Déu Pare, dame Gracia y pone en mí el deseo de buscarte, para que al buscarte pueda encontrarte, para que al encontrarte pueda amarte, y para que al amarte pueda odiar con todas mis fuerzas, con toda mi alma y todo mi corazón, todos los pecados de los que me has salvado...
En el Nombre de Jesús, amén!



domingo, 23 de enero de 2011

De Cómo un Versículo que Nos Habla de la Santificación, Se Emplea para Hablar de Expiación y Nos Liamos...


Ayer mismo un hermano me comentó que en un blog católico, había leído 1 Juan 3:3 entre los versículos que demostraban la efectividad expiatoria de las penitencias católicas.

En esta entrada demostraremos el por qué del error de esa exégesis,
3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.
1 Juan 3:3
La frase que debe haber despistado al autor del blog católico tiene que haber sido se purifica a sí mismo.

Vayamos tirando del hilo poco a poco.
Y todo aquel que tiene esta esperanza en él...
Bien, de qué esperanza nos habla Juan?

Hmm, vayamos al contexto inmediato que precede al tercer versículo,
1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.

2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.
Lo primero que vemos es que dicho contexto no alude para nada a expiaciones, ni al pecado.

Esto solo es suficiente para sospechar de la mala exégesis del susodicho católico.

Pero decía, de qué esperanza nos habla Juan?

De la segunda venida de Jesús, y de que cuando venga, su Espíritu ya nos habrá transformado a imagen suya.

En efecto, el versículo que el tipo católico había interpretado como expiatorio es, en realidad, un versículo que nos habla de la santificación, es decir, el proceso de moldeamiento a imagen de Jesús que todo receptor del Espíritu Santo experimenta a lo largo de su vida.

Veamos cómo se nos explica esto en el versiculo anterior al que nos ocupa,
2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.
Ahora somos hijos de Dios, dice Juan.
En efecto, y cómo recibe uno la adopción de Dios Padre?

Por fe.
Recordáis cómo el mismo Juan nos habla de esto en su Evangelio?
12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
Juan 1
Ahora bien, todo aquel que recibe el don de la fe, lo recibe por la acción del Espíritu Santo en él.

Y cuál es una de las funciones del Espíritu Santo?

La de moldear al creyente a imagen de Jesús,
18 Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.
2 Corintios 3

29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Romanos 8
Exacto, y eso es justo lo que nos está diciendo Juan en el segundo versículo que hemos visto.
Y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él
Y cómo se relaciona esto con el versículo siguiente?

Directamente.

La acción del Espíritu Santo nos purifica, no de nuestros pecados, nos purifica en el sentido que nos limpia de nuestro viejo Yo,
1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.

Juan 15
Como he dicho al principio, la santificación es un proceso constante y progresivo que se desarrolla a lo largo de la vida del creyente, un proceso en el cual el ser humano -a diferencia de la Salvación la cual es por Gracia- sí tiene un papel.

Y es que hemos de entender que Dios acaba lo que empieza, que la Salvación es un lote que incluye nuestra santificación, hemos de entender que entre las muchas gracias que uno recibe en Cristo Jesús, está la de la recepción del Espíritu Santo que nos faculta para resistir al pecado.
Mas por obra suya estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención,
1 Corintios 1:30
Por tanto, la idea que no hemos de perder de vista es que la acción del Espíritu Santo en el creyente, le transforma a imagen de Jesús de manera definitiva,
se purifica a sí mismo, así como él es puro.
Esta es la razón por la cual Jesús nos dice que por sus frutos les conoceréis, pues todo aquel que está en Cristo, nueva criatura es, y las nuevas criaturas no pueden evitar andar de acuerdo a su nueva naturaleza,
17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.

18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.

Mateo 7
No es que uno para salvarse deba hacer buenas obras, es que cuando uno ha sido salvo por fe, y ha recibido el Espíritu Santo, su vida da fruto.

Qué frutos?

Los del Espíritu.

Si alguien después de diez, veinte o treinta años en el Evangelio, sigue siendo rencoroso, egoísta, envidioso, si busca el reconocimiento de los que le rodean al utilizar la excusa de Dios para dárselas de santito, si le encanta corregir a los hermanos pero no acepta corrección, si...

