Déu Pare, dame Gracia y pone en mí el deseo de buscarte, para que al buscarte pueda encontrarte, para que al encontrarte pueda amarte, y para que al amarte pueda odiar con todas mis fuerzas, con toda mi alma y todo mi corazón, todos los pecados de los que me has salvado...
En el Nombre de Jesús, amén!



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domingo, 12 de diciembre de 2010

De que el Purgatorio Demuestra que el Catolicismo No Cree en la Suficiencia del Sacrificio de Jesús... (2)

En la primera entrada di las razones por las cuales la idea del purgatorio contradice la suficiencia del sacrificio de Jesús, por tanto, en esta entrada procederé a explicar por qué uno de los pasajes con los que tradicionalmente se ha apoyado la idea del purgatorio no tiene base alguna.

Dicho pasaje aparece en 1 Corintios 3 versículo 15
15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.
Es que Pablo en este versículo nos está diciendo que tras la muerte a los cristianos nos quedarán todavía pecados por purificar, o que tras la muerte tendremos que purificarnos de algún modo para alcanzar la santidad necesaria...?

Pues no, tal y como veremos en seguida en esta entrada.

Como siempre, antes de nada, contexto.

Lo primero que vemos es que el capítulo 3º de 1ª de Corintios gira alrededor de las divisiones existentes en la iglesia de Corinto,
3 porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?

4 Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?

5 ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor.

6 Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.

7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento
.
Entre los corintios había divisiones doctrinales, de manera que unos decían que eran seguidores de Pablo y otros de Apolos, sin embargo, Pablo les dice que la Roca sobre la que todos hemos de asentarnos no es ni él ni ningún otro, lo es el Señor Jesucristo.

Con el fin de desechar estas divisiones, Pablo les hace ver a los corintios que todos los creyentes formamos parte del mismo cuerpo, y, al igual que hace en el primer capítulo de la epístola a los colosenses, enfatiza la absoluta centralidad de Jesús, y nuestra absoluta dependencia de él.
6 Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. .

7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.
Dejad de mirarnos a nosotros, les dice Pablo, y poned la mirada en Cristo pues solo así vuestro trabajo dará fruto.

Esta antes mencionada centralidad y subordinación nuestra, se expresa primero en la imagen de la iglesia como un campo, y segundo en la de un edificio,
9 Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.
El recurso a la imagen de un edificio es empleado por Pablo para dejar claro cuál es la piedra angular, y los peligros en los que podemos caer si no edificamos sobre la misma como Dios quiere.
10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.
Conociendo a Pablo, esto es más una advertencia sobre los que decían seguirle a él, pues el mensaje que Pablo predicó toda su vida es, por encima de todo, Cristocéntrico.
11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.
En efecto, su preocupación abarca tanto la base como el cómo se edifica sobre ella.

En los versículos siguientes -los que nos acercan al quinceavo, el mismo que el catolicismo emplea para defender su idea del purgatorio- Pablo nos da la razones por las que es importante el cómo edificamos sobre la Roca que es Jesús.

Aquello que edificamos -nuestro crecimiento espiritual y aplicación práctica en el día a día- debe estar firmemente sujeto a la base.
Fijaos cómo Pablo nos dice esto en los versículos que acabamos de leer,
10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.

11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo
.
O sea, si lo que edificamos no tuviera relación directa con la base, Pablo jamás habría conectado ambos versículos del modo que lo hace.

Y por qué Pablo insiste tanto en esto?

Por la obviedad de que es Dios el único que puede hacer crecer el edificio de modo que dé fruto, y si no edificamos como el Señor quiere, daremos fruto malo.

Quitad a Cristo de la base corintios, y el edificio se derrumbará, advierte Pablo con preocupación.

Qué consecuencias tiene el edificar de modo que Dios no determina?

Pues que cuando el Señor nos juzgue, nuestra mala edificación se mostrará como es,
12 Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca,

13 la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará
.
Cuándo será manifiesta la obra de cada uno?

El Día del Juicio.

