Déu Pare, dame Gracia y pone en mí el deseo de buscarte, para que al buscarte pueda encontrarte, para que al encontrarte pueda amarte, y para que al amarte pueda odiar con todas mis fuerzas, con toda mi alma y todo mi corazón, todos los pecados de los que me has salvado...
En el Nombre de Jesús, amén!



martes, 7 de junio de 2011

De que el Estudio de la Biblia No Es un Fin en Sí Mismo...


Lo único que nos libra del pecado en nosotros es la acción espiritual de Dios, es decir, la experiencia personal que resulta de la convicción de pecado, y el subsecuente arrepentimiento que posibilita el perdón de pecados, no la mera instrucción doctrinal.

‎"Hemos de estudiar la Palabra", repite el cristiano, elevando el estudio a la categoría de fármaco.

Pero encarar el estudio como método de mortificación del pecado es algo así como querer extirpar un tumor, estudiando cirugía...

Dios en nosotros es lo que transforma a la persona, no el simple conocimiento de Su Voluntad.

En efecto, el estudio de la Biblia no es un fin en sí mismo, pues sin la acción de Dios sobre el indivíduo, la Palabra queda reducida a la categoría de mero libro sapiencial.

Es esto una apología del abandono del estudio de la Palabra?

Para nada, es simplemente dejar claro sobre qué hemos de poner nuestro punto de mira:
el Dios que inspira textos, abre entendimientos, transforma voluntades, y da Salvación al tener Misericordia de los ciegos, sordos y muertos espirituales.

Mientras meditáis en todo ello, dad gracias a Dios Padre por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


jueves, 2 de junio de 2011

De que la Certeza de la Salvación Está en Nosotros...


Cuando el arminiano -sea este bautista, ortodoxo o católico- se escandaliza cada vez que un creyente reformado afirma la seguridad de su Salvación, no solo demuestra que no entiende el Evangelio, sino que no lo ha experimentado.

El Evangelio es que Dios, la Palabra de Dios, se encarnó en un ser humano -el Mesías- que vivió como hombre -en el poder del Espíritu- una vida de perfecta obediencia a la Voluntad de Dios, que fue entregado como víctima propiciatoria por nuestros pecados, que resucitó al tercer día como demostración de que su sacrificio había sido aceptado, que se apareció a sus hermanos y les comisionó a predicar por todo el mundo el perdón de pecados por la fe en su sacrificio sustitutivo, haciendo saber que todo el que fuera bautizado en él, es decir, en el Espíritu, sería salvo.

En otras palabras, el Evangelio anuncia lo que Dios -mediante el Mesías- ha hecho por nosotros, lo que el Cristo ha hecho en nuestro lugar.

Sin embargo, presentar el Evangelio únicamente como el perdón de nuestros pecados es presentar una Buena Nueva incompleta.

En efecto, el Evangelio no solo es Dios por nosotros, es Dios en nosotros,
26 el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos,

27 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,

Colosenses 1
Lo que Dios ha hecho por nosotros nos justifica; lo que Dios hace en nosotros nos santifica.

Uno con él, Uno en él, imagen del Cristo.

La Buena Nueva que anuncia el Evangelio es la muerte sustitutiva del Mesías Dios por su pueblo, y el perdón de pecados para todos los que confíen en su sacrificio, para todos los que crean en Su Palabra.

No obstante, lo que demuestra que uno ha creído de todo corazón la Buena Nueva, lo que demuestra que uno ha sido objeto de la Gracia de Dios y ha recibido el perdón de sus pecados, no es una verbalización de dicha fe, no es el llevar una vida llena de obras cristianas, la evidencia de que uno ha sido redimido por el Señor, es la operación de Dios en él.

Una vida transformada progresivamente a imagen del Señor, de ahí que sea muy sencillo distinguir entre el rebaño de Dios, y las cabras, las cuales son la inmensa mayoría de los que se llaman cristianos.

El Evangelio no es meramente el anuncio de una esperanza futura, es una realidad palpable para el creyente, el cual experimenta a diario todo aquello que el Espíritu revela en él,
9 Antes bien, como está escrito:
Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,
Ni han subido en corazón de hombre,
Son las que Dios ha preparado para los que le aman.

10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu;

1 Corintios 2
La conciencia de la propia pequeñez, la certeza de que es mejor dar que recibir, el anhelo de servir a los hermanos impulsado por el amor, el perdón sincero, en otras palabras, los Frutos del Espíritu de los que nos habla Pablo, es aquello que Dios revela al creyente en vida.

Quieres saber si realmente has sido perdonado?
Examínate para saber si estás en la fe, busca en ti los frutos de la obra de Dios, y si no hay evidencias de ello, entonces sigues tan muerto como desde el primer día que pecaste.
5 Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?
2 Corintios 13
No hay otra...

El Señor no nos llama a una vida de miedo e incertidumbres por la propia Salvación, el Señor nuestro Dios pone en nosotros las evidencias de Su Amor, mediante el Espíritu.

