Déu Pare, dame Gracia y pone en mí el deseo de buscarte, para que al buscarte pueda encontrarte, para que al encontrarte pueda amarte, y para que al amarte pueda odiar con todas mis fuerzas, con toda mi alma y todo mi corazón, todos los pecados de los que me has salvado...
En el Nombre de Jesús, amén!



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lunes, 10 de diciembre de 2012

De Justificaciones, Nuevas Criaturas, Nuevo Pacto y Anuncios de la Restauración Futura...

22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él.
Romanos 3:22a
En otras palabras, la justificación es el acto mediante el cual Dios crea Nuevas Criaturas, bajo un nuevo Pacto y como anuncio de la Restauración futura.

De este modo podemos concluir que la Justificación de Dios es lo siguiente a saber:

-Forénsica: Pues conduce a un nuevo estado vital, es decir, no se limita a sustituir un viejo código moral de imposible cumplimiento por otro todavía más exigente.

-Escatológica: Pues el veredito del Juicio para Vida del Día del Juicio es declarado desde el momento en que el viejo Yo muere y nace la Nueva Creación.

-Pactal: Pues tanto judíos como los gentiles formamos parte del mismo Cuerpo y mesa.

-Transformadora: Porque es imposible separar la Justificación de la Santificación, dado que la Salvación es de Dios, de modo que Dios Padre llama y escoge, Dios Hijo justifica y Dios en Espíritu santifica.

Y por último, la justificación es Gloriosa, pues es increíble lo que Dios hizo por nosotros en Palestina hace unos dos mil años, y lo que hace por nosotros cada día mediante Su Espíritu sin que merezcamos un ápice de Su Bondad.

martes, 25 de septiembre de 2012

De la Justificación Por Fe en los Padres de la Iglesia... (3)

Y así nosotros, habiendo sido llamados por su voluntad en Cristo Jesús, no nos justificamos a nosotros mismos,o por medio de nuestra propia sabiduría o entendimiento o piedad u obras que hayamos hecho en santidad de corazón, sino por medio de la fe, por la cual el Dios Todopoderoso justifica a todos los hombres que han sido desde el principio; al cual sea la gloria para siempre jamás.
Amén.

Clemente de Roma, Epístola a los Coríntios, 32.4
El hermano Clemente de Roma fue el cuarto obispo de Roma, elegido en el año 88, y muerto por el Emperador Trajano el 97 d.c.

sábado, 15 de septiembre de 2012

De la Salvación por Gracia mediante la Fe, no por obras, en la Iglesia Ortodoxa...

A veces puedes encontrarte con alguen que obstaculiza tu camino con el desánimo.
Intenta evitar que escales las alturas de santidad al descorazonarte con algunos pensamientos.

Por ejemplo, te dirá que es imposible que te salves y que cumplas todos los mandamientos de Dios mientras vivas en este mundo.

Cuando esto pase debes sentarte solo en algun lugar apartado, serenar tus pensamientos, y dar buen consejo a tu alma:
'¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí?'
Pon tu esperanza en Dios, pues le daré gracias porque mi Salvación no reposa en mis acciones sino en Dios.

Quién se justificará por la Ley?
'Porque no se justificará delante de ti ningún ser humano'.
No obstante, por virtud de mi fe en Dios espero que en Su Misericordia inefable, me dará Salvación.

'Apártate de mí Satanás', 'Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás' porque Él es capaz de salvarme simplemente con Su Misericordia,
Apártate de mí, el Dios que me creó a Su imagen y semejanza te reducirá a la impotencia
.
Simeón el Nuevo Teólogo

miércoles, 12 de septiembre de 2012

De la Total Depravación Total del Ser Humano, y la Justificación por Fe en la Epístola a Diogneto...

La epístola a Diogneto es una de las primeras obras apologéticas cristianas, pues se calcula que fue escrita a finales del siglo II.

Sin embargo, lo que me llamó la intención cuando la leí por vez primera, no fue su riqueza apologética, sino cómo daba voz a doctrinas tales como la justificación por fe no por obras, y la Depravación total del ser humano, es decir, la incapacidad del ser humano -no solo de salvarse- sino de siquiera optar por lo bueno, a no ser por la Gracia de Dios.
Habiéndolo, pues, planeado ya todo en su mente con su Hijo, permitió durante el tiempo antiguo que fuéramos arrastrados por impulsos desordenados según deseábamos, descarriados por placeres y concupiscencias, no porque Él se deleitara en nuestros pecados en absoluto, sino porque Él tenía paciencia con nosotros; no porque aprobara este período pasado de iniquidad, sino porque Él estaba creando la presente sazón de justicia, para que, redargüidos del tiempo pasado por nuestros propios actos como indignos de vida, pudiéramos ahora ser hechos merecedores de la bondad de Dios, y habiendo dejado establecida nuestra incapacidad para entrar en el reino de Dios por nuestra cuenta, hacerlo posible por la capacidad de Dios.
Y cuando nuestra iniquidad había sido colmada plenamente, y se había hecho perfectamente manifiesto que el castigo y la muerte eran de esperar como su recompensa, y hubo llegado la sazón que Dios había ordenado, cuando a partir de entonces Él manifestaría su bondad y poder (oh la bondad y amor de Dios sobremanera grande), Él no nos aborreció, ni nos rechazó, ni nos guardó rencor, sino que fue longánimo y paciente, y por compasión hacia nosotros tomó sobre sí nuestros pecados, y El mismo se separó de su propio Hijo como rescate por nosotros, el santo por el transgresor, el inocente por el malo, el justo por los injustos, lo incorruptible por lo corruptible, lo inmortal por lo mortal.

