Déu Pare, dame Gracia y pone en mí el deseo de buscarte, para que al buscarte pueda encontrarte, para que al encontrarte pueda amarte, y para que al amarte pueda odiar con todas mis fuerzas, con toda mi alma y todo mi corazón, todos los pecados de los que me has salvado...
En el Nombre de Jesús, amén!



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miércoles, 23 de enero de 2013

Del Significado de Poner la Vida por los Hermanos...

16 En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
1 Juan 1:16
Cuando escuchamos que Jesús puso su vida por nosotros, lo primero que pensamos es en un madero y unos cuantos clavos, sin darnos cuenta de la definición que Juan da de dicha expresión.

En efecto, Juan no describe el hecho de poner la vida por un hermano viacrucísticamente, sino de un modo bastante diferente,
17 Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?
18 Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.

1 Juan 3:17-18
Juan nos dice que pongamos la vida por los hermanos al seguir el ejemplo de Jesús, e inmediatamente después aclara que esto comporta ayudar al hermano necesitado, es decir, anteponer la necesidad del hermano a la propia.

Qué tiene que ver esto con la muerte personal?
Mucho.

Cuando anteponemos la necesidad ajena a la comodidad propia, matamos al Ego, o mejor dicho, el Amor de Dios que mora en nosotros mortifica nuestro Ego, nuestro egoísmo/egocentrismo natural.

Eso nos hace volver a mirar a cómo Jesús puso su vida por nosotros, lo cual nos hace mirar el tiempo que precedió el Gólgota.
Cierto, el suplicio en un madero es la consecuencia lógica de haber puesto su vida por nosotros cada día, es el resultado progresivo de una vida en continua negación de uno mismo por el bien de los demás,
45 Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
Marcos 10:45
Jesús, por lo que sufrió, aprendió obediencia, es decir, su vida fue un constante y gradual perfeccionamiento de obediencia mediante el sufrimiento, mediante la negación de la propia voluntad por amor de la del Dios que le envía a redimir a un pueblo.

Jesús puso su vida por nosotros cuando siendo niño se sujetó a sus padres, cuando cumplió toda justicia en su bautizo, cuando comió con los despreciados sociales, tocó los intocables, perdonó a las imperdonables, sanó a quien nada merecía, reveló la Verdad a quienes no estaban dispuestos a seguirle, volvió la otra mejilla a quienes le golpeaban, oró por sus enemigos, y ese largo etc llamado el Camino...

Y es este tipo de muerte diaria aquello a lo que hemos sido llamados, y es esta pequeña muerte como Dios es glorificado en nuestras vidas, pues una entrega así solo puede llevarse a cabo si el Amor de Dios mora en nosotros, es decir, si somos empujados por el mismo Espíritu que impulsó a Jesús a no buscar lo suyo propio sino lo de Dios.

Mientras meditáis en todo esto, dad las gracias a Dios nuestro Padre por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...

jueves, 4 de octubre de 2012

De que Dios Murió para limpiar Ese Pecado...

Dios ha muerto.
Dios sigue muerto, y nosotros lo hemos matado.
¿Cómo podríamos reconfortarnos, los asesinos de todos los asesinos?
El más santo y el más poderoso que el mundo ha poseído se ha desangrado bajo nuestros cuchillos: ¿quién limpiará esta sangre de nosotros?
¿Qué agua nos limpiará?

Nietzsche, la Gaya Ciencia
Dios murió, y nosotros le matamos, pues si nuestro pecado no hubiera caído sobre Jesús el Señor seguiría vivo, de ahí que no haya agua que nos limpie de pecado alguno.

No agua.
Sólo sangre.
7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
1 Juan 1:7

martes, 24 de mayo de 2011

De 1 Juan 2:12-14, o los Tres Estados de Crecimiento Espiritual del Cristiano...


12 Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre.

13 Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre.

14 Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.

1 Juan 2
Vemos que en este pasaje, Juan nos habla de tres estados de crecimiento espiritual: Niñez, juventud y paternidad.

Ahora bien, la edad que tiene uno no tiene nada que ver con el hecho de pertenecer a uno de estos tres estados.

En efecto, uno puede ser anciano, llevar treinta años en el Evangelio, y ser un niño en Cristo, así como uno puede ser un jovencito, y ser un padre en lo espiritual, de ahí las advertencias de Pablo a Timoteo.