En otras palabras, ningún cristiano puede dudar de su Salvación, pues es testigo diario de la acción de Dios en él.

Ahora bien, hay personas que se presentan como cristianas, que son hipócritas, que siguen aferradas en su maldad, que son egoístas, chismosas, avariciosas, que anteponen politiqueos o intereses económicos a las cosas de Dios?

Sin duda, pero esa es SU responsabilidad, no dejes que su hipocresía, que su mentira manche tu relación con Dios, pues la Salvación es personal, no colectiva, y de la misma manera que estar rodeado de tipos muy santos no te salva, estar rodeado de hipócritas no te condena.

Pero divago.
Decía que ningún creyente pone en duda su Salvación, no solo porque el Señor dijera que todo el que creyera en él sería salvo, sino porque es testigo diario de la acción de Dios en él a través del arrepentimiento auténtico tras todo pecado cometido, a través de un deseo de servir a sus hermanos, a través de un rechazo -natural, nunca forzado- por las cosas que Dios aborrece, etc...

Sin embargo, el arminianismo rechaza todo esto, y condena al creyente a una vida de miedo, una existencia de incertidumbres, de condena a la esclavitud de tener que almacenar el mayor número posible de buenas obras que ameriten al pobre hombre a salvación (ahá, con minúscula...)

Dicha esclavitud es producto de la falta de fe, de confianza plena en las promesas de Dios, las cuales son claras.

Entre el catolicismo hay personas muy queridas por mí que viven una vida de miedo, una existencia de sempiterna incertidumbre, y todo motivado por un interés mundano: Hacer imprescindible a la iglesia católica.

Rasga el velo entre el hombre y Dios, anuncia que el acceso a Dios pasa exclusivamente por el Señor Jesús, y arrebatarás de poder a las jerarquías eclesiásticas que te parasitan y esclavizan.
31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;

32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Juan 8
Exacto, el creyente debe saber que nada que venga de la Verdad esclaviza, y que si hay pastores, sacerdotes, profetas o incluso ángeles del cielo que abierta o encubiertamente te esclavizan de algún modo, haciéndote orbitar a su alrededor, no lo dudes, esos tipos no vienen de Dios.

Pues nosotros solo tenemos un Señor, y Su Palabra es clara.

Mientras meditáis en todo esto, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


miércoles, 1 de junio de 2011

De Mateo 7:21, o Cómo Roma Entiende en un Pasaje, lo Contrario de lo que se Dice...


Practicando mi deporte de riesgo favorito -lectura del Catecismo católico- encuentro lo siguiente,
1821 Podemos, por tanto, esperar la gloria del cielo prometida por Dios a los que le aman (cf Rm 8, 28-30) y hacen su voluntad (cf Mt 7, 21). En toda circunstancia, cada uno debe esperar, con la gracia de Dios, ‘perseverar hasta el fin’ (cf Mt 10, 22; cf Cc. Trento: DS 1541) y obtener el gozo del cielo, como eterna recompensa de Dios por las obras buenas realizadas con la gracia de Cristo.
Una gran parte del protestantismo cree que el catolicismo enseña Salvación por obras cuando lo cierto es que para esta rama, las obras son el producto de la Gracia de Dios.

Hace esto su postura menos errada?
Lo cierto es que no, pero es importante dejar las cosas claras y evitar en la medida de lo posible la propagación de cuantas menos falacias mejor, pues manchamos al Señor que representamos.

La diferencia entre lo que enseña el obispado de Roma y la Palabra, es que mientras la última deja claro una y otra vez que las obras no son ni un medio para nuestra justificación ni un requisito para nuestra Salvación, Roma insiste en darle un papel a las obras en la Salvación del creyente.

Pero volvamos al catecismo romano y su referencia a Mateo 7:21,
1821 Podemos, por tanto, esperar la gloria del cielo prometida por Dios a los que le aman (cf Rm 8, 28-30) y hacen su voluntad (cf Mt 7, 21).
El contexto inmediato pretende demostrar que Mateo 7:21 es un pasaje que muestra la necesidad de las obras para Salvación.

Leamos dicho pasaje,
21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?

23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Mateo 7
El contraste entre el decir y hacer es claro.
De este modo, mientras el Señor afirma por un lado el requisito de hacer la Voluntad del Padre para entrar en el Reino de los Cielos, por el otro establece la inutilidad de una confesión de fe huera.

La cuestión que debería centrar nuestra atención es: Qué entiende Jesús por Hacer la Voluntad de Dios Padre...?

Para Roma la respuesta es sencilla: Obras.

Sin embargo, los susodichos olvidan algo muy básico: Dios no está loco, y Su Palabra no se contradice.