Porque, ¿qué otra cosa aparte de su justicia podía cubrir nuestros pecados? ¿En quién era posible que nosotros, impíos y libertinos, fuéramos justificados, salvo en el Hijo de Dios? ¡Oh dulce intercambio, oh creación inescrutable, oh beneficios inesperados; que la iniquidad de muchos fuera escondida en un Justo, y la justicia de uno justificara a muchos que eran inicuos! Habiéndose, pues, en el tiempo antiguo demostrada la incapacidad de nuestra naturaleza para obtener vida, y habiéndose ahora revelado un Salvador poderoso para salvar incluso a las criaturas que no tienen capacidad para ello, Él quiso que, por las dos razones, nosotros creyéramos en su bondad y le consideráramos como cuidador, padre, maestro, consejero, médico, mente, luz, honor, gloria, fuerza y vida.

Epístola a Diogneto, Capítulo IX
Sola Gratia...!

viernes, 10 de agosto de 2012

De Juan Crisóstomo y la Justificación sólo por Fe...

En todas partes él pone a los gentiles en un rango de igualdad.
'y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones', solo por fe, dice, ellos btuvieron los mismos dones.

Esto también es una lección para los que objetan, y sirve para enseñarles que sólo la fe es necesaria, no obras o circuncisión.

Comentario sobre Hechos de los Apóstoles, Homilía 32, Hechos 15:1

Porque la Escritura dice que por fe somos salvos.
Puesto de manera major: Ya que Dios lo deseó, la fe nos ha salvado.
Ahora en qué modo, dime, la fe nos salva sin hacer nada más?
Las obras que vienen de la fe en sí mismas son un don de Dios, para que nadie se gloríe.

Pero qué es lo que dice Pablo?
No que Dios ha prohibido las obras sino que ha prohibido ser justificado por obras.
Nadie, dice pablo, será justificado por obras, precisamente para que la Gracia de la benevolencia de Dios pueda hacerse manifiesta.

Homilía a los Efesios 4.2.9. Antiguos Comentarios sobre la Escritura, Nuevo Testamento VI, página 134

Qué fue entonces lo que se creía que era increíble? Que aquellos que eran enemigos y pecadores, no fueran justificados ni por la Ley ni por sus obras, sino que a través de la fe alcanzar el favor más alto.
[...]
Y como los judíos se sintieron atraídos por esto, él les persuade para que no preseten atención a la Ley, ya que no podrían obtener Salvación por ella sin fe.
Contra esto él contiende, porque les parece increíble que un hombre haya gastado su vida pasada en acciones vanas y perversas, sea más adelante salva sólo por fe.

Homilías a la Primera de Timoteo, Homilía 4, 1 Timoteo 1:15,16

Pero tras decir 'Queda excluida' dice también cómo.
Cómo queda excluída, '¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe'.
Mira cómo llama a la fe una ley deleitándose en mantener los nombres, y aliviar la aparente novedad.

Pero qué es la 'Ley de la fe'?
Es ser salvo por Gracia.

Aquí se muestra el Poder de Dios, en que Él no sólo ha salvado sino que ha justificado, y alejado de vanagloriarse, y todo esto sin necesidad de obras, sino tan solo buscando sólo la fe
.

Homilías sobre la Epístola de Pablo el Apóstol a los Romanos, Homilía 7

Ahora, ya que los judíos siguieron dando vueltas al hecho de que el Patriarca y amigo de Dios, fue el primero en recibir circuncisión, él quiere mostrar que fue por fe cómo fue justificado.
Y eso fue una gran ventaja sobre la que insistir, porque para que fuera justificada por fe una persona que no tiene obras no era nada improbable.
Pero para la persona ricamente adornada con buenas obras, no ser justificado por ello, sino por fe, es aquello que causa maravilla, y deja el poder de la fe en evidencia.

Homilías sobre la Epístola de Pablo el Apóstol a los Romanos, Homilía 8

Atiende a esto, tú que vienes al bautismo al final de tu vida, porque por supuesto que oramos que tras el bautismo, tú también puedas tener esta conducta, pero tú estás buscando y haciendo lo máximo para partir sin ella.
Porque, cómo serás justificado si no es solo por la fe.
Pero oramos para que también tengas la confianza que viene de las buenas obras
.

Sobre la Segunda Epístola de San Pablo a los Corintios, Homilía 2

lunes, 18 de abril de 2011

De que la Justificación No Es la Infusión de Santidad en el Impío, tal como Sostiene el Catolicismo, sino una Declaración Judicial de Dios... (2)


Decíamos en la primera parte que el romanismo confunde Justificación con Santificación, a pesar de que la Palabra establece una clara distinción entre un hecho y el otro.