El fuego alude no a la purificación de los pecados, pues estos son pagados por Jesús, el fuego alude al Día en que la obra de cada uno se hará manifiesta.

En efecto, a esto se refería Jesús cuando hablaba del fuego en Lucas 12:49,
49 He venido a traer fuego a la tierra, y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo!
La referencia al fuego para aludir al Día del Juicio aparece en varias instancias en la Palabra,
7 para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,
1 Pedro 1:7

10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.

[...]

12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!

2 Pedro 3
Pablo les dice a los corintios, no os olvidéis de quién es la piedra angular, no os olvidéis que todo lo que hagais debe tener como base a Jesús pues si edificáis de modo que no esté de acuerdo a esto, si creéis que la base es otra, no pasará la prueba del Día del Juicio.

Al mismo tiempo, Pablo nos advierte que quien no edifique del modo que Dios quiere, perderá su recompensa,
14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.

15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida
Esto es importante tenerlo claro pues es posible que en la Iglesia haya hermanos que tengan parte de la doctrina equivocada, que edifiquen sobre madera, heno u hojarasca, y que por consiguiente, pierdan parte de la recompensas tras el Juicio.

Por consiguiente, podemos interpretar la segunda parte del versículo 15, para justificar la idea del purgatorio?
15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.
No, solo forzando el texto para hacerle decir lo que no dice...

En efecto, no hay manera -una vez analizado el contexto y la intención de Pablo al escribir este tercer capítulo- en que alguien pueda interpretar que el apóstol en este versículo nos está hablando de una purificación de pecados tras la muerte...

Para qué?
Todos fueron pagados por Jesús en la cruz.

Lo que Pablo nos dice en el quinceavo versículo es que -a pesar de que cada uno será salvo por lo que ha hecho Cristo por el creyente- todos tenemos que tener cuidado con nuestra santificación, ya que si la descuidamos, perderemos muchas de las recompensas que tendríamos caso de haber empleado bien los dones y el conocimiento recibido.

Mientras meditais en todo esto, dad las gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


lunes, 6 de diciembre de 2010

De que el Purgatorio Demuestra que el Catolicismo No Cree en la Suficiencia del Sacrificio de Jesús... (1)

En un debate surgido a partir de una entrada sobre si el Espíritu Santo puede abandonar al creyente, un adscrito al catolicismo, citó Gálatas 5:4 como evidencia de que uno puede caer de la Gracia y perder subsecuentemente su Salvación...
4 De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.
Bien, pero eso no es eso lo que Pablo nos está diciendo en ese pasaje, tal y como veremos en seguida.


Antes de nada contexto.
Pablo dirige esta a carta a los convertidos en la provincia de Galacia, es decir, a aquellos convertidos por su labor ministerial.

No obstante, al poco de marchar, Pablo contempla desazonado cómo los gálatas se han desviado de la Verdad de su Evangelio.

Y en qué consiste esta desviación?

En introducir las obras como medio para ser salvo, es decir, en rechazar que uno es salvo por Gracia, no por obras.

El ejemplo perfecto de esto es una idea introducida por los judaizantes: la necesidad de la circuncisión.
1 Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

2 He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo.

3 Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley.

4 De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la Gracia habéis caído
.
Pablo no está diciendo Ojo gálatas con lo que haceis porque si no obrais como es debido, el Espíritu os abandonará, lo que está diciendo es precisamente lo contrario de lo que defendía el susodicho católico, es decir, que si uno pone su confianza para ser salvo en esfuerzos humanos, se desliga de la Gracia que es en Cristo Jesús.

Desarrollemos un poco esto, y relacionémoslo con el dogma del purgatorio.

La inmensa mayoría de las religiones del mundo son constructos humanos que ponen en el centro al hombre, es decir, busca glorificar al hombre haciéndole partícipe de logros espirituales, ya sabes, acude a misa los domingos, ve a los estudios bíblicos, guarda el sábado... haz estas cosas hermano, y a diferencia de todos aquellos que no lo hacen, serás salvo.