En efecto, fijémonos qué dice el versículo siguiente,
21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
Si Jesús estuviera diciendo en el versículo 21 que la fe por sí sola no es suficiente, es decir, que es necesaria la realización de ciertas obras para conseguir la Salvación, el Señor habría enfatizado la insuficiencia de la fe, y no habría desechado el obrar en el versículo siguiente.

No obstante, en el versículo 22 el Señor nos está diciendo precisamente lo contrario: aquellos que han creído en mí, y sus obras han sido abundantes no podrán entrar en el Reino de los Cielos.

En efecto, no estamos ante personas que han hecho una vana profesión de fe sin obras como Santiago nos advierte en su epístola.

Estamos ante personas que han llevado una vida activa en la fe, personas que han hecho proselitismo, han profetizado, han discipulado, expulsado demonios y protagonizado muchas maravillas en el Nombre del Señor en quien dicen creer y a quien afirman servir.

Una vez analizado el texto en profundidad vemos lo irónico que es que Roma vea en un texto que rechaza la importancia de las obras, justamente lo contrario.

Exacto, la oposición no es entre falsos creyentes que se pierden, y esforzados creyentes cuya riqueza de obras les hace ser dignos de Salvación, pues aquellos que el Señor Jesús remarca que se pierden son tipos que obran,
Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
Por consiguiente, qué es lo que falla en todo esto, de qué nos está hablando el Señor?

La clave del pasaje radica en entender sobre qué reposa nuestra fe, si en la confianza ciega de que el Señor es quien ha trabajado la Salvación por nosotros, o en la confianza de nuestras obras por mucho que estas sean producto de la Gracia de Dios.

Nadie que confíe en sus obras como medio para ganar méritos delante de Dios, será salvo, pues ello será la evidencia de falta de fe absoluta en el Señor.

Si creemos que nuestras obras nos ayudan a conseguir nuestra Salvación, si creemos que estas nos ameritan de algún modo delante de Dios, estamos condenados independientemente que estas sean muchas o pocas, independientemente que hayamos creído en el Señor, o le hayamos confesado como Señor.

Sola Christi, grita el cristiano.

Más que enseñarnos sobre la necesidad de las obras, el Señor nos advierte que todo el que vaya a juicio y presente sus obras, la forma en cómo ha vivido su vida, o su fidelidad al Nuevo Pacto en la sangre del Señor como mérito ante él, está condenado.

Su error está perfectamente descrito por Jesús: estos falsos cristianos apelan a sus propias vidas, y a sus muchas obras cristianas como méritos delante de Dios.

Cuál es la única defensa del cristiano delante de Dios?

El sacrificio sustitutivo del Mesías Dios en el lugar de su Pueblo, cuya sangre cubre todos nuestros pecados, pues el Cristo es la propiciación que Dios mismo ofreció por nosotros.

El Evangelio, la Salvación es tercera persona.
Nada de Yo he hecho tal cosa, Yo he dejado de hacer tal otra...

Tercera persona, es decir, él vivió como hombre en el poder del Espíritu de Dios una vida que yo soy incapaz de vivir, él ocupó mi lugar en la cruz, él pagó con su vida el precio de mis pecados, él resucitó como demostración de que su sacrificio había sido aceptado, él, él, él...

Todo lo que no sea confiar en lo que él ha hecho, en sus promesas, es falta de fe.

Preséntalo como quieras, pero o confías única y exclusivamente en lo que él ha hecho por ti, o demuestras que no tienes fe verdadera.

Ojo, una vez redimidos hemos de obrar para manifestar el carácter de Dios en el mundo, pero nuestras obras son el resultado de la obra del Señor, el resultado de la Salvación/Liberación que el Mesías Dios consiguió por nosotros, pero jamás un mérito que nos haga más aptos a ojos de Dios.

Las buenas obras son el resultado de tu Salvación, no la causa.

Si en el fondo crees que dar a los pobres, abstenerte de ciertos deseos, asistir a cultos, predicar, tomar la Santa Cena hasta para desayunar, etc... confías en algo ajeno a lo único que tiene valor a ojos de Dios: el sacrifico que Él mismo ofreció como pago por tus pecados.

Por tanto, uno puede creer que Jesús es el Señor, puede hacer mil y una obras, e irónicamente no creer el Evangelio.

Decía Martyn Lloyd Jones que la mayoría de los cristianos creen que Jesús es el Señor, pero no creen en sus palabras, y eso es dolorosamente cierto.

Pero no he respondido todavía a qué entiende Jesús por hacer la Voluntad de su Padre?

La respuesta está en las palabras mismas del Señor,
40 Y esta es la Voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.
Juan 6
Y sobretodo,
28 Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?

29 Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.

Juan 6
Evangelio.
La única obra acepta a Dios, es confiar en Su Palabra.

Y Su Palabra es esta, que Jesús fue entregado como pago por nuestros pecados, que con su muerte redimió a su Pueblo, y que resucitó al tercer día como demostración de que su sacrificio había sido aceptado.

Tercera persona.