Veamos por ejemplo,
11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.
1 Corintios 6
Pablo menciona tres hechos distintos entre ellos, ser lavado, ser santificado y ser justificado, de lo que se colige que ser justificado tiene que ser algo distinto a ser lavado, y ser santificado.

El mismo contraste establece Pablo unos cuantos capítulos antes,
30 Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;
1 Corintios 1
De nuevo estamos ante hechos distintos, pues ser redimido es distinto a ser justificado, ser santificado es distinto a alcanzar sabiduría, etc...

No obstante, en la primera parte vimos que Justificación aludía a la no imputación sobre el creyente de los pecados cometidos en vida, no a la adquisición (infusión) gradual de santidad en dicho creyente,
1 Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.

2 Bienaventurado el hombre a quien YHWH no culpa de iniquidad,

Salmo 32
El pecado se comete, no obstante el creyente es absuelto de culpa pues dicho pecado es cubierto por la muerte de un sustituto: el Mesías.

Si no imputar pecado sobre el creyente, fuera lo mismo que la infusión gradual de justicia, la imputación de pecado sería lo mismo que la infusión de culpabilidad.

No obstante, eso obviamente no es así, pues nuestros pecados cayeron sobre el Cristo en la cruz, no de manera gradual y prolongada en el tiempo.

Ahora bien, a menudo el apologeta católico, con el fin de demostrar que la justificación es gradual, además de obviar todo lo explicado hasta ahora, cita Isaías 53:11,
11 Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.
La base que sostiene dicho argumento es la noción de que justificación debe ser infusión gradual de santidad, pues el conocimiento de Cristo alude a la santificación.

A medida que uno ahonda en las cosas de Dios, a medida que uno profundiza en su relación con Dios, va avanzando en santidad.

Y eso es cierto, pero el texto no nos habla de eso.

El texto nos habla de la fe.
14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?

15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: !!Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

16 Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?

17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

Romanos 10
Sin conocimiento de la buena nueva, no puede haber fe pues esta viene a través de lo que Pablo llama, la locura de la predicación
Esta es la razón de que el Señor dijera,
3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

7 Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti;

8 porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

25 Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste.

Juan 17
Y sobretodo de ahí que sea mediante la fe cómo uno es justificado, es decir, la fe es la manera que que uno es absuelto de su pecado, es declarado Justo,
1 Justificados, pues, por fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;
Romanos 5
Isaías nos habla de la fe, del conocimiento de la Verdad del Evangelio.

Asimismo nos explica que la manera en que el Siervo justificará a muchos será mediante el conocimiento de él, e inmediatamente después nos da la clave de qué significa eso: llevará las iniquidades de ellos.

Al cargar con nuestras iniquidades, el Siervo libera a aquellos que por consiguiente justificará, de la culpa y castigo que merecen.

Es de ese modo en que aquellos que son liberados de las propias iniquidades, son justificados, pues una cosa es consecuencia de la otra.

Si hay iniquidad en mí, por mucho que avance en el conocimiento del Señor, seguiré siendo impuro.

Pero vemos que el Siervo es la propiciación por los pecados de su pueblo, (y por la rebelión de mi pueblo fue herido ), es el sustituto por cuyos méritos somos declarados Justos, es decir, mediante su sacrificio sustitutivo somos absueltos de la condena que nuestras iniquidades exigen.

El Siervo justificará a muchos pues será la justicia de dicho Siervo, (nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca) la que se imputará sobre los justificados.

Ahora bien, otro texto que el romanismo blande para defender la noción de justificación gradual por infusión, es Apocalipsis 22:11,
11 El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.
El católico afirma que este pasaje muestra que ser justo no puede significar ser absuelto de culpa de pecado, pues se demuestra que la justificación tiene lugar cada día, es decir, el susodicho ve en este texto una descripción de la justificación por infusión.

Sinceramente, creo que el texto dice justo lo contrario.

El texto nos dice que el que es Justo debe actuar de acuerdo a dicha justicia, tal como nos indica igualmente Juan,
7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo.
1 Juan 3
Eres Justo?

Obra de acuerdo a tu justicia, es decir, actúa en consecuencia.

Eso es lo que dice el texto, no que se deba avanzar y perseverar hasta alcanzar una justicia total que todavía no se tiene.

De hecho, esta es la razón de que uno pueda santificarse, pues sin justificación, no puede haber santificación.

Por otro lado, este texto en realidad es un argumento a favor de la lectura reformada pues establece un claro contraste entre la justificación y la santificación,
el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía
Apocalipsis 22:11 nos dice que el que haya sido absuelto de su pecado, debe actuar de acuerdo a su nueva naturaleza, y que asimismo, el que ha sido apartado para Dios, debe avanzar en santidad y dejar atrás su vieja naturaleza.

Hay mucho más que decir, pero me temo que lo tendré que hacer en una próxima entrada.