Entonces uno debería poner en duda su Salvación, pues su vida no da el fruto que Dios quiere.

Ahora bien, una vez visto todo esto, parafraseemos con nuestras propias palabras, el segundo y tercer versículo de 1 Juan 3,
2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.
Hmm, empecemos con el segundo...

Queridos hermanos, aunque por fe ya seamos hijos de Dios, todavía no hemos llegado a aquello a lo que estamos llamados a ser, todavía no nos hemos deshecho de los viejos ropajes de nuestro antiguo Yo, y nos dejamos arrastrar más por lo carnal que por lo espiritual.
No obstante, nuestra fe nos da la certeza que cuando el Señor venga, el Espíritu Santo que hace que tengamos esta esperanza, nos habrá transformado por fin, a imagen del mismo Señor que nos ha dado todo esto.
3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.
Y ahora el tercero...

Todos los que tenemos fe en el Señor, todos los que sin haberle visto le queremos, todos los que vemos que amamos lo que Dios ama y aborrecemos lo que el Señor aborrece, todos los que a diario luchamos para que el viejo Yo mengüe y el Señor crezca en nosotros, todos los que tenemos esta esperanza que solo da la fe, y fe que solo da el Señor, todos estos, decía, nos purificamos de las inmundicias de nuestro viejo Yo, dejándolo atrás clavado en la cruz, y vamos avanzando en santidad para ser imagen de Jesús.

Ok, no ha sido la mejor paráfrasis del mundo, por eso animo a que cada uno pruebe la suya.

Sea como sea, mientras meditáis en todo esto, dad gracias a Dios en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


31 comentarios:

Longinos dijo...

"En efecto, el versículo que el tipo católico había interpretado como expiatorio es, en realidad, un versículo que nos habla de la santificación, es decir, el proceso de moldeamiento a imagen de Jesús que todo receptor del Espíritu Santo experimenta a lo largo de su vida".

Es que justo eso es la expiación: el moldeamiento a imagen de Jesús en el proceso de nuestra santificación. Nada más y nada menos. Creo que partes de un error de concepto, Renton.

Renton dijo...

Emilio:
justo eso es la expiación: el moldeamiento a imagen de Jesús en el proceso de nuestra santificación.

Pues házselo saber a los tipos del vaticano que ellos tienen otro concepto de lo que es la expiación...

Cristo con carácter expiatorio fue previsto ya desde la eternidad, anunciado proféticamente para nosotros en el culto ritual del AT y consumado en la cruz del Calvario.

Concepto católico de expiación:
http://es.wikipedia.org/wiki/Expiaci%C3%B3n_%28religi%C3%B3n%29

Emilio, cómo puedes sostener cosas de Dios con esa ligereza?

No tienes un mínimo de respeto y amor por Sus cosas?

Lo más maravilloso que ha sucedido en la historia de la humanidad es la expiación del Mesías, no lo degrades con comentarios como esos por favor.


:|

Renton dijo...

Más sobre el enlace...

Expiación

Un Dios justo y bueno ofrece a sus criaturas la recompensa que merecen por lo que hacen: es el principio de la retribución que opera en el mundo moral. Las buenas obras son recompensadas, las malas, castigadas. La primera parte de la epístola a los romanos expone la necesidad universal de la justicia de Dios, pues todos son pecadores y están sujetos a la separación de Dios y a la condenación (sus malas obras son castigadas). Surge el siguiente interrogante: si somos pecadores, ¿cómo, pues, podremos ser declarados inocentes y ser librados del castigo eterno? ¿Cómo puede Dios perdonar a los pecadores cuando la justicia pide su castigo? Por ser Dios santo debe condenar al pecador; pero por ser misericordioso debe perdonarlo y traerlo a su amistad porque no quiere que sus criaturas sean destruidas: tal es el dilema que presenta Pablo y cuya resolución ofrece en Epístola a los Romanos 3:24-26.

