Déu Pare, dame Gracia y pone en mí el deseo de buscarte, para que al buscarte pueda encontrarte, para que al encontrarte pueda amarte, y para que al amarte pueda odiar con todas mis fuerzas, con toda mi alma y todo mi corazón, todos los pecados de los que me has salvado...
En el Nombre de Jesús, amén!



miércoles, 23 de noviembre de 2011

Del Evangelio en los Padres de la Iglesia... (1)


Es común entre muchos reformados, la creencia de que el Evangelio permaneció latente hasta la Reforma, y que ésta lo redescubrió a modo del redescubrimiento de la Ley durante el reinado de Josías.

Sin embargo no es así, el Evangelio fue corrompido lenta y gradualmente por la iglesia católica, una corrupción que convirtió la Gracia en obras, y a la iglesia en un agente imprescindible para conseguir la Gracia de la Salvación.

Esto lo tuvieron presente los padre de la Reforma, de ahí que Calvino llegara a decir que,
Si la contienda tuviera que decidirse por la autoridad patrística, la ola de la victoria -por decirlo de un modo modesto- caería de nuestro lado.
Ahora bien, estos padres han escrito muchas cosas sabias y excelentes. ...[...]

No obstante, las buenas cosas que estos escribieron, (el catolicismo) no las han conocido, o manipulado o pervertido.
Pero no menospreciamos a los padres de la Iglesia, de hecho, si fuera nuestro propósito, no habría problema alguno en demostrar que la mayoría de las cosas que decimos contarían con su aprobación.

“Prefacio al Rey Francisco I de Francia” Institución de la Religión Cristiana, Sección 4.
En esta serie de entradas, indagaremos si para los padres de la Iglesia, la Salvación era por Gracia mediante la fe, para así cerciorarnos de la veracidad de las palabras del ginebrino.

Empecemos con Clemente Romano (30-100 d.C).

Y nosotros, también, habiendo sido llamados mediante Su Voluntad en Cristo Jesús, no somos justificados por nosotros mismos, ni por nuestra sabiduría, o bondad, u obras que hemos hecho en santidad de corazón, sino mediante aquella fe a través de la cual, desde el Principio, el Todopoderoso ha justificado a los hombres.
A Él sea la Gloria por los siglos de los siglos, amen
.

Clemente de Roma , Primera Epístola a los Corintios, 32.4.
Mientras meditáis en todo esto, dad las gracias a Dios nuestro Padre por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


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