Mientras meditáis en todo esto, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor jesucristo...


domingo, 17 de abril de 2011

De que la Justificación No Es la Infusión de Santidad en el Impío, tal como Sostiene el Catolicismo, sino una Declaración Judicial de Dios... (1)


Lo primero que uno percibe cuando lee a apologetas del catolicismo, es que se ve el término Justificación, como un sinónimo de arrepentimiento, santificación, o incluso de infusión de santidad.

En esta serie de entradas veremos por qué no es así, veremos que la justificación pertenece exclusivamente a Dios, que Él es su autor, su causa e incluso su finalidad.

Empecemos.

El romano está de acuerdo en que, en ocasiones, el término Justificación alude a la absolución del pecador por sus pecados, sin embargo, el susodicho nunca estará de acuerdo en que la justificación tenga que ver con un simple acto judicial, una declaración formal de Dios.

Para el romano, la justificación no es nada más que la infusión de la santidad de Dios en el creyente, es un proceso que transforma al creyente de impío en Justo.

Me pregunta una hermana que no acaba de entender eso de Infusión de santidad.
La manera de describirlo sería mediante el ejemplo de alguien que sufre anemia.

Al paciente se le administran vitaminas hasta que gradualmente se recupera.

Infusión no alude a un hecho puntual, sino progresivo.

En otras palabras, el romanismo confunde Justificación con Santificación.

De este modo ellos hablan de dos Justificaciones, a saber.

La primera tiene lugar cuando el creyente pasa del estado de hombre caído, al de regenerado, mientras que la segunda alude a lo que nosotros conocemos como santificación: el moldeado -por obra del Espíritu Santo- del carácter del creyente a imagen de Jesucristo, un moldeado que dura toda la vida.

El romano niega que el hombre sea Justo por fe, pues confunde ser Justo con ser Santo, sin darse cuenta que una cosa es consecuencia de la otra.

Sea como sea, en ningún lugar de la Escritura, Justificar tiene el significado defendido por Roma, sino el de absolución absoluta de la condena por los pecados.

Veamos esto en la Palabra,
1 Si hubiere pleito entre algunos, y acudieren al tribunal para que los jueces los juzguen, éstos absolverán al justo, y condenarán al culpable.
Deuteronomio 25
Exacto, absolver es claramente antónimo de condenar, es decir, se trata de un acto judicial.
15 El que justifica al impío, y el que condena al justo,
Ambos son igualmente abominación a YHWH
.
Proverbios 17
Nada en dichos textos indican que dicha absolución sea progresiva, nada de una pastilla de vitaminas hoy, y otra mañana...

En efecto, y encontramos la misma oposición Absolución-Condenación cuando la palabra justificar se emplea en referencia a Dios,
33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

34 ¿Quién es el que condenará?

Romanos 8
Justificar es absolver de un cargo, no transformar al indivíduo hacia una progresiva declaración de justedad.

Si leemos con detenimiento Romanos 3:19-28, así como todo el capítulo siguiente, veremos que Pablo no nos está diciendo que el hombre es justificado mediante un proceso de progresiva y gradual transformación, ni tampoco que dicho proceso vaya acompañado de la infusión de santidad en el creyente.

Al contrario, Pablo nos muestra cómo el creyente ha sido juzgado, absuelto y recibido el don de vida eterna.

En efecto, en dichos pasajes vemos a un hombre reo de condena,
19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;

23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
Romanos 3

Que contrasta con un hombre absuelto de dicha condena no como respuesta/pago por su obrar,
6 Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras,
Romanos 4
... y esto tendría que hacer reflexionar al católico que sabe que en la santificación el obrar es fundamental.

No obstante, la Palabra nos indica de contínuo que es por fe como el hombre es declarado Justo, no mediante las obras fruto de esa fe.
21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;

22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él.

Romanos 3
Al mismo tiempo, Pablo nos muestra la incapacidad de la Ley para justificar al hombre, pues en realidad la Ley no fue entregada para dar vida sino para manifestar el pecado en el ser humano,
20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él, porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado ;
Romanos 3
No obstante, al mismo tiempo Pablo explica que somos redimidos de la condena de la Ley mediante el cumplimiento del Cristo de dicha Ley, cuya justicia es imputada -no sobre el que obra- sino sobre el que cree.
24 siendo justificados gratuitamente por su Gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,

25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,

26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe.

28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.

Romanos 3
Uno no recibe perdón por sus pecados, ni el don de vida eterna como justa retribución o consecuencia de una santificación arduamente trabajada a lo largo de la vida, sino por algo muy distinto y ajeno al hombre.

En otras palabras, uno es absuelto de la condena que demanda la comisión de dichos pecados, por la imputación/aplicación de la justicia de Jesús -su vida sin pecado en observación de la Ley de Dios- que él ganó por y para nosotros.

Justificación no es un proceso transformador, es una declaración judicial efectiva en favor del creyente.

Solo de esta manera tienen sentido todos aquellos textos que nos hablan de pecados no imputados sobre el hombre, de pecados cubiertos, de olvido y perdón de pecados.
1 Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.

