Déu Pare, dame Gracia y pone en mí el deseo de buscarte, para que al buscarte pueda encontrarte, para que al encontrarte pueda amarte, y para que al amarte pueda odiar con todas mis fuerzas, con toda mi alma y todo mi corazón, todos los pecados de los que me has salvado...
En el Nombre de Jesús, amén!



domingo, 18 de septiembre de 2011

Mode Irony (1)

[MODE IRONY ON]

Y llevado por la música de alabanza de su iglesia, sintió tanto, tanto, taaaaaanto la presencia del Señor, que se preguntó intrigado por qué Dios nos envió un Salvador y no un buen músico...

[MODE IRONY OFF]

sábado, 17 de septiembre de 2011

De Obediencias Activas y Pasivas...

8 y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió obediencia,
Hebreos 5:8
Me preguntan sobre la obediencia de Jesús, y yo más contento que un guisante respondo.

La obediencia del Mesías Cristo tuvo dos facetas: la activa y la pasiva.

La Ley que vino a cumplir el Señor comporta sanciones penales -muerte- a todo aquel que incumple sus demandas, pues maldito el que no confirmare las palabras de esta Ley para hacerlas, y dijo todo el pueblo: Amén.

No obstante, la impecabilidad -el perfecto cumplimiento de la Ley de Dios- del Mesías, le capacitó para ser el representante y sustituto de su pueblo, recibiendo en él el castigo y condena por el pecado de estos.

El Justo -el cumplidor de la Voluntad de Dios- por los injustos -los pecadores-.

El Mesías Cristo cumplió la Ley que su pueblo fue incapaz de cumplir, y tomó en él la carga de la pena que su pueblo merecía.

Lo primero alude a la obediencia activa, y lo segundo a la pasiva.

Sin una de las dos, no hay expiación posible, de ahí que la vida del Señor sea tan importante como su muerte.

Adan fracasó a la hora de cumplir la Voluntad de Dios, Israel fracasó a la hora de cumplir la Voluntad de Dios, pero el Mesías -como hombre ungido por el Espíritu Santo de Dios- fue el único que ha cumplido a la perfección la Voluntad de Dios.

Por tanto, tal y como leemos en el Catecismo de Heidelberg,
Dios me concede y me acredita la perfecta satisfacción, justicia y santidad de Cristo como si yo nunca hubiese pecado y como si nunca hubiese sido pecador, y como si hubiese sido tan perfectamente obediente como lo fue Cristo por mí.
Mi pecado en él, su vida sin pecado -su justicia- en mí, no podría haber tenido lugar sin su obediencia.

El Evangelio es la obra del Mesías por nosotros, la obra del Mesías Dios en nosotros.

Lo primero alude a nuestra expiación, justificación y redención, mientras que lo segundo a nuestra regeneración y santificación.

Mientras meditáis en todo esto, dad las gracias a Dios nuestro Padre por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...

jueves, 15 de septiembre de 2011

De que Tal Vez, Antes de Sacar el Evangelio de la Prosperidad del Cristianismo, Deberíamos Empezar por sacarlo de Nosotros Mismos...

31 para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.
1 Corintios 1:31
Todos criticamos con justa razón, el mal llamado evangelio de la Prosperidad, el cual miente al afirmar que Dios quiere prosperar al cristiano en todos los terrenos, especialmente el económico.

No hay cristiano pobre, rebuznan los que perpetran esta mentira, culpabilizando a los más necesitados.

Sin embargo, en gran medida todos aquellos que deploran la mentira de la prosperidad, en la práctica flirtean inconscientemente con ella.

Cada vez que medimos nuestro progreso espiritual por el tamaño de nuestra iglesia, por el crecimiento de nuestro ministerio, por las obras que hacemos, los libros que hemos leído, los estudios bíblicos realizados, por... etc, nos hacemos compinches de los mismos farsantes que criticamos.

La única prosperidad que tiene importancia a ojos de Dios es la espiritual, la cual se desarrolla a medida que uno mengüa y Él crece en nosotros.

Lo que somos y tenemos es por el trabajo de Dios en nuestro lugar.

De ahí que no tengamos nada de que gloriarnos.

Y tampoco debemos, pues estamos llamados a buscar la Gloria de aquel que nos amó y dio su vida por nosotros, no la nuestra.

Por tanto, quizás antes de empezar a sacar el Evangelio de la prosperidad del cristianismo, deberíamos empezar por sacarlo de nosotros mismos.



Think about it...


miércoles, 14 de septiembre de 2011

De Sometimientos y Gastos Innecesarios...

21 Someteos unos a otros en el temor de Dios.
Efesios 5:21
En una de las primeras iglesias en las que estuve, se discutió sobre la necesidad de renovar todo el equipo informático.

Un gasto innecesario, opinaron algunos, Un gasto imprescindible, dijeron otros, inclinando a su favor la votación final.