Cuando a uno se le anuncian las Buenas Nuevas, es objeto de regeneración por parte del Espíritu Santo de Dios, uno muere al mundo y renace para Dios como nueva criatura.

Esto significa que todo cristiano renacido es un bebito en Cristo, un bebito que necesita cuidados, ser limpiado, consolado, un bebito lactante, desdentado, que lo deja todo perdido, que apenas puede gatear, y con quien uno debe procurar no enfadarse pues el chiquitín no es autosuficiente y está desconcertado ante la novedades del mundo que le rodea.

Para él todo es nuevo, todo es un peligro, y necesita apoyo y guía constante.

Esta es una de las cosas que muchos predicadores no comprenden.
Predican pues es mandato del Señor, olvidando que sus palabras fueron, Por tanto, id, y haced discípulos de entre todas las naciones.

El discipulado es fundamental, uno no puede ir por ahí dejando a recién nacidos en el Señor como quien planta setas.
Uno debe plantar semillas, es cierto, pero al mismo tiempo debe cuidar de su crecimiento...

Pero decía que cuando uno renace a Dios, es un bebito en Cristo, y como todos los bebés, solo es consciente de sus propias necesidades.

Su relación con Dios se centra en el modo en que éste satisface sus propias necesidades, Gracias Dios por tu Amor, gracias por tus bendiciones, gracias por limpiarme los pañales de pecado, consuélame, levántame, dame, dame, dame...

Su papel es puramente pasivo, no activo,
Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su Nombre,
En efecto, su relación con Dios orbita alrededor de sí mismo, del grado en que el Señor cubre sus carencias espirituales e incluso materiales.

De este modo, al bebé le atraen mensajes tales como
28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Mateo 11

37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.
Juan 7

2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre...
Génesis 12
Y le atraen porque se orientan directamente hacia sus necesidades, en otras palabras, el bebito ve a Dios y lo espiritual como un medio de satisfacer sus carencias, no como un fin en sí mismo.

Como niños, los bebitos en Cristo juegan en el parque de la vida, y solo recurren a Dios cuando se hacen daño, o viene un niño más grande que él a pegarle.

Entonces, y solo entonces, cuando su mundo se ve alterado, es cuando recurre a papá Dios.
No, no es maldad, no es egoísmo, es inconsciencia de la realidad del mundo, desconocimiento de a qué han sido llamados.

Por esta etapa hemos pasado todos los cristianos, es una etapa mundana donde lo más importante sigue siendo el Yo, donde uno lucha contra el pecado para evitar malos sentimientos, no por aborrecimiento al pecado en sí, donde uno compite con sus hermanos, no busca edificarlos, donde las caídas de su prójimo son victorias, donde la búsqueda del prestigio propio impera...

Sigamos.
La siguiente etapa es descrita por Juan del siguiente modo:
Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno, Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.
En esta etapa, el bebito ya ha sido fortalecido y es consciente de sus propias capacidades.

Comprende que una de las promesas del Señor es la de liberarnos de la esclavitud del pecado, comprende que tiene las mismas herramientas de las que dispuso el Señor en vida (Espíritu Santo y una voluntad entregada a Dios), y vive una vida alejada del pecado.

Su campo visual se ha agrandado, va más allá de sí mismo pero todavía no es consciente de la realidad circundante que le rodea, de ahí que permanezca en su trono de inconsciente ego-centrismo.

Remarco lo de inconsciencia pues no hay maldad ni en la niñez ni en la juventud cristiana.

Uno debe pasar por estas etapas, y a ningún hermano que esté en ellas se le debe hacer sentir culpable por ello.

A ninguno.
Dios da el crecimiento apropiado a cada uno, de ahí que unos vayan más rápido, y otros vayamos más lento.

Es cierto que es trágico que haya hermanos que tras treinta años en el Evangelio todavía vayan a gatas buscando defectos en sus hermanos, sintiéndose amenazados por los progresos espirituales de sus hermanos, aferrándose al legalismo, rivalizando en todo, pero es que en todas las iglesias hay ovejas y cabras.

Quien tenga oídos para oír que oiga.

Por último llegamos a la etapa de paternidad,
Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio.
El padre es el que -a imagen del Cristo Dios- busca el beneficio de los demás, no el propio, no busca lo suyo sino lo del Señor, comprende que hay mayor bendición en dar que en recibir, no se agrada a sí mismo y sostiene a los débiles en la fe, y ese largo y maravilloso etcétera que hace que uno vea reflejado al Señor en el hermano...