2 Bienaventurado el hombre a quien YHWH no culpa de iniquidad,

Salmo 32

25 Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.
Isaías 43

34 Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a YHWH; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice YHWH; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.
Jeremías 31
La Palabra nos habla contínuamente de declaraciones formales, de actos judiciales concretos en el tiempo, pero jamás de procesos graduales en los que el obrar tenga papel alguno.

Es más, la Palabra establece un claro contraste entre santificación y justificación, tal como veremos en la próxima entrada.

Mientras tanto, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


martes, 12 de abril de 2011

De Legalismos en la Hipocresía de Pedro o, Por Qué No Debemos Nunca Hacer Penitencia o Buscar Compensar de algún modo a Dios por un Pecado Cometido...

La escena es bien conocida por todos, Pablo -el último de los apóstoles- reprende la hipocresía de Pedro y Barnabás cuando en las comidas se apartan de sus hermanos gentiles.

Pedro, Barnabás, si sabemos que uno es declarado Justo por Dios mediante la fe, no tiene sentido comportarse delante de los gentiles como si tuvieramos que obrar legalísticamente para estar a buenas con Dios, replica Pablo

Bajo la perspectiva legalista judía, los gentiles -al adolecer de Ley- somos por naturaleza pecadores, pues no tenemos conocimiento de la Voluntad de Dios, ni tenemos siquiera la mínima posibilidad de ser justificados al observar la Ley, ni tampoco de expiar nuestros pecados.

Sin embargo, tanto Pedro como Pablo, saben que ahora las cosas han cambiado.

De esta manera, Pablo recrimina a Pedro recordándole que uno no está en paz con Dios por observar ley alguna, sino que uno es declarado Justo por Dios mediante la fe.
16 sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.
La justicia de Dios mediante la fe en la sangre del Mesías, entregado como sacrificio sustitutivo por nuestros pecados es aquello que nos justifica, que hace que Dios nos declare Justos, pues mientras que Jesús carga con nuestros pecados, a nosotros se nos imputa mediante la fe, su justicia, su vida sin pecado.

Y esto no de nosotros, pues es don de Dios.

Esa es la hipocresía que aborrece Pablo, es decir, que sabiendo que somos beneficiarios del Nuevo Pacto en la sangre del Mesías, Pedro no actúa en consecuencia y tontea de nuevo con la Ley.

Exacto, por mucho que unos hayan sido criados como buenos observantes de la Ley, y otros hayan vivido de espaldas a ella, tanto unos como otros, solo tienen una manera de ser declarados Justos delante de Dios: Por Fe.

Por tanto Pedro, si observas las leyes sobre la pureza de los alimentos, les estás enseñando a los gentiles que en el fondo, la Ley sirve para estar a buenas con Dios, y por tanto con tu actuar, contradices y restas Autoridad a la Buena Nueva que predicamos, advierte Pablo.

Ahora bien, no nos convierte en pecadores el hecho de no observar la Ley?
No se convierte Jesús en un agente del pecado, al hacernos vivir de espaldas a la Ley?
17 Y si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de pecado?
Sí y no.

Pablo admite que bajo la perspectiva judía, ellos son vistos como pecadores por no ajustarse a las leyes ceremoniales, lo cual refuerza lo que hemos visto en el versículo 15.
15 Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles,
Esa acusación de los judaizantes, Pablo la admite sin temor alguno.

Sí, bajo el punto de vista legalista, soy un pecador, pues no busco cumplir la Ley...

Ahora bien, Pablo niega rotundamente por un lado, que la vulneración de las leyes ceremoniales, convierta a Jesús en un ministro de pecado, y por el otro, que dicha vulneración les convierta a ellos realmente en pecadores.

En efecto, lo que cuenta no es la perspectiva de aquellos que viven esclavizados por una Ley de imposible cumplimiento, lo que cuenta es qué es aquello que Dios considera pecado.

Bajo el punto de vista judío, Pedro, Barnabás y él mismo, han caído a la misma categoría que los gentiles, y son vistos como pecadores de entre los gentiles, sin embargo, dicho punto de vista no es el que Dios nos ha revelado en Cristo.

Los de la fe hemos sido liberados de la condena de la Ley, explica Pablo.
18 Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago.
Qué es aquello que ha destruído Pablo?

La Ley como medio de justificación,
16 sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, [...] 17 Y si buscando ser justificados en Cristo...
En otras palabras, lo que Pablo dice que hemos destruído es la manera que los fariseos enseñaban la Ley: Puro legalismo.

Eso es con lo que Pedro estaba tonteando al apartarse de comer con los gentiles, y eso es lo que le estaba convirtiendo en un transgresor, pues Pedro de repente se está apoyando en aquello que incumple manifiestamente.
Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío...
Aquello que hace a alguien pecador no es el desatender las leyes ceremoniales, lo que hace a alguien pecador es emplear la Ley de modo legalista, es decir, creer que mediante su observancia uno puede ganarse el favor de Dios.

En efecto, un capítulo más adelante Pablo nos revela que el fin de la Ley era manifestar el pecado en el hombre, no darle vida.