Hacer la Voluntad del Padre es creer en el sacrificio que Él mismo ha presentado,
21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;

22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,

23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,

24 siendo justificados gratuitamente por su Gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,

25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,

26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Romanos 3
Como decía antes, mas que enseñar Salvación por obras, este pasaje pone de manifiesto la inutilidad de las obras cuando estas tienen la finalidad de ganar méritos delante de Dios.

El único instrumento de Salvación es confiar en la Palabra de Dios, pues la fe es lo que nos une al Señor, la fe es lo que nos justifica, nos santifica, nos hace aceptos a Dios.

Nuestra única esperanza radica en la vida, muerte y resurrección del Mesías Dios, eso es lo que aprendemos en Mateo 7:21, y eso es lo que no comprende Roma.

Mientras meditáis en todo ello, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


domingo, 29 de mayo de 2011

De la Responsabilidad, la Incapacidad y la Gracia Monergística de Dios...


La Responsabilidad del Hombre

La Inhabilidad del Hombre

La Gracia Monergística de Dios

Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar.

Mateo 11:28

Ninguno puede venir á mí,…

Juan 6:44a

. . . si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.

Juan 6:44b

... para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Juan 3:16

.. los hombres amaron más las tinieblas que la luz… y no viene á la luz...

Juan 3:20, 21

..Mas el que obra verdad, viene á la luz, para que sus obras sean manifestadas que son hechas en Dios.

Juan 3:21

Nota: De verdad hay aquellos quienes vienen á la luz – especialmente aquellos cuyas obras son la obra de Dios. “Hechas en Dios” quiere decir obrado por Dios. Aparte de esta obra graciosa de Dios todos los hombres aborrecen la luz de Dios y no vienen á Él no sea que la maldad de ellos sea descubierta.

Buscad á Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.

Isaías 55:6

No hay quien entienda, No hay quien busque á Dios.

Romanos 3:11

. . . Fuí hallado de los que no me buscaban; Manifestéme á los que no preguntaban por mí.

Romanos 10:20b

Y éste es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo…

1 Juan 3:23

...la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta á la ley de Dios, ni tampoco puede.

Romanos 8:7

…por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.

Juan 8:47

...y á los que llamó, á éstos también justificó…

Romanos 8:30

...y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eternal.

Hechos 13:48

Dios,…ahora denuncia á todos los hombres en todos los lugares que se arrepientan.

Hechos 17:30

Al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce…

Juan 14:17

si quizá Dios les dé que se arrepientan para conocer la verdad.

2 Timoteo 2:25

y el que quiere, tome del agua de la vida de balde.

Apocalipsis 22:17b

Así que no es del que quiere,…

Romanos 9:16a

Tu pueblo serálo de buena voluntad en el día de tu poder,

Salmo 110:3a

Mirad á mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra: porque yo soy Dios, y no hay más.

Isaías 45:22

que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios.

Juan 3:3a

. . . El Dios de nuestros padres te ha predestinado para que…vieses á aquel Justo,…

Hechos 22:14

Mas á todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, á los que creen en su nombre:

Juan 1:12

Mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente.

1 Corintios 2:14

Mas á todos los que le recibieron,…son engendrados,…ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios.

Juan 1:12-13

Que si confesares con tu boca al Señor Jesús,

Romanos 10:9

…nadie puede llamar á Jesús Señor,…

1 Corintios 12:3b

sino por Espíritu Santo.

1 Corintios 12:3b

haceos corazón nuevo y espíritu nuevo. ¿Y por qué moriréis, casa de Israel?

Ezequiel 18:31

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso;…

Jeremías 17:9

Y os daré corazón nuevo,… y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra,…

Ezequiel 36:26

Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y da lo á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.

Mateo 19:21

Mas os digo, que más liviano trabajo es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.


Mateo 19:24

¿Quién pues podrá ser salvo? Y mirándo los Jesús, les dijo: Para con los hombres imposible es esto; mas para con Dios todo es posible.

Mateo 19: 25b-2




Fuente:All of Grace Ministries

jueves, 26 de mayo de 2011

De Cómo Efesios 4:22-5:2 Nos Habla de la Ley de Cristo...


Me pregunta un hermano, Rents, anoche mi pastor estuvo hablando de la Ley de Cristo, y nos leyó Efesios 4:22-5:2, pero en ese pasaje no se habla de Ley alguna... non capito.

Ok, vayamos poco a poco...

Sabes que mediante la fe en la muerte sustitutiva del Mesías Dios crucificado como sacrificio por nuestros pecados, el Espíritu de Dios ha clavado en la cruz nuestro viejo hombre -el cual estaba fatalmente unido a Adán- y nos ha resucitado a vida nueva, cierto?

Cierto...

A través de la acción del Espíritu, Dios nos reviste del nuevo hombre -el Mesías, el Segundo Adán- y nos moldea gradualmente a lo largo de toda nuestra vida, a imagen del Cristo Dios.