El porqué de la Expiación

Que Cristo murió en la cruz expresa la verdad histórica de la crucifixión; que lo fue para perdonar nuestros pecados, la verdad teológica y fundamento de la expiación. El sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz provee al hombre de las condiciones legales a las que acogerse para ser justificado. Previamente, el Espíritu Santo realiza la obra de la convicción de manera que el hombre se convenza de que es pecador y crea que acogerse al instrumento legal que Dios mismo le ofrece va a cambiar su vida.


Pues eso...

Isa dijo...

¡Hola, Renton! Muy bien dicho lo que has escrito, porque es verdad; un día estaremos delante de Él y esto me hace querer vivir cada vez más en lo que Él nos manda: "Sed santos porque yo soy santo"
Un saludo afectuoso y fraterno con muchos chuiquitos!!!! :]

Longinos dijo...

Renton, es que el sentido expiatorio de las obras de penitencia que te dijo ese católico, tienes que entenderlo dentro de la teología católica. Creo que has dejado volar un poquito la imaginación.

Para entender esto, hay dos puntos importantes del Catecismo, el 1434 y el 1439 y siguientes (el artículo de la wikipedia habla más bien de la expiación de Cristo, y además no me fío de esa fuente).

Dice el Catecismo, des pués de hablar de la conversión y el perdón de los pecados, en el apartado propio del Sacramento de la Confesión, en el que los calvinistas no creéis -y no sabéis la maravilla de misericordia que os perdéis-:

"La satisfacción

1459 Muchos pecados causan daño al prójimo. Es preciso hacer lo posible para repararlo (por ejemplo, restituir las cosas robadas, restablecer la reputación del que ha sido calumniado, compensar las heridas). La simple justicia exige esto. Pero además el pecado hiere y debilita al pecador mismo, así como sus relaciones con Dios y con el prójimo. La absolución quita el pecado, pero no remedia todos los desórdenes que el pecado causó (cf Concilio de Trento: DS 1712). Liberado del pecado, el pecador debe todavía recobrar la plena salud espiritual. Por tanto, debe hacer algo más para reparar sus pecados: debe "satisfacer" de manera apropiada o "expiar" sus pecados. Esta satisfacción se llama también "penitencia".

1460 La penitencia que el confesor impone debe tener en cuenta la situación personal del penitente y buscar su bien espiritual. Debe corresponder todo lo posible a la gravedad y a la naturaleza de los pecados cometidos. Puede consistir en la oración, en ofrendas, en obras de misericordia, servicios al prójimo, privaciones voluntarias, sacrificios, y sobre todo, la aceptación paciente de la cruz que debemos llevar. Tales penitencias ayudan a configurarnos con Cristo que, el Único, expió nuestros pecados (Rm 3,25; 1 Jn 2,1-2) una vez por todas. Nos permiten llegar a ser coherederos de Cristo resucitado, "ya que sufrimos con él" (Rm 8,17; cf Concilio de Trento: DS 1690):

«Pero nuestra satisfacción, la que realizamos por nuestros pecados, sólo es posible por medio de Jesucristo: nosotros que, por nosotros mismos, no podemos nada, con la ayuda "del que nos fortalece, lo podemos todo" (Flp 4,13). Así el hombre no tiene nada de que pueda gloriarse sino que toda "nuestra gloria" está en Cristo [...] en quien nosotros satisfacemos "dando frutos dignos de penitencia" (Lc 3,8) que reciben su fuerza de Él, por Él son ofrecidos al Padre y gracias a Él son aceptados por el Padre (Concilio de Trento: DS 1691)".

Como ves, el que ha acudido al sacramento de la confesión, ya perdonado, hace obras de penitencia para conformarse con Cristo, reparando en lo posible el daño que el pecado ha causado a otros y a sí mismo.

El artículo 1434 habla más propiamente del perdón de los pecados en relación con la penitencia, pero en el sentido de la conversión del corazón que nos viene por la gracia de Jesucristo, como dice al final en el trozo que he citado.

Pienso que muchas de tus críticas a la doctrina católica son malentendidos como éste. Si me permites una sugerencia, si citaras el punto del Catecismo que quieres criticar, creo que centrarías mejor los temas. En el Catecismo puedes encontrar todo lo que criticas, y algunas de las citas bíblicas que lo avalan.

Que el Señor te bendiga

Renton dijo...