De hecho, lo irónico del caso es que uno solo puede vivir cuando muere a la Ley,
19 Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios.
Mientras más te aferres a la Ley para estar en paz con Dios, menos podrás vivir por y para Dios, pues no estarás confiando en lo que Él ha hecho por ti, sino en ti mismo, en tus propias fuerzas, en todas aquellas cosas que tú has hecho para dar satisfacción por un pecado cometido.

Nuestras buenas obras son el resultado de la obra de Dios por nosotros, no su causa, esto es lo que muchos católicos no entienden al buscar contínuamente ganar Gracia, tal como sostuvo Trento,
Si alguno dice que sólo por la fe el impío es justificado; en tal sabiduría como lo dice, que no se requiere ninguna cooperación en la obtención de la Gracia de la Justificación y de que en ninguna forma es necesario que él esté preparado y dispuesto para moverse de acuerdo a su propia voluntad; sea anatema...
Concilio de Trento, Cánones sobre Justificación, Canon 9
Pero no, al que obra no se le cuenta el salario como Gracia sino como deuda, por tanto, nada de confiar en las propias obras para ser declarado Justo por Dios, pues estamos diciendo que no confiamos en lo que Dios mismo nos dice que Jesús hizo por nosotros.

Por consiguiente, si uno quiere vivir para Dios, debe enterrar a seis metros bajo tierra al legalista.

Y poner una piedra grandota encima, no sea que se levante...

Todo esto que hemos visto, Pablo nos lo dice en el versículo siguiente,
20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Para estar en paz con Dios no debo confiar en mí, es decir, en mis obras de justificación.

Para estar en paz con Dios debo confiar en aquello que Dios ha dispuesto como lo único que puede hacerme Justo: Confiar en que Jesús pagó por mis pecados, y resucitó como demostración de que su propiciación había sido aceptada.

Cada vez que un cristiano peca y se siente obligado a hacer algo para satisfacer dicho pecado (penitencia, ayuno, promesas, buenas obras...), lo que está diciendo es que no confía en la Palabra de Dios, no confía que en realidad Jesús sea la ofrenda propiciatoria por sus pecados.
21 No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.
Es imperativo dejar clavado en la cruz nuestros deseos legalistas, para que con toda propiedad podamos decir,
Mediante la ley, mediante el cumplimiento del castigo por mis pecados que la Ley de Dios exige, he muerto a la ley.
Mi viejo Yo fue juntamente crucificado con mi Señor Jesús, mi Mesías. Mi viejo Yo legalista y mundano murió en la cruz con él, y Cristo está en mí pues soy Uno con él, soy su cuerpo.
Ahora vivo en la fe del Hijo de Dios, vivo en la confianza ciega de que me amó y se entregó a sí mismo por mis pecados
.
Que no se nos entienda mal, no es que nos tenga que importar un pito el haber pecado, cada vez que caigamos hemos de pedirle perdón a Dios, arrepentirnos de todo corazón, y hacer obras que muestren que dicho arrepentimiento es auténtico, sincero.

Pero lo que nunca hemos de hacer es intentar compensar o satisfacer de algún modo a Dios por un pecado cometido, pues eso es competencia esclusiva del Señor Jesús.

Mientras meditáis en todo esto, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


viernes, 18 de marzo de 2011

De Justificación solo por Fe en los Padres de la Iglesia... (1)


Digámosles que por este sacrificio (el de Jesús en la cruz) ellos han sido reconciliados.
¿Quién es Aquel que,
Nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante
O qué sacrificio fue más santo que aquel que el verdadero Sumo Sacerdote colocó en el altar de la cruz por la inmolación de su propio cuerpo?

Porque aunque a los ojos del Señor, la muerte de Sus santos sea preciosa, no obstante, la sangre de esos inocentes no fue propiciatoria para el mundo.

Los justos recibieron las coronas, no las dieron, y de la perseverancia de su fe se elevan ejemplos de paciencia, no el don de justificación.

Pues sus muertes tuvieron efecto únicamente para ellos, y nadie paga la deuda de ningún otro por su propia muerte.

Solo uno entre los hijos de los hombres, nuestro Señor Jesucristo, destaca como Aquel en quien todos somos crucificados, muertos, sepultados y resucitados de nuevo.

Y de ellos él mismo dijo,
Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.
La fe verdadera también, la fe que justifica a los transgresores y los hace Justos, es aquella que atrae a Aquel que compartió su misma naturaleza humana y les consigue la Salvación en Él, en quien ningún hombre encuentra culpabilidad.

Papa León el Magno, Carta a los Monjes Palestinos
El Papa León el Magno -el cual vivió en el siglo IV y V de nuestra era- nos habla en este escrito, que la justificación es por fe en el Señor Jesús, no por obras.
Al mismo tiempo, refuta la doctrina romana de la capacidad del creyente de colaborar en la justificación de los hermanos muertos que moran el el purgatorio.