Esto mismo queda perfectamente resumido en Gálatas 2:20, donde Pablo dice,
20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Gálatas 2
Lo mismo que Pablo explicó a los gálatas, lo explica ahora a los efesios.
22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,
Quien yo era antes de recibir fe en el Señor fue sepultado tras su crucifixión, y ya no vive más en mí.

Ahora vivo por y para Dios mediante el poder de Su Espíritu en mí, pues el mismo Espíritu que resucitó al Señor Jesús, el Mesías Dios, me ha resucitado a mí para que pueda andar en vida como el Cristo anduvo, cierto?

Sí, pero sigo sin ver la Ley, replica el hermano impacientemente.

Despacito que es más bonito.
Esta realidad descrita tiene evidentes efectos prácticos en nuestra vida.
Pero ojo, no es que tengamos que obrar de determinada manera para ser aceptos en Dios, es que como hemos sido hechos aceptos en Dios por el sacrificio de Jesús, hemos de obrar en consecuencia, llevando una vida que sigue el ejemplo del Señor,
32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.

2 Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.
Y voilà, ahí tienes a la Ley de Cristo en el pasaje: andar como el Señor anduvo (vida de servicio a los demás por amor a Dios) mediante el poder del Espíritu en nosotros.

Nuestra vida determinará si realmente nuestra fe es verdadera, pues solo puede andar como el Cristo anduvo quien haya sido verdaderamente ungido por su Espíritu.

De ahí que el Señor nos dijera que por sus frutos les conoceríamos.

Fíjate cómo Pablo exorta a los efesios a andar en vida nueva, dejando atrás todo lo que hacían antes,
28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.

29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.

32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros,
En efecto, aquello ocurrido en nuestro interior, la regeneración por obra del Espíritu, debe tener consecuencias a nivel exterior, al vivir una vida de servicio por nuestros hermanos.

Todo aquello que hacíamos antes,
17 Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,

18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;

19 los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.

Efesios 4
No solo ha sido perdonado, sino que por tanto, debe quedar atrás, pues ahora hemos nacido a vida nueva, una vida nueva de negación de uno mismo, y de servicio a los demás, una vida de acuerdo a la Ley de Cristo.

No busques un pago por tu obrar, o es que acaso el Señor recibió algo bueno de los hombres?

Solo desprecios, persecuciones y palos, me dice el hermano.

Cierto.
Tanto da que quien es objeto de nuestras buenas obras merezca nuestro sacrificio o no, pues eso fue justo lo que hizo el Señor por nosotros, negarse a sí mismo y sacrificarse por quienes no merecían dicho sacrificio.

Recuerdas cómo Pablo nos dice esto en Romanos?
7 Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.

8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Romanos 5
Exacto, pues andar como él anduvo significa dar a quien nada merece, servir a quien nos desprecia, etc, pues no buscamos agradar a quien servimos, sino al Dios que nos sirvió, y esto lo hacemos al imitarle con nuestra vida.

De eso va una de las obras clásicas de la literatura cristiana, el De la Imitación de Christo de Tomás de Kempis.

Esa tampoco la he leído, me dice.
Ni yo, contesto.

Imitar a Cristo no es una norma de vida, es la evidencia incontestable de la acción de Dios en nosotros, es aquello que servirá para separar las ovejas de las cabras, de ahí que no sea injusto que Pablo nos diga que,
1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.

2 Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

Efesios 5
No importa que haya alguien que tenga el título de pastor, obispo, papa o diácono.
Si no anda como Jesús anduvo es un farsante, y triste es decir que la inmensa mayoría de los que se llaman cristianos no andan como Jesús anduvo.

Jejeje!, se ríe el hermano sin comprender lo trágico de mis palabras.

En efecto, para nosotros el hombre no es la medida de todas las cosas, lo es el Señor.

Hemos de imitar al Señor al amar a Dios sobre todas las cosas al anteponer Su Voluntad a la nuestra, al andar en amor sacrificándonos los unos por los otros sin esperar nada a cambio.

El Señor Jesús no es solo el medio a través del cual tu vida se ha transformado, es la medida con la que tu vida es moldeada.

La ética cristiana es la Ley de Cristo, entregarse en amor los unos por los otros, como sacrificio agradable a Dios.

Sí Rents, pero estoy hasta las narices de ser el tonto del grupo, de que todo el mundo se aproveche de mí... rebuzna el hermano.
Hmm, le contesto, si crees que imitar al Señor y andar como él anduvo es hacer el tonto, entonces estamos ante un problema mayor.

Andar como Jesús anduvo significa llevar una vida de servicio no egoísta (no para buscar recibir palmaditas en la espalda...), pues todos los creyentes hemos de servirnos y sostenernos los unos a los otros.
Nosotros somos partes -dependientes las unas de las otras- del cuerpo de Cristo,
25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
Hmm, pero los hermanos de la iglesia no me tratan como si fuera su hermano, de hecho, nadie se ama de la manera que dijo el Señor que nos amáramos..., apunta acertadamente el hermano.