Isa:
Muy bien dicho lo que has escrito, porque es verdad; un día estaremos delante de Él y esto me hace querer vivir cada vez más en lo que Él nos manda: "Sed santos porque yo soy santo"

Aaaaaaamén!

:D

Renton dijo...

Longinos:
Renton, es que el sentido expiatorio de las obras de penitencia que te dijo ese católico, tienes que entenderlo dentro de la teología católica.

No tengo por qué entender nada, me importa un pito lo que diga el catecismo, yo sigo a Dios.

Y solo hay un sacrificio expiatorio válido a ojos de Dios, el de Cristo, el cual fue el último y suficiente para pagar por todos los pecados de Su Pueblo.

Longinos:
en el apartado propio del Sacramento de la Confesión, en el que los calvinistas no creéis -y no sabéis la maravilla de misericordia que os perdéis

Un sacerdote católico no tiene poder ninguno para perdonar pecados, hasta que no te des cuenta de esto irás detrás de los hombres para pedir perdón y no detrás de Dios, el único que te puede ofrecer perdón.

Longinos:
Como ves, el que ha acudido al sacramento de la confesión, ya perdonado, hace obras de penitencia para conformarse con Cristo,

No, para someterse a tu iglesia.

La penitencia es la demostración de que no se confía en el sacrifico de Jesús pues hay que "hacer algo más" aparte de lo que hizo el Señor.

Longinos:
Pienso que muchas de tus críticas a la doctrina católica son malentendidos como éste.

Ni mal entendidos ni nada, la expiación NO es el moldeamiento del carácter del creyente a imagen de Cristo, eso lo es la santificación.

Y punto.

Renton dijo...

Voy a abrir una entrada tratando el tema del perdón de los pecados por parte de los sacerdotes católicos.

Un anticipo: todos los creyentes somos sacerdotes del Nuevo Pacto.

Todos, no una minoría selecta...

:|

Longinos dijo...

Renton, para criticar algo primero tienes que entenderlo, aunque no lo compartas. Si no, estás malinterpretando siempre, ¿no te das cuenta?

Cuando la Iglesia habla de expiación por medio de obras de penitencia, habla de santificación, como está claro en la cita del catecismo que te he puesto.

Si no te das cuenta de esto, estarás cargando contra molinos de viento...

Renton dijo...

Longinos:
Cuando la Iglesia habla de expiación por medio de obras de penitencia...

... yo dejo de escuchar.

Por qué?

Porque el único que puede expiar pecados fue mi Señor Jesús.

El único.

Nada de lo que hagamos podrá expiar un pecado pues para ello es necesario el derramamiento de sangre.

Longinos:
habla de santificación, como está claro en la cita del catecismo que te he puesto.

Y eso es lo terrible, que aceptas cualquier cosa que contradiga la Palabra de Dios.

Yo ahí no puedo hacer nada.

Longinos dijo...

Renton
"Un anticipo: todos los creyentes somos sacerdotes del Nuevo Pacto".

Estoy de acuerdo, y la Iglesia Católica también. Eso se llama "sacerdocio común de los fieles": http://www.mercaba.org/DicEC/S/sacerdocio_comun.htm

El sacerdocio ministerial es, en cambio, lo que Cristo encargó a sus apóstoles y no a otros discípulos, ni siquiera a María, su Madre: celebrar la Eucaristía y perdonar los pecados.

Renton dijo...

Longinos:
Estoy de acuerdo, y la Iglesia Católica también.

No, yo no puedo perdonar tus pecados, o puedo según vosotros?

No.

Longinos:
El sacerdocio ministerial es, en cambio, lo que Cristo encargó a sus apóstoles y no a otros discípulos, ni siquiera a María, su Madre: celebrar la Eucaristía y perdonar los pecados.

No, eso tampoco es cierto.
La Santa Cena la hemos de celebrar todos los creyentes, todos.
Y el perdón de pecados solo lo puede hacer Dios.

Los pasajes que el catolicismo emplea vuelven a ser una manipulación intencionada.

Jesús dijo a los apóstoles cuando les envió antes de recibir el Espíritu Santo, que podían perdonar pecados, pero esa potestad se las dio a ellos, Judas incluído, no te olvides de este detalle.