Pero ojo, evitemos malos entendidos.
No es que el bebito y el jóven pidan y el padre sea autosuficiente.

Todos, absolutamente todos los cristianos no podemos hacer nada sin estar bien aferrados a la viña que es Jesús.

Todos somos y seremos toda la vida, absolutamente dependientes del Espíritu, de la misma manera que el Señor, el asunto es que mientras los bebitos y jóvenes piden bendición con una finalidad de inocencia y miope egoísmo, el padre pide bendición para poder ser de bendición para los demás.

De este modo vemos que la finalidad de las bendiciones es una de los rasgos que diferencia a unos de los otros.

Uno bebe de Cristo para que broten ríos de agua viva, ríos de los cuales puedan beber los demás,
37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

Juan 7
Uno es hijo de Abraham cuando los demás son benditos en él,
2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.

3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

Génesis 12
Hace años me encontré en You Tube el vídeo de un hermano que se llamaba a sí mismo Adam.
Su reazonamiento era de lo más sencillo: él era Adán pues veía a todos los hombres como sus hijos.

Naïve o espiritualmente maduro?

Ambos, pues cuanto más maduro es uno, de más inocencia se viste.

El Padre es el Nuevo Hombre, el cual crece a imagen de Jesús, la piedra angular sobre la cual todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor.

Todos los cristianos hemos sido llamados a ser imagen de Jesús, todos hemos de llegar a ese estado de crecimiento espiritual donde uno comprende su total dependencia de Dios, donde no es una derrota anteponer las necesidades de los demás a la propia, donde no devolver mal por mal no es visto como un acto de cobardía sino de Amor, donde uno procura ser el servidor de todos, agradar solo a Dios no a los hombres, en otras palabras: Donde uno -por el poder del Espíritu en él- anda por el Camino como él anduvo.

Mientras meditáis en todo esto, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


lunes, 16 de mayo de 2011

De Por Qué los Cristianos Harán Obras Mayores que las que Hizo el Señor...


12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

Juan 14
De qué nos habla el Señor?

A qué se refiere cuando nos dice que El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará...?

La clave -para variar- está en el contexto.

Exacto, en el versículo 12 leemos un efecto: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará...

Producido por una causa: Porque yo voy al Padre.

Por tanto, de qué nos habla el Señor?

De la unción del Espíritu Santo que nos capacita para andar como él anduvo.

Exacto, el Señor nos vino a liberar de la condena del pecado, del poder del pecado y de la presencia del pecado.

La condena del pecado se realizó en la cruz, pues todos aquellos redimidos por Jesús están libres de la condena que la Ley de Dios exige por el pecado.

Y la libertad de la presencia del pecado se cumplirá tras la Parousía.

No obstante, lo que la inmensa mayoría de los cristianos no se dan cuenta, es de que Jesús vino también a librarnos del poder del pecado.

En efecto, Jesús era el Mesías, es decir, el Cristo.

Cristo significa Ungido.

Ungido de qué?
Del Espíritu Santo de Dios.

Dios encarnado en Jesús, vivió como hombre una vida en el poder del Espíritu Santo.

Una vida como hombre, pero sin pecado, pues vivía sometido al Espíritu.

Efecto: Vida sin pecado.

Causa: Sometimiento al Espíritu de Dios.

Por tanto, cada vez que peques, no te olvides que la culpa es enteramente tuya, pues tienes las mismas armas de las que dispuso el Señor: el Espíritu y la voluntad de amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo.

Esto es una gran lección, y sobretodo una bofetada en pleno rostro a todos nosotros que nos llamamos discípulos de Jesús, pues disponemos de las mismas herramientas que el Señor dispuso -El Espíritu Santo de Dios- y no obstante, por mil y una razones injustificables -pereza, egoísmo, debilidad, estupidez...- pecamos todos y cada uno de los días de nuestra vida.

Lo trágico del asunto es que muchos cristianos ungidos por el Espíritu viven como si estuvieran solos ante el mundo, y siguen sufriendo una mentalidad de esclavo.

Martyn Lloyd-Jones hizo una descripción maravillosa de este lamentable estado, mediante el siguiente ejemplo.

Tras la guerra civil norteamericana, millones de negros pasaron repentinamente del status de esclavitud, al de hombre libre.

Hombres libres con igualdad de derechos y obligaciones.