Eso es verdad, pero que los demás no hayan entendido lo básico, o ignoren su responsabilidad, no te exime de la tuya.

Tú -si te llamas cristiano- eres responsable de andar como el Señor anduvo, por mucho que nadie a tu alrededor lo haga.

Tú -si eres cristiano- habrás recibido el Espíritu que te facultará a andar como el Señor anduvo, por tanto, no tienes excusa para no hacer aquello a lo que has sido llamado.

Tu relación con Dios es personal, y Dios se ha encarnado para mostrarte cómo debes vivir, vas a renunciar a eso por la hipocresía o estupidez de los demás...?

He de contestar que no, verdad...? pregunta el hermano.

Por otro lado, ten esto por seguro: todo hermano que vea tu comportamiento en el Señor, hará dos cosas, o despreciarte y aprovecharse de ti, demostrando que es una cabra; o sentirse convicto por su mal caminar, y pedirle a Dios que le tenga Misericordia y le dé aquello necesario para andar como el Señor anduvo, con lo cual demostrará de este modo que pertenece al rebaño.

En efecto, tal como dijo Pedro,
1 Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas,

2 considerando vuestra conducta casta y respetuosa.

1 Pedro 3
En efecto, el Evangelio se predica de palabra y acto.

Como dice a menudo Zac Poonen, en el Antiguo Testamento había una serie de leyes a seguir, pero no había un ejemplo de cómo vivir bajo la Ley, es decir, no había un modelo práctico.

Nosotros en cambio sí tenemos ese modelo: el Señor.

Jesús vivió una vida de servicio por quienes no le entendían, no merecían su sacrificio, ni tampoco le amaban en realidad, y todo por amor a Dios -para glorificarle- y por amor a sus redimidos, su Pueblo.

Tenemos Vida, no como pago por nuestra obediencia a la Ley, sino como resultado de la perfecta obediencia del Señor, y sus méritos aplicados a nosotros.

Tenemos vida como resultado del sacrificio de alguien por nosotros, un sacrificio que jamás podrá ser pagado.

Es mas, no obres para pagarlo porque estarás malinterpretando la Gracia.

Espero haberme hecho entender...

Creo que sí.

Mientras meditáis en todo esto, dad gracias a Dios Padre por todo en el Nombre de nestro Señor Jesucristo...


miércoles, 25 de mayo de 2011

De qué Quiere Decir Pablo cuando Dice que Los Hacedores de la Ley Serán Justificados...


En un debate via mail con un tipo adventista, el susodicho me citó Romanos 2:13 como demostración de la pervivencia de la Ley para el cristiano,
13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.
Romanos 2
Renton, si resulta que según tú, hemos muerto a la Ley, cómo es que Pablo nos dice que, los hacedores de la ley serán justificados, no ves que te contradices?, replica el adventista.

No ves que la Biblia es un todo, y que estás sacando un texto de su contexto? le contesto, prometiéndole abrir una entrada como respuesta.

Y he aquí el cumplimiento de la promesa.
Ciertamente de entrada, parece claro que Pablo nos dice que los Justos delante de Dios, serán aquellos que se ajusten a los requerimientos de la Ley, lo cual es palmariamente contradictorio con todo lo que Pablo predicó a lo largo de su ministerio.

En efecto, el apóstol remarca una y otra vez en sus epístolas que la justicia no es mediante la Ley, que de ser así el Mesías habría muerto en vano, que el justo por fe vivirá y la Ley no da vida a los de la fe sino a los que obran, que no hay nada de qué gloriarse pues uno no es justificado por las obras de la Ley...

El contraste es bastante evidente, por consiguiente, qué es eso de que los hacedores de la ley serán justificados...?

Es que el tipo adventista está en lo cierto, y seguimos esclavizados a la Ley?

La división tradicional de la epístola a los Romanos sigue, según mis apuntes, el siguiente esquema:
1:16-17 Tesis: El Evangelio revela la Justicia de Dios.
1:18–3:20 Toda la humanidad está bajo pecado.
1:18-32 Los gentiles viven bajo la Ira Santa de Dios.
2:1-16 Dios será imparcial en Su Juicio escatológico.
2:17–3:8 Ser judío no supone ventaja alguna.
3:9-20 Conclusion: No hay ni un Justo.
3:21-31 La Justicia de Dios se revela en la Cruz.
4:1-25 Abraham fue justificado por fe, no mediante la Ley.
...
Cuando Pablo habla de la Justicia de Dios en Romanos 1:16-17 y en 3:21-22, no lo hace teniendo en mente la Ley.
En efecto, Pablo destaca la injusticia de todo ser humano, y la inutilidad de la Ley para dar vida al hombre.

