Déu Pare, dame Gracia y pone en mí el deseo de buscarte, para que al buscarte pueda encontrarte, para que al encontrarte pueda amarte, y para que al amarte pueda odiar con todas mis fuerzas, con toda mi alma y todo mi corazón, todos los pecados de los que me has salvado...
En el Nombre de Jesús, amén!



sábado, 7 de enero de 2012

De que No Hay Pecado que no Reciba Su Pago...


10 Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?
11 Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.

Juan 8:10-11
Un par de reflexiones rápidas.

La primera es que llamada al perdón de pecados debe ir siempre acompañada de la exortación a no pecar más.
Esto no es negociable.

Y la segunda es que hay una diferencia notable entre nuestro perdón a quien nos ofende, y el perdón de Jesús.
En efecto, porque la única razón por la que la mujer adúltera no fue condenada es porque Jesús lo fue en su lugar.

Mientras meditáis en este par de cosas, dad gracias a Dios nuestro Padre por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


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