Uno de los ancianos -encargado de reunir el dinero necesario provinentes de las donaciones de los feligreses- se encontró en la calle con uno de los pastores que había gritado Gasto innecesario! escasas semanas atrás.

Después de hablar de lo divino y lo humano, el anciano hizo ademán de despedirse, ante lo cual el pastor le preguntó Y a mí no me pides dinero para la maquina esa?.

El anciano replicó que sabía que el pastor se había negado por activa y por pasiva, y que ni siquiera se le había pasado por la cabeza pedirle un céntimo.

Qué disparate! Cuando la mayoría de los miembros de mi iglesia deciden una cosa, no me queda otra que enterrar mi opinión bajo tierra, y hacer lo posible para colaborar en lo acordado!.


Tan lógico, tan sencillo, y no obstante, tan poco común...

Necesitamos más de eso.


lunes, 12 de septiembre de 2011

Del Por Qué de Mis Alegrías Diarias...

Por qué una imagen del finde grabada en mi cabeza?
Por qué no he perdido el tren esta mañana?
Por qué tengo una llamada perdida tuya?
Por qué las bromas con que me haces reir?
Por qué...?

El Evangelio me advierte sobre la razón de mis alegrías diarias,
4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?
Romanos 2:4
Y es que, qué clase de imbécil abusaría de la bondad de Dios...?

domingo, 11 de septiembre de 2011

De Bicis Rotas y Apocastasis...


Hace tiempo, uno de mis antiguos compañeros del grupo de jóvenes, rompió el cambio de marchas de mi bici.
La bici se arregló en un par de horas, pero yo sabía perfectamente que arreglar las cosas con él exigiría más tiempo.

Primero Juicio, después Gracia, pensé.

Me evitaba porque ambos sabíamos que era el culpable del destrozo, se imaginaba una factura, una bronca, y lo peor: un sermoncito cristianoide.

Primero Jucio, haz como Dios, primero Juicio, pensé, y después Gracia.

De este modo, fui a la tienda de sus padres donde trabajaba los fines de semana, y pedí hablar con él.

Se movía de un lado a otro, evitaba mirarme a la cara, y todo en él evidenciaba una actitud puramente defensiva.
Mentiría si dijera que en ese momento no me odiaba.

Primero le dejé claro que lo de la bici había estado mal: Juicio.
Pero que yo había pagado la reparación: Gracia.

Ah, y me gustaría que volvieras al grupo de jóvenes, igual que antes, te acuerdas? añadí dando Gracia sobre Gracia.

Sin embargo, su actitud defensiva no le dejaba escuchar ni una sola palabra de lo que le decía.

Ante su cerrazón, no me dejó otro remedio que insistir: No, que te digo que lo de la bici ya está pagado, oyes? la reparación la he pagado yo, ya no hay deuda, en serio, no tienes que pagar nada, y además me gustaría que volvieras al grupo.
Ahá, igual que al Principio, te acuerdas?

No se fiaba, era demasiado para él.

Y es que esta es una de las características de la Gracia: es demasiado estrambótica para la mente.

No había lógica en mis acciones porque no hay lógica en la Gracia.
No obstante, la Gracia no tiene por que entenderse, solo recibirse.

Por eso, cuando al fin se dio cuenta de lo que le estaba diciendo, de que quien tendría que estar justamente airado con él era quien había pagado su destrozo, que no se le pedía responsabilidad alguna sino amistad y apocastasis, se derrumbó.

Desde entonces no he visto a nadie tan entregado como él y tan generoso para con los demás.

Y esta es otra de las características de la Gracia: Quien la recibe, comprende que hay más bendición en dar que en recibir.



Mientras meditáis en todo esto, dad gracias a Dios nuestro Padre en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...

Inspirado en un cuento que me contó la Naara... merci reina!

sábado, 10 de septiembre de 2011

De Escatologías y Lo que No Se Ve...

17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de Gloria;
18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.
2 Corintios 4:18
Fíjate en la última frase, y ten cuidado de no malinterpretarla.

Pablo no nos habla de distinciones metafísicas sobre lo material -transitorio- y lo inmaterial -eterno- pues la causa de la imperceptibilidad de las cosas que no se ven, no es su inmaterialidad.

En efecto, la distinción que establece Pablo no es metafísica sino escatológica.

Lo que no se ve es lo que se espera -el nuevo Cielo y la nueva Tierra- pero no se ve porque sea inmaterial, sino simple y llanamente porque todavía no ha llegado.

Porque es importante aclarar esto?

Por cómo se relaciona con el versículo anterior.

Exacto, pues Pablo entiende el tener en mente lo que se espera, lo que todavía no vemos pero vendrá, como aquello que nos ayudará a ver las aflicciones presentes como leves y momentáneas, y así no desfallecer por el peso de estas.

Mientras meditáis en todo esto, dad gracias a Dios nuestro Padre por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...