Esa concesión, la dio Jesús en ese momento, a esos discípulos, no a todo creyente suyo.

:|

Longinos dijo...

"Esa concesión, la dio Jesús en ese momento, a esos discípulos, no a todo creyente suyo".

El lógico que piense eso quien no confía en que la Iglesia esté, desde el principio, asistida por el Espíritiu Santo que va tomando de lo que Cristo dijo y nos va enseñando cómo aplicarlo.

¿En qué te basas para creer que ese encargo de Jesús era sólo para esos "discípulos"? Toda la Iglesia lleva toda la vida interpretándolo de otra forma. Necesitas al Espíritu Santo para interpretar bien eso, necesitas confiar en Él.

Calvino no puede sustituir al Espíritu Santo. Los reformadores no pueden venir a enseñarnos cómo hay que interpretarlo todo, después de 1600 años de ignorancia. Hubo miles de santos antes de Calvino, una persona que ,i por su vida ni por sus palabras puede asegurarse que viviera conociendo el Amor de Dios, más bien al contrario.

Qué pena, sustituir al Dios Vivo por el criterio novedoso y original de una persona así, después de que millones de cristianos durante siglos lo entendieran todo de otra manera, sin duda guiados por el Espíritu de la Verdad desde el principio... Eso sí que es dejar al Dios vivo para construirse "cisternas agrietadas". Lo de Calvino sólo tiene un nombre: soberbia.

Renton, por amor de Dios, recapacita. No soy capaz de decirte más. Vales mucho, pero en vez de recoger para Cristo, estás desparramando y desparramándote.

Que el Señor te guíe, hermano.

Renton dijo...

Emilio, como sacerdote de Cristo, puedo perdonar tus pecados...?

Longinos:
que va tomando de lo que Cristo dijo y nos va enseñando cómo aplicarlo.

No, tu iglesia está formada por hombres que ignoran las palabras de Jesús y las sustituyen por enseñanzas humanas.

La Santa Cena, la exclusividad del sacrificio expiatorio del Señor, el tribunal de Rota y tantas otras cosas...

Longinos:
¿En qué te basas para creer que ese encargo de Jesús era sólo para esos "discípulos"?

En algo muy sencillo, puedo como sacerdote del Señor perdonar tus pecados o los de algún sacerdote católico...?

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Longinos dijo...

Longinos:
¿En qué te basas para creer que ese encargo de Jesús era sólo para esos "discípulos"?

Renton: En algo muy sencillo, puedo como sacerdote del Señor perdonar tus pecados o los de algún sacerdote católico...?

No, ni para ti ni para mí es ése encargo, aunque seamos sacerdotes por el bautismo. Los pecados sólo los puede perdonar Dios, y él ha encargado hacerlo a los apóstoles y a quienes ellos han impuesto las manos traspasándoles el ministerio en nombre de Dios.

Ahora déjame que te pregunte yo una cosa. Yo soy sacerdote por el Bautismo, y sé cuál es mi ofrenda: yo mismo en Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia.

¿Cuál es la tuya y en favor de quién? ¿En qué sentido dices tú que eres sacerdote?

Renton dijo...

Longinos:
No, ni para ti ni para mí es ése encargo, aunque seamos sacerdotes por el bautismo.

Primera contradicción...

Longinos:
. Los pecados sólo los puede perdonar Dios, y él ha encargado hacerlo a los apóstoles y a quienes ellos han impuesto las manos traspasándoles el ministerio en nombre de Dios.

No, Jesús -de haber dado tal potestad, lo cual NO es cierto- habría encargado tal cosa a todos los creyentes, no a unos en especial.

No hay ni un solo versículo que dé base para decir que Jesús dio a los apóstoles, a los creyentes una potestad exclusiva de Dios.

Longinos:
Yo soy sacerdote por el Bautismo, y sé cuál es mi ofrenda: yo mismo en Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia.

¿Cuál es la tuya y en favor de quién? ¿En qué sentido dices tú que eres sacerdote?


El punto de partida es tan absurdo que es como si yo dijera que Calvino me ha dado la potestad de casar a alguien, y te preguntara que a quién podrías casar tú...

