna.

Recordáis?
18 Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad;
Dónde hallamos la esperanza necesaria para escapar de aquella condenación asegurada por nuestro contínuo pecar?

La respuesta se encuentra también en el Evangelio: Dios nos provee de una Justicia que no es la nuestra, Dios nos da justo aquello que Él demanda.

Es Su Justicia la que se nos imputa por Fe, es el trabajo redentor de Jesús el que nos da vida, es mi pecado con el que cargó Jesús, es mi culpa la que ya ha sido pagada.

Esto nos deja con una sensación de humildad absoluta...

Mi Salvación no me la he ganado yo... la elección es del Padre, la redención de Jesús y mi santificación es obra del Espíritu Santo, por tanto, tengo algo de qué enorgullecerme?

No.

Por eso decimos que somos salvos por Gracia, por el mensaje que nos dice el Evangelio, ya sabes, tú necesitas algo que no puedes conseguir, estás espiritualmente muerto, pero Dios...

Pero Dios, por un puro acto de Misercordia, da lo que yo jamás podría conseguir: Paz con Dios y Vida Eterna.

Dejo una pausa para poder asimilar un poquito la grandeza de la Gracia de Dios...

...

...

Sigo.

El Evangelio es Poder de Dios para todos los que creemos porque en él, Dios nos da lo que demanda de nosotros: Justicia, es decir, el cumplimiento de la Ley más escrupuloso, ya sabes, la Santidad no puede tener comunión con el pecado, recuerdas lo que he dicho más arriba?

En consecuencia, el Evangelio manifiesta como un regalo de Cristo, lo que antes era la demanda más angustiosa e inalcanzable que pudiéramos imaginar: Cumplimiento de la Ley de Dios.

Todavía queda mucho por explicar sobre estos versículos, pero para no agotar a quien haya leído esta entrada, (Pst, pst, la ha leído alguien...?) desarrollaré lo que falta en entradas posteriores.

Mientras tanto, demos gracias por todo a Dios Padre en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...