Pero el cristianismo, hace como único responsable de la Salvación a Dios, no al hombre, y esto con el fin de eliminar todo rastro de orgullo en el ser humano.

Los primeros, los que creen que su obrar les sirve para ganar favores por parte de Dios, los que obran con el fin de acumular méritos delante del Señor, los que confían en sus esfuerzos humanos para estar a buenas con Dios, están según Pablo en la carne, mientras que los que, para ser salvos, confían exclusivamente en el trabajo redentor del Señor Jesús en la cruz, están en el Espíritu.

Cuando un católico confía en sus penitencias como modo de satisfacer una falta, demuestra que no confía en Dios, que en realidad no cree el Evangelio.

El susodicho cree que la confesión del pecado, el arrepentimiento genuino no es suficiente para recibir el perdón por parte de Dios, de ahí que sienta que hace falta algo más, de ahí que tenga que buscar algo que la sangre de Cristo no pudo limpiar, lo cual se da de bruces con la Palabra,
13 aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo,

14 quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.

Tito 2
Es su falta de fe lo que le lleva a obrar y a cumplir mil y una penitencias, es su falta de fe lo que no le permite aceptar que la sangre de Cristo le haya limpiado de todo pecado, justo lo contrario que lo que el Señor nos repite una y otra vez en Su Palabra,
21 Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora (Jesús) os ha reconciliado

22 en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él;

Colosenses 1:21-22
En efecto, un ejemplo maravilloso de la falta de fe en la suficiencia del sacrificio de Jesús es el dogma del purgatorio, el cual es según el Catecismo,
Los que mueren en la gracia y la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su salvación eterna, sufren una purificación después de su muerte a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en el gozo de Dios.
Catecismo de la Iglesia Católica, 1030.
En otras palabras, el sacrificio de Jesús estuvo genial pues nos ha salvado, pero ya sabes, la sangre de Jesús no fue suficiente para purificar a su Iglesia, de ahí que haga falta algo más...

Un católico cree que es salvo cuando es bautizado, y cree que finalmente podrá tener comunión con Dios si por un lado, limpia mediante sus obras (penitencias, oraciones, misas...) los pecados cometidos en vida, y si por el otro, limpia tras su muerte (en el purgatorio) las manchas que ni sus obras, ni el sacrificio de Jesús pudieron limpiar.

El catolicismo no cree que la Salvación -y todas las promesas que son en Jesús- sea una Gracia, no cree en la suficiencia del sacrificio de Jesús, de ahí que inunde de legalismos su doctrina.

Gracias a Dios, el cristiano que vive en el Espíritu, está limpio de todo pecado cuando pone su fe verdadera en el sacrificio de Jesús, observemos cómo la Palabra nos repite esto una y otra vez,
5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

[...]

11 Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.

Isaías 53

2 Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
1 Juan 2

27 que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
Hebreos 7

10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.

11 Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;

12 pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,

13 de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies;

14 porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

Hebreos 10
Cuando uno lee sobre el purgatorio, lo primero que se pregunta es, qué pecado es aquel que Cristo no pudo limpiar? qué es aquello tan horrible que la sangre de Cristo no fue lo suficientemente válida como para cubrir?

Lo irónico del caso es que el purgatorio no purifica pecados graves sino pequeños, lo cual lo complica todo aún más.

La clave como siempre está en creer o no creer el Evangelio, y el Evangelio es esto: Que el Verbo de Dios se encarnó en un ser humano como nosotros, que llevó una vida sin pecado como hombre en el poder del Espíritu, que aceptó voluntariamente cargar sobre él nuestros pecados, y que resucitó como demostración que su sacrificio había sido aceptado.

Si crees esto de todo corazón, tus pecados te son perdonados, y ya eres libres para vivir por y para Dios.

En entradas posteriores demostraré por qué los pasajes que tradicionalmente se emplean para apoyar la doctrina del purgatorio no tienen base alguna.

Mientras tanto, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...