Esta realidad es el contexto en que se revela la obra salvadora del Cristo por parte de Dios, al proveer de justicia a los injustos, la cual no es mediante la Ley.

Aclara esto que los hacedores de la ley serán justificados...?

Mas bien no, pues Pablo nos dice justo lo contrario una y otra vez...

Con el desconcierto lógico, centremos ahora nuestra atención en el contexto inmediato al versículo 13, es decir, los versículos que van del 5 al 16 de este segundo capítulo de la carta a los romanos.

De este modo vemos que el versículo 12 empieza con un Porque,
12 Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados;
Esto nos indica que dicho versículo es la consecuencia de lo dicho anteriormente, es decir, el argumento que Pablo desarrolla en los versiculos que van del 5º al 11º, lo cual es resumido sucintamente en este último,
11 porque no hay acepción de personas para con Dios.
Por consiguiente, la imparcialidad de Dios para con judíos y gentiles es la causa del contenido del versículo 12.

Los que sin ley han pecado, son los gentiles, y todos los que bajo la ley han pecado son los judíos, y tanto unos como otros, son incapaces de alcanzar la justicia necesaria que les dé vida.

Cómo afecta el contenido del 12º versículo al del 13º, el versículo en cuestión?
13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.
Bastante una vez comprendido el contexto, pues el versículo 13 continúa el argumento de la última frase del 12.

Veamos esto,
y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados;

13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios,
La idea principal aquí es dejar claro que los judíos -por ser conocedores de la Ley- no tienen ventaja alguna sobre los gentiles.

En otras palabras, la primera frase del versículo 13 nos habla simplemente de la imparcialidad de Dios, y de que todos los hombres son condenados.

Por consiguiente, la segunda parte del versículo 13 qué nos está diciendo?

Nos está hablando de un supuesto.

Los judíos no tienen ventaja sobre los gentiles por el mero hecho de conocer la Ley, pues Dios es imparcial.

Esta imparcialidad supone que los judíos -por ser conocedores de la Ley- no son salvos, pues ellos, al estar bajo la Ley, la única manera que tienen de ser declarados Justos, es cumpliendo la Ley, lo cual es imposible, tal como Pablo repitió una y otra vez a lo largo de todo su ministerio.

Con esto en mente, leamos el pasaje de nuevo,
12 Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados;

13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.
Se ve ahora?

Parafraseando estos dos versículos quedaría así,
Dios es imparcial, y juzgará para condenación a los gentiles que pequen, y a los judíos que pequen. La realidad es que los judíos no tienen ninguna ventaja sobre los gentiles por el hecho de conocer la Ley, pues al estar los primeros bajo la Ley, la única manera que tienen de ser declarados Justos es cumpliéndola a rajatabla.
Y esto no hay ninguno que lo haga..
.
Mientras meditáis en todo esto, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


martes, 24 de mayo de 2011

De 1 Juan 2:12-14, o los Tres Estados de Crecimiento Espiritual del Cristiano...


12 Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre.

13 Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre.

14 Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.

1 Juan 2
Vemos que en este pasaje, Juan nos habla de tres estados de crecimiento espiritual: Niñez, juventud y paternidad.

Ahora bien, la edad que tiene uno no tiene nada que ver con el hecho de pertenecer a uno de estos tres estados.

En efecto, uno puede ser anciano, llevar treinta años en el Evangelio, y ser un niño en Cristo, así como uno puede ser un jovencito, y ser un padre en lo espiritual, de ahí las advertencias de Pablo a Timoteo.

Cuando a uno se le anuncian las Buenas Nuevas, es objeto de regeneración por parte del Espíritu Santo de Dios, uno muere al mundo y renace para Dios como nueva criatura.

Esto significa que todo cristiano renacido es un bebito en Cristo, un bebito que necesita cuidados, ser limpiado, consolado, un bebito lactante, desdentado, que lo deja todo perdido, que apenas puede gatear, y con quien uno debe procurar no enfadarse pues el chiquitín no es autosuficiente y está desconcertado ante la novedades del mundo que le rodea.

Para él todo es nuevo, todo es un peligro, y necesita apoyo y guía constante.

Esta es una de las cosas que muchos predicadores no comprenden.
Predican pues es mandato del Señor, olvidando que sus palabras fueron, Por tanto, id, y haced discípulos de entre todas las naciones.

El discipulado es fundamental, uno no puede ir por ahí dejando a recién nacidos en el Señor como quien planta setas.
Uno debe plantar semillas, es cierto, pero al mismo tiempo debe cuidar de su crecimiento...

Pero decía que cuando uno renace a Dios, es un bebito en Cristo, y como todos los bebés, solo es consciente de sus propias necesidades.

Su relación con Dios se centra en el modo en que éste satisface sus propias necesidades, Gracias Dios por tu Amor, gracias por tus bendiciones, gracias por limpiarme los pañales de pecado, consuélame, levántame, dame, dame, dame...