Mientras meditáis en todo ello, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


miércoles, 16 de marzo de 2011

De Justificación solo por Fe en los Padres de la Iglesia, el Ambrosiaster (2)

Son justificados graciosamente porque ellos no han hecho nada, ni han dado nada como pago, sino que, solo por fe, han sido hechos santos como don de Dios.
El Ambrosiaster sobre Romanos 3:24

Pablo dice a aquellos que viven bajo la Ley, que no tienen motivo alguno para gloriarse en la Ley, ni tampoco para proclamar que son de la raza de Abraham, viendo que nadie será justificado delante de Dios, excepto por fe.
El Ambrosiaster sobre Romanos 3:27

El Ambrosiaster o Ambrosiastro es un libro anónimo, conocido con tal nombre a partir de Erasmo, que contiene un importante comentario a las cartas de san Pablo, cuya redacción se calcula que se produjo entre los años 366 y 384 dc.

El libro es la demostración que en los orígenes de la Iglesia, se creía en la idea que el protestantismo retomó siglos más tarde: La Justificación solo por fe, no por obras.

Mientras meditáis en todo ello, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


viernes, 11 de marzo de 2011

De Justificación solo por Fe en los Padres de la Iglesia, el Ambrosiaster (1)


Cómo pueden pensar los judíos que han sido justificados por las obras de la Ley del mismo modo que Abraham, cuando ven que Abraham no fue justificado por las obras de la Ley sino solo por fe? Por tanto, no hay necesidad de la Ley cuando los incrédulos son justificados ante Dios solo por fe.
El Ambrosiaster sobre Romanos 4:5

Pablo apoya esto sobre el ejemplo del profeta David, que dice que son benditos aquellos que Dios ha decretado que, sin las obras u observancia de requerimiento alguno de la Ley, ellos son justificados delante de Dios solo por fe.
El Ambrosiaster sobre Romanos 4:6
El Ambrosiaster o Ambrosiastro es un libro anónimo, conocido con tal nombre a partir de Erasmo, que contiene un importante comentario a las cartas de san Pablo, cuya redacción se calcula que se produjo entre los años 366 y 384 dc.

El libro es la demostración que en los orígenes de la Iglesia, se creía en la idea que el protestantismo retomó siglos más tarde: La Justificación solo por fe, no por obras.

Compárese las palabras del Ambrosiaster -y de la Palabra misma- con el por ejemplo, Canon IX del Concilio de Trento,
Canon IX:
Si alguno dijere, que el pecador se justifica con sola la fe, entendiendo que no se requiere otra cosa alguna que coopere a conseguir la gracia de la justificación; y que de ningún modo es necesario que se prepare y disponga con el movimiento de su voluntad; sea anatema.
Mientras meditáis en todo ello, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


sábado, 10 de julio de 2010

De Errores Doctrinales que Hacen Mover el Dedito a Calvino (8)


Leyendo ACI Prensa -una asociación vinculada a la iglesia católica- he encontrado, para pasmo de mis órbitas oculares, lo siguiente:
¿Basta creer para salvarse?

No basta creer para salvarse, pues dice Jesucristo: Si quieres salvarte, cumple los mandamientos.
Por tanto, como le echaba de menos, le he pedido ayuda al dedito de Calvino para que me ayude a refutar el argumento católico.

Ommm...

Dedito...

Ommm...

Dedito...

...

HABLAAAAAAAAAAAAAAAAARGH!!!

Lo sabía, el dedito se agita como poseso!

En efecto, la cita de ACI Prensa es un buen ejemplo de lo que es una mala exégesis pues Jesús no está diciendo que para ser salvo haya que cumplir los diez Mandamientos.

Leamos la escena de la cita en cuestión,
16 Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?

17 El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.
El dedito está equivocado, el dedito está equivocado, no ves que Jesús habla de cumplir los Mandamientos? grita airado el católico.

No tan rápido por favor, no tan rápido...

Bien, veamos qué Mandamientos cita Jesús,
18 Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio.

19 Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Jesús cita algunos del decálogo y uno del Levítico, es decir: la Ley.

Jesús le dice al joven que él ya sabe cuál es el camino a Dios, pues tiene la Ley y los profetas.

Pero veamos cómo sigue la escena,
20 El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?

21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.

22 Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.
Jesús, al citarle los Mandamientos de la Ley, quiere poner de manifiesto aquello para lo que fue entregada.

En otras palabras, la Ley no fue entregada por Dios como un medio para conseguir la Salvación, sino para evidenciar el pecado en la naturaleza humana y así mostrar la necesidad de un Salvador.

Eso es justo lo que leemos en Gálatas 3:19,
19 Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida para mostrar las transgresiones... hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa;
La Ley mosaica nunca fue el camino a la vida eterna sino que fue entregada para señalar a Cristo para que todo el que creyera en él fuera justificado,
4 Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree...
Romanos 10
Por tanto, como sabemos que Dios no es esquizofrénico, hemos de entender el propósito final de las palabras del Señor.

Jesús mismo marca un salto cualitativo superior al decir si quieres ser pefecto dejando claro que con la Ley no se puede alcanzar dicha perfección.

Y dicha perfección solamente se puede conseguir por fe.

Es decir, la única manera en que un hombre es justificado -es decir, es declarado como Justo a ojos de Dios- es al poner su fe en Jesús.