Los creyentes presentan diferentes tipos de ofrendas, el propio creyente NUNCA es ofrenda pues la Salvación es UNA GRACIA DE DIOS.

Yo no me entrego a Dios, el Señor me rescata del castigo que mi pecado exige.

Ese es el punto primero.

Punto segundo, una vez salvo, somos libres para poder ofrecer acciones de gracias, buenas obras, etc, con lo cual glorificamos a Dios pues todo lo que hacemos no es CON UN FIN EGOÍSTA: SALVARNOS, lo hacemos por Amor a Aquel que nos amó y dio su vida por nosotros.

Renton dijo...

De dónde viene la mala interpretación católica del perdón de los pecados de una camarilla?

De una mezcla de varios pasajes, siendo su base el siguiente:

19 Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.

20 Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor.

21 Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.

22 Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

23 A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.

Juan 20

Está dando ahí el Señor una Potestad exclusiva de Dios?

No, lo que está diciendo es lo que está diciendo.

En efecto, como siempre, contexto.

Veamos un detalle importante del versículo 21,

Como me envió el Padre, así también yo os envío.

Dios Padre envió a Dios Hijo para anunciar el Evangelio, la Buena Nueva del perdón de los pecados en el Nombre de Jesús.

20 Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados.

[...]

24 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados, dijo al paralítico: A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.

Lucas 5

Así como el Padre envía al Hijo, así el Hijo envía a sus hermanos,

38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
Hechos 2

Jesús está hablando del Evangelio, el anuncio del perdón de los pecados.

Cada creyente tiene un papel en la Gran Comisión, el anuncio del Evangelio, por eso en otra escena Jesús dice que los creyentes tenemos las llaves de las puertas de los Cielos.

Lo que Jesús les dice es, Id y predicad el Evangelio del perdón de los pecados en mi Nombre, quien lo crea recibirá dicho perdón, quien lo rechace morirá en sus pecados...


El Señor en ese pasaje nos dice eso, no que dé un poder exclusivo de Dios a unos pocos hombres, una élite los cuales traspasan dicho poder generación tras generación.

Longinos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Renton dijo...

Una vez más Emilio, se te calienta la boca...

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Longinos dijo...

No dice "quien lo rechace", sino "a quien se lo retengáis". No es una acción del perdonado, sino del que perdona en nombre de Dios.

El Espíritu Santo fue pronto ayudando a su Iglesia a entender lo que Jesús había querido decir con eso. Los primeros problemas se presentaron con las persecuciones, en las que algunos apostataron por miedo; negaron a Cristo, como Pedro. Entonces se empezó a usar el ministerio de perdonar los pecados, como un segundo "bautismo trabajoso", en palabras de los Padres de la Iglesia. "Trabajoso" porque al que confesaba su pecado se le imponía una penitencia. Y al principio se cayóen algunos excesos que huboque corregir después. Por ejemplo, se daba la absolución después de la penitencia, con lo que se podía inducir a pensar erróneamente que el perdón venía por los méritos del penitente, y no por los de Cristo. Y además, en algunos sitios se exigía penitencia pública, hasta que el Papa San León Magno dijo que no se obligara, que con la confesión privada al sacerdote, bastaba.

Esa es la práctica de la Iglesia desde los primeros siglos hasta ahora, así ha interpretado la Iglesia el encargo de Jesús en el texto que has citado. Y el Espíritu Santo no va a dejar que toda la Iglesia se equivoque durante siglos y siglos.

Longinos dijo...

Renton: "Una vez más Emilio, se te calienta la boca..."

Sí, me había rendido, pero no soy quien para rendirme. ¿Qué le diré luego a Jesús, que estaba ya harto...? Más harto estuvo él de todos nosotros.

Renton dijo...

Longinos:
Y el Espíritu Santo no va a dejar que toda la Iglesia se equivoque durante siglos y siglos.

Tu iglesia ha estado siglos, y repito, siglos cobrando diezmos y otros impuestos abusivos, aprobando y estimulando persecuciones de herejes, cruzadas, etc...