Su papel es puramente pasivo, no activo,
Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su Nombre,
En efecto, su relación con Dios orbita alrededor de sí mismo, del grado en que el Señor cubre sus carencias espirituales e incluso materiales.

De este modo, al bebé le atraen mensajes tales como
28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Mateo 11

37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.
Juan 7

2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre...
Génesis 12
Y le atraen porque se orientan directamente hacia sus necesidades, en otras palabras, el bebito ve a Dios y lo espiritual como un medio de satisfacer sus carencias, no como un fin en sí mismo.

Como niños, los bebitos en Cristo juegan en el parque de la vida, y solo recurren a Dios cuando se hacen daño, o viene un niño más grande que él a pegarle.

Entonces, y solo entonces, cuando su mundo se ve alterado, es cuando recurre a papá Dios.
No, no es maldad, no es egoísmo, es inconsciencia de la realidad del mundo, desconocimiento de a qué han sido llamados.

Por esta etapa hemos pasado todos los cristianos, es una etapa mundana donde lo más importante sigue siendo el Yo, donde uno lucha contra el pecado para evitar malos sentimientos, no por aborrecimiento al pecado en sí, donde uno compite con sus hermanos, no busca edificarlos, donde las caídas de su prójimo son victorias, donde la búsqueda del prestigio propio impera...

Sigamos.
La siguiente etapa es descrita por Juan del siguiente modo:
Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno, Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.
En esta etapa, el bebito ya ha sido fortalecido y es consciente de sus propias capacidades.

Comprende que una de las promesas del Señor es la de liberarnos de la esclavitud del pecado, comprende que tiene las mismas herramientas de las que dispuso el Señor en vida (Espíritu Santo y una voluntad entregada a Dios), y vive una vida alejada del pecado.

Su campo visual se ha agrandado, va más allá de sí mismo pero todavía no es consciente de la realidad circundante que le rodea, de ahí que permanezca en su trono de inconsciente ego-centrismo.

Remarco lo de inconsciencia pues no hay maldad ni en la niñez ni en la juventud cristiana.

Uno debe pasar por estas etapas, y a ningún hermano que esté en ellas se le debe hacer sentir culpable por ello.

A ninguno.
Dios da el crecimiento apropiado a cada uno, de ahí que unos vayan más rápido, y otros vayamos más lento.

Es cierto que es trágico que haya hermanos que tras treinta años en el Evangelio todavía vayan a gatas buscando defectos en sus hermanos, sintiéndose amenazados por los progresos espirituales de sus hermanos, aferrándose al legalismo, rivalizando en todo, pero es que en todas las iglesias hay ovejas y cabras.

Quien tenga oídos para oír que oiga.

Por último llegamos a la etapa de paternidad,
Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio.
El padre es el que -a imagen del Cristo Dios- busca el beneficio de los demás, no el propio, no busca lo suyo sino lo del Señor, comprende que hay mayor bendición en dar que en recibir, no se agrada a sí mismo y sostiene a los débiles en la fe, y ese largo y maravilloso etcétera que hace que uno vea reflejado al Señor en el hermano...

Pero ojo, evitemos malos entendidos.
No es que el bebito y el jóven pidan y el padre sea autosuficiente.

Todos, absolutamente todos los cristianos no podemos hacer nada sin estar bien aferrados a la viña que es Jesús.

Todos somos y seremos toda la vida, absolutamente dependientes del Espíritu, de la misma manera que el Señor, el asunto es que mientras los bebitos y jóvenes piden bendición con una finalidad de inocencia y miope egoísmo, el padre pide bendición para poder ser de bendición para los demás.

De este modo vemos que la finalidad de las bendiciones es una de los rasgos que diferencia a unos de los otros.

Uno bebe de Cristo para que broten ríos de agua viva, ríos de los cuales puedan beber los demás,
37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

Juan 7
Uno es hijo de Abraham cuando los demás son benditos en él,
2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.

3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

Génesis 12
Hace años me encontré en You Tube el vídeo de un hermano que se llamaba a sí mismo Adam.
Su reazonamiento era de lo más sencillo: él era Adán pues veía a todos los hombres como sus hijos.

Naïve o espiritualmente maduro?

Ambos, pues cuanto más maduro es uno, de más inocencia se viste.

El Padre es el Nuevo Hombre, el cual crece a imagen de Jesús, la piedra angular sobre la cual todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor.

Todos los cristianos hemos sido llamados a ser imagen de Jesús, todos hemos de llegar a ese estado de crecimiento espiritual donde uno comprende su total dependencia de Dios, donde no es una derrota anteponer las necesidades de los demás a la propia, donde no devolver mal por mal no es visto como un acto de cobardía sino de Amor, donde uno procura ser el servidor de todos, agradar solo a Dios no a los hombres, en otras palabras: Donde uno -por el poder del Espíritu en él- anda por el Camino como él anduvo.

Mientras meditáis en todo esto, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...