No obstante, durante décadas y décadas, cuando el hombre negro, el cual había sido educado como esclavo, recibía una orden de un tipo blanco, el negro no ofrecía resistencia.

El negro sabía que era libre, que tenía los mismos derechos que el blanco, no obstante, renunciaba a su realidad por una razón muy simple.

Seguía teniendo mentalidad de esclavo.

A esos pobres hombres les parecía impensable desobedecer a los que durante siglos, habían sido los amos de sus antepasados.

Eso es lo que le pasa a muchos cristianos, los cuales han sido liberados del poder del pecado pero en su mente, siguen siendo sus esclavos.

Pero para variar divago.

Cuando el Señor dice, las obras que yo hago, él las hará también, se refiere a la capacidad de hacer la Voluntad de Dios, pues todos los que tenemos el Espíritu Santo, tenemos la capacidad -aunque no todos la voluntad total y absoluta- de hacer la Voluntad de Dios.
10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.
Juan 14

13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por Su buena voluntad.
Filipneses 2
Ahora bien, qué quiere decir Jesús cuando dice que haremos obras aun mayores?

Se refiere a la unidad de Espíritu entre los hermanos.

Esto es algo que el Señor no pudo hacer en toda su vida.

Era la última noche del Señor en este mundo como hombre y sus discípulos discutían para saber quién sería el mayor de todos...

Ahora bien, por qué el Señor no pudo hacer tal cosa?

Porque hasta que él no muriera, hasta que el Mesías no fuera glorificado, no podría enviar al Paráclito que nos permitiera andar como él anduvo, y ser Uno en Espíritu.

Recordáis en la oración final del Señor en Getsemaní, cómo insistía en la Unidad de los creyentes?
11 Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti.
Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.

12 Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese.

[...]

20 Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,

21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.

22 La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.

23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

Juan 17
Y no es uno de los distintivos de los cristianos es el amor entre nosotros?
35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.
Juan 13
Exacto, aquello que maravillaba a las culturas paganas, era el amor que se tenían los primeros cristianos entre sí, cómo se ayudaban unos a otros, cómo anteponían las necesidades ajenas a las propias, etc...

Justo lo contrario de hoy en día, donde crece la desconfianza entre los que se llaman cristianos.

Para vergüenza nuestra lo digo.

Por otro lado, es por esta necesidad de Unidad en nuestra diversidad, por lo que Dios eligió la imagen del Cuerpo para representar al Pueblo de Dios.

Diversos miembros, todos dependientes uno de otro, pero todos sometidos a los dictados de la cabeza que es Cristo.

Las iglesias deberían ser en sí mismas auténticos cuerpos de Cristo, no obstante, es triste ver cómo en muchas iglesias uno ve un brazo por aquí, un pulmón por allá, pero no un cuerpo...

Para vergüenza nuestra también lo digo.

Ahora bien, Unidad de Espíritu no significa estar de acuerdo en todo, significa ser Uno en nuestra diversidad de criterios.

En lo básico Unidad, en lo secundario Amor.

Mientras no contradiga un dogma básico de la fe, que el cristiano crea y haga lo que le dé la gana, por eso soy tan laxo ante herejías tales como la transubstanciación, o el bautismo de niños, pues no afectan para Nada lo Esencial.
11 Y él (Dios) mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,

12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

Efesios 4
No es importante estar de acuerdo en todo como borregos o autómatas, lo importante es estar unidos en lo básico.

De hecho, no brilla más el amor de Dios cuando se toleran los errores del hermano que no afectan lo básico, no nos insistía Pablo de que recibiéramos al débil en la fe y no buscáramos señorearnos de ellos?

En resumen, a qué se refería el Señor Jesús cuando dijo, El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también...?

A la capacidad de hacer la Voluntad de Dios por el poder del Espíritu en nosotros.

A qué se refería cuando dijo, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará...?

A la Unidad en la diversidad del Cuerpo de Cristo que formamos todos los cristianos.

Mientras meditáis en todo esto, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


lunes, 25 de abril de 2011

De 1 Juan 2:2 o, Cómo Hacer Doctrina Destacando unos Versículos e Ignorando Otros, en vez de Armonizarlos Todos, y Darle Gracias a Dios por Ello...


No hay semana que no me encuentre con las mismas preguntas que intentan infantil y burdamente, refutar al calvinismo/Evangelio.

Una de las más comunes gira alrededor de 1 Juan 2:2,
2 Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
Por los de todo el mundo! Grita el arminiano con cara de triunfo.