Eso es justo lo que leemos en el capítulo 3º de Romanos,
19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede convicto bajo el juicio de Dios;

20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado
Jesús no le está diciendo al simpático semita rico que si quiere tener vida eterna debe cumplir la Ley, lo que quiere es que entienda que la observancia de la Ley es imposible.

No obstante, el Señor se encuentra con la hipocresía o ceguera del joven rico,
Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?
De ahí que el Señor le diga que si quiere ser perfecto, es decir, que todo aquel que quiera ser perfecto a ojos del Padre debe seguirle a él,
...ven y sígueme.
Y aquí es cuando cae el susodicho simpático...

La única manera de ser salvo es -no siguiendo los Mandamientos fría y matemáticamente- sino poniendo la fe en Jesús, el único que ha cumplido la Ley en su perfección.

Recordemos otra escena relacionada con esta, pero relatada por Mateo
24 Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.

25 Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?

26 Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.
Ningún hombre puede conseguir la Salvación por sus medios (Para los hombres esto es imposible), la única manera es estando EN Cristo, y uno está EN Cristo por fe.

Y solo cuando ponemos fe en el Señor somos declarados Justos a ojos de Dios.

Eso es lo que nos explica el anteriormente citado capítulo de Romanos, veámoslo,
21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;
Ahora, aparte de la Ley...
22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él.
En efecto, como decía antes es solo poniendo fe en Jesús que se le imputa su justicia -su vida sin pecado- al creyente.

Eso es justo lo que nos dice Pablo más adelante,
24 siendo justificados gratuitamente por su Gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,

25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,

26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
Es increible la de veces que en estos versículos aparecen las palabras Justo y Justicia.

Jesús -el Cordero de Dios- cumplió los requisitos de la Ley y no pecó jamás, y lo hizo para poder cargar con los pecados de su pueblo y poder imputarles por fe su justicia, tal como anunciaba el sacrificio del cordero anual de la Ley mosaica.

De ahí que Jesús no le mienta al joven rico cuando le dice que la única manera de recibir vida eterna es cumpliendo la Ley, por qué?

Porque todos los que están posicionalmente en Cristo (y se está EN Cristo por fe) Dios los considera como cumplidores de la Ley.

De ahí que Pablo acabe el tercer capítulo de Romanos con lo siguiente,
30 Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión.

31 ¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley.
Dios consigue perdonar al culpable... castigando su pecado.

Y lo hace mediante Jesús, por eso en otra escena parecida Jesús dice lo siguiente,
28 Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?

29 Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.

Juan 6
La única obra aceptable al Padre, es que el hombre ponga su fe en Jesús pues no solo es imposible para el hombre ser salvo cumpliendo la Ley, sino que es necesario que se le impute la justicia del Señor.

Wowowow, digo que creo en Jesús y me llevo el premio gordo! rebuzna el insensato, ignorando que -tal como nos recuerda Juan- el que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.

Lo cual nos lleva a otro tema fascinante el cual dejaré para más adelante.

Mientras tanto, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


sábado, 5 de junio de 2010

De Cuáles Son los Errores del Catolicismo a la Hora de Definir qué Es la Justificación (2)

Segunda parte de la serie sobre los errores del catolicismo en relación a la justificación.

Aconsejo que se lea la primera parte de esta serie para entender un poco de qué se habla.

Ahora bien, recordemos qué dice el Catecismo de la iglesia católica en relación a la justificación.
Si alguno dice que sólo por la fe el impío es justificado; en tal sabiduría como lo dice, que no se requiere ninguna cooperación en la obtención de la Gracia de la Justificación y de que en ninguna forma es necesario que él esté preparado y dispuesto para moverse de acuerdo a su propia voluntad; sea anatema...
Concilio de Trento, Cánones sobre Justificación, Canon 9
Fijémonos en la parte inicial, es decir,
Si alguno dice que sólo por la fe el impío es justificado; en tal sabiduría como lo dice, que no se requiere ninguna cooperación en la obtención de la Gracia de la Justificación...
En la primera parte de esta serie vimos la contradicción de la idea misma del tener que obrar para obtener una Gracia puesto que una Gracia es un favor inmerecido.

Ahora bien, lo que el catecismo dice es que la justificación no viene solo por la fe, y que ésta no puede venir si el hombre no coopera, es decir, uno es justo por fe... y obras.

No obstante, veamos qué nos dice la Biblia en relación a la conexión entre fe y justificación,
Justificados por fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Romanos 5:1

Y ser hallado en El, no teniendo mi propia justicia, que se basa en la Ley, sino la que se adquiere por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios y se basa en la fe.
Filipenses 3:9

Pues ¿Qué dice la Escritura? Y Abraham creyó á Dios, y le fue contado por justicia.
Romanos 4:3
En ningún lugar de la Biblia vemos que la justificación vaya acompañada de las obras, entonces, por qué el catolicismo une indivisiblemente una cosa y la otra?
Porque confunden la Santificación (Proceso que dura toda la vida y en el que es básico el obrar...) con la Justificación.

Según la Biblia, la justificación es la manifestación de Dios sobre el pecador en la que el Señor declara el pecador como Justo delante de él.

Esta declaración se realiza en