Déu Pare, dame Gracia y pone en mí el deseo de buscarte, para que al buscarte pueda encontrarte, para que al encontrarte pueda amarte, y para que al amarte pueda odiar con todas mis fuerzas, con toda mi alma y todo mi corazón, todos los pecados de los que me has salvado...
En el Nombre de Jesús, amén!



viernes, 12 de agosto de 2011

De que Dónde Hay Santidad, No Puede Haber Pecado...


Desde el exilio del Edén, Dios se mantuvo alejado del hombre.

Incluso en la proximidad, Dios se mantuvo en lo Inalcanzable, la Oscuridad más absoluta, y así puso tinieblas por su escondedero alrededor de sí; oscuridad de aguas y densas nubes para hacer entender al hombre su pecado, pues donde hay Santidad no puede haber pecado.

A pesar de habitar en Tierra Prometida, el hombre permanecía en Exilio, pues la sangre de los toros y machos cabríos no puede quitar los pecados.

En efecto, la ausencia de Dios era Señal del juicio futuro que se produciría en Su presencia.
5 Y vendré a vosotros para Juicio,
Malaquías 3
Sin embargo, la razón de la Ausencia de Dios no era el Juicio, sino Su Amor.

Dios es tan infinitamente Perfecto, infinitamente Santo, infinitamente Bueno, infinitamente Justo, y yo soy tan imperfecto, pecaminoso, malo e injusto que Su presencia acabaría conmigo al instante, pues donde hay Santidad no puede haber pecado...

Nadie en enemistad con Dios puede estar en Comunión con Él, nadie puede recibir vida tras su muerte pues Dios es Vida y donde hay Santidad no puede haber pecado...

El problema es que todos pecaron y están destituídos de la Gloria de Dios, y si Dios viniera sin un Mediador que ofreciera en lugar del indivíduo un sacrificio expiatorio por su pecado, el Justo castigo que dicho indivíduo merece caería sobre él sin demora, porque, ¿he mencionado que donde hay Santidad no puede haber pecado...?

No obstante, aún queda la Buena Nueva de que Dios estaba en el Mesías reconciliando al mundo, no imputando al hombre su pecado, y ordenándole que se reconciliara con Él mediante su arrepentimiento.

Deja la vida idiota que llevas y anda tras el Mesías, el cual -a pesar de que no conoció pecado- por nosotros Dios lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él, pues cuando mi pecado cayó en él, su justícia cayó en mí, para que una vez purificados, pudiéramos tener Comunión con Dios, pues donde hay Santidad no puede haber pecado...

Mientras meditáis en todo esto, dad las gracias a Dios nuestro Padre en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...

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