Cierto, todo el mundo, replica el calvinista, ahora bien, acaso todo el mundo es salvo?

No.
Si Jesús pagó por los pecados de todo el mundo, y a los redimidos por el Señor Dios no les imputa los pecados cometidos en vida, sino que dichos pecados caen sobre el Cordero Redentor, y son castigados en él en la cruz, cómo es que no todo el mundo es salvo?

Llegados a este punto el arminiano muda su semblante.

El arminiano no comprende que no se puede hacer doctrina ignorando unos versículos y destacando otros, sino que solo se puede hacer doctrina armonizándolos todos.

En efecto, si no queremos entrar en contradicción, hemos de conciliar dicho versículo con todos aquellos que claramente especifican justamente lo contrario, es decir, que Jesús murió por el Pueblo de Dios, la Iglesia, sus elegidos... y no por toda la humanidad,
8 Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.
Isaías 53

16 En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
1 Juan 3

21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.
Mateo 1

13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.

14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

Juan 15

25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
Efesios 5
Cómo conciliar esta aparente contradicción?

La respuesta está en Apocalipsis 5,
9 y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;
En efecto, Dios redime a hombres de entre todos los pueblos, no a todos los hombres de todos los pueblos.

La multitud incontable de la que nos da cuenta Apocalipsis, estará formada por hombres de entre todos los pueblos de la tierra.

Esto mismo es lo que nos dice Pedro en una escena del libro de Hechos,
34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,

35 sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.

Hechos 10
Dios no es "el dios de la Montaña", el dios de una nación pequeña.

Dios es Señor de toda la tierra, y salva por Gracia a hombres de entre todos los pueblos de la tierra.

En efecto, Juan era un judío que dirigía su carta a las iglesias de Asia, las cuales estaban formadas principalmente por gentiles.

El propósito de dicha carta era refutar las herejías gnósticas inciciáticas y elitistas:
Ciertas doctrinas secretas del Cristo o el "ungido" estaban destinadas a ser reveladas a una élite de iniciados.
De esta forma, los gnósticos cristianos reclaman constituir testigos especiales de Cristo, con acceso directo al conocimiento de lo divino a través de la gnosis o experimentación introspectiva a través de la cual se podía llegar al conocimiento de las verdades trascendentales.
La gnosis era pues la forma suprema de conocimiento, solamente al alcance de iniciados
.
De esta manera, Juan les repite una y otra vez por un lado, que Dios es luz, es decir, que Dios se ha manifestado al mundo a través del Mesías, el Cristo, y que Su Palabra es clara; y por el otro, el apóstol les dice que la Salvación es accesible no solo a los judíos, o a un grupo reducido, sino a todo el mundo.

Jesús se entregó por nosotros, pero también por el resto de hermanos que están diseminados por todo el mundo, dice Juan.

Un mundo que no nos olvidemos, está bajo el poder del Maligno, un mundo que aborrece a los de la fe,
13 Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece.
1 Juan 3
Esta es la única manera de armonizar la ideas de un Jesús Salvador del mundo...
42 y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.
Juan 4

2 Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
1 Juan 2
Con la idea de un Mesías que vino a salvar a un Pueblo formado por hombres de entre todos los pueblos del mundo.

Exacto, veamos cómo Juan expresa esta misma idea en su Evangelio,
51 Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación;

52 y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.

Juan 11
Y lo interesantes es que lo expresa de un modo que establece un claro paralelismo con el versículo que nos ocupa, 1 Juan 2:2,
Y él = Jesús

Es la propiciación = Había de morir

Por nuestros pecados = Por la nación

Y no solamente por los nuestros = Y no solamente por la nación

Sino también [...] a los hijos de Dios que estaban dispersos = Sino también por los de todo el mundo
.
Los destinatarios de su primera epístola -que debían conocer forzosamente el Evangelio de Juan- tuvieron que entender qué quería decir Juan cuando empleaba el término Kosmos, es decir Mundo.

(Para profundizar en los múltiples significados de la palabra Kosmos, clicar aquí...)

Juan no está enseñando ni el Universalismo, ni la Salvación de los más aptos, lo que está anunciando es el Evangelio de la Gracia de Dios que daba potestad de ser hecho hijo de Dios a los que confían su Salvación en el Nombre del Mesías, unos hijos que no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Mientras meditáis en todo ello, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...