Una de dos, o Dios estaba de acuerdo con las cargas sobre los pobres, con las tortutas inquisitoriales, las masacres de las cruzadas, las ingerencias políticas que el papado ha hecho y sigue haciendo...

O no lo estaba.

Siglos Emilio, tu iglesia ha estado siglos haciendo todo aquello que Dios deplora y que Jesús dijo que sus hermanos no harían, me estás diciendo que el Espíritu Santo va por libre...?

Basta ya de hacer a Dios responsable de los excesos de los seres humanos, cuando un noble devnido en papa imponía cargas fiscales sobre el campesinado, lo hacía porque amaba el poder terreno, no porque Dios le inspirara a ello.

No manches a Dios con tus reflexiones.

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Longinos dijo...

Renton, no confundas la doctrina de la Iglesia, que es su enseñanza, con las acciones de los cristianos, aunque se conviertan en costumbre.

La doctrina de la Iglesia nunca ha amparado la tortura, ni la esclavitud, ni la explotación, ni el abuso sexual, todo lo contrario. Los cristianos, pecadores, hemos hecho todas esas cosas, no por estar en la Iglesia, sino a pesar de estar en ella.

Sin embargo, el sacerdocio ministerial, que no quita nada al sacerdocio común de todos los fieles, sí ha estado presente en la enseñanza de la Iglesia, y ha sido aceptado plena y universalmente por todos los cristianos desde el siglo I. Con lo que es claro cómo la Iglesia de Cristo ha interpretado esa doctrina revelada con la asistencia del Espíritu Santo, que Jesús prometió a su Iglesia para conducirla a la verdad completa.

Longinos dijo...

Se confunde a menudo la enseñanza "oficial" de la Iglesia, que está asistida por el Espíritu Santo para guiarnos a la verdad completa, con las costumbres o incluso las enseñanzas de los eclesiásticos. La enseñanza "oficial", firme, es lo que se conoce como "Magisterio de la Iglesia".

Un ejemplo bueno para entender esto es el problema del limbo. El limbo nunca estuvo en el Magisterio de la Iglesia, aunque muchos fieles y sacerdotes creyeran por costumbre en él -y otros no-, porque formaba parte de la cultura popular cristiana. Por eso, por esta posible confusión entre lo que es Magisterio de la Iglesia y lo que no lo es, algunos periodistas mal informados se apresuraron a decir que el Papa Benedicto XVI había "suprimido" el limbo. No lo suprimió, sino que aclaró que esa no era la enseñanza de la Iglesia. Ya el Catecismo -resumen estructurado del Magisterio de la Iglesia- decía que la Iglesia entregaba el destino de esos niños a la misericordia de Aquél que dijo: "dejad que los niños se acerquen a Mí".

Renton dijo...

Longinos:
Renton, no confundas la doctrina de la Iglesia, que es su enseñanza, con las acciones de los cristianos

Simplemente estoy demostrando que tu argumento se cae por su propio peso.

Observa, dices:

Y el Espíritu Santo no va a dejar que toda la Iglesia se equivoque durante siglos y siglos.

Sin embargo, te he demostrado que por lo visto "el Espíritu Santo" ha permitido que tu iglesia se equivoque siglos y siglos.

Las acciones que te he dicho no son puntuales, son prolongadas durante siglos y siglos y más siglos.

Ni doctrinas, ni tonteras, la historia demuestra que tu iglesia no ha estado inspirada por Dios, pues de todas las ramas cristianas, la que más sangre ha derramado, la que más abusos contra los pobres ha cometido es la tuya.

No te imputo esos pecados a ti, ni a los representantes actuales de tu iglesia en serio, simplemente constato lo evidente, el Espíritu Santo no va a dejar que toda la Iglesia se equivoque durante siglos y siglos, y eso es lo que ha hecho, pues la Iglesia de Dios no es una institución, ni una rama concreta, son todas aquellas personas ungidas por el Espíritu Santo de Dios.

El asunto es que no te das cuenta que el obispado de Roma, se desvió de las doctrinas del Señor a los pocos siglos de su fundación.

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Anónimo dijo...

Longinos, mientras no aceptes que tu iglesia jamás ha tenido al Espíritu Santo, seguirás por estos blogs dando botes en vano, y no lo tiene porque es falsa.
Tal como no está en los mormones, musulmanes, hinduísmo y etc

Sl2

Renton dijo...

Anónimo:
Longinos, mientras no aceptes que tu iglesia jamás ha tenido al Espíritu Santo...

Desde cuándo el Espíritu Santo unge a iglesias enteras y no a indivíduos...?

Por otra parte, crees que hermanos como San Agustín, Francisco de Asís o el padre Pío no habían recibido el Espíritu Santo?

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Anónimo dijo...

Desde el día de Pentecostés Dios derrama su Espíritu Santo a personas, Su Espíritu nos faculta para tener fe en el sacrificio de la Cruz y quienes estamos unidos mediante esta fe formamos la verdadera Iglesia, la de Jesucristo como piedra angular.

No sé mucho de las personas que nombras, pero sí creo que fueron benditos, y siendo católicos, según la tradición de esa secta, cómo es que tuvieron el E.Santo?

Renton dijo...

Anónimo:
siendo católicos, según la tradición de esa secta, cómo es que tuvieron el E.Santo?

Porque Dios es Soberano estimado Anónimo.

La Salvación pertenece a YHWH, algo decidido desde antes de la Creación, no es una potestad que ha cedido a los hombres, no es algo que uno medio arregla al bautizar a un recién nacido, un recién nacido que a lo largo de su vida ha de hacer una serie de requisitos pues en caso contrario corre el riesgo de perder dicha Salvación...

En efecto, si la Salvación dependiera de algo que tuviera que hacer el ser humano, no sería una Gracia.

Bendiciones!

Pd:
La próxima vez que comentes, te importaría identificarte...?

Renton dijo...

El papa Inocencio III, en el año 1215 (durante el Concilio de Letrán), determina obligatorio el pago del diezmo en todas las diócesis católicas.

El Concilio de Trento (sesión 25, Capítulo XII), por su parte, amplió el anterior decreto: “Todo el que deja de pagar el diezmo, los que lo impidan o lo sustraigan, cometen pecado mortal, incurren en excomunión de la que no pueden ser absueltos si no satisfacen o dan grandes garantías de ello, quedando privados de sepultura eclesiástica
(cf. Enrique Denzinger, El Magisterio de la Iglesia, Ed. Herder, 1963).

Siglos Emilio, por lo visto el Espíritu Santo ha dado la espalda a tu iglesia siglos... qué más pruebas necesitas?

Crees realmente que el mismo Espíritu de Dios que le llevó a despotricar al Señor Jesús contra las riquezas, es el mismo que el que permitió los abusos y cargas contra los pobres...?

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Renton dijo...

CAP. XII. Los diezmos se deben pagar enteramente; y excomulgar los que hurtan o impiden. Socorros piadosos que se deben proporcionar a los curas de iglesias muy pobres.

No se deben tolerar las personas que valiéndose de varios artificios, pretenden quitar los diezmos que caen a favor de las iglesias; ni los que temerariamente se apoderan y aprovechan de los que otros deban pagar: pues la paga de los diezmos es debida a Dios, y usurpan los bienes ajenos cuantos no quieren pagarlos, o impiden que otros los paguen.
Manda, pues, el santo Concilio a todas las personas de cualquier grado y condición a quienes toca pagar diezmos, que en lo sucesivo paguen enteramente los que de derecho deban a la catedral, o a cualesquiera otras iglesias o personas, a quienes legítimamente pertenecen.
Las personas que o los quitan, o los impiden, excomúlguese, y no alcancen la absolución de este delito, a no seguirse la restitución completa.
Exhorta además a todos, y a cada uno de los fieles, por la caridad cristiana, y por la debida obligación que tienen a sus pastores, tengan a bien socorrer con liberalidad de los bienes que Dios les ha concedido, a gloria del mismo Dios, y por mantener la dignidad de los pastores que velan en su beneficio, a los Obispos y párrocos que gobiernan iglesias muy pobres.

Decreto sobre la Reforma
Capítulo XII

http://multimedios.org/docs/d000436/p000004.htm#3-p0.11.1.3

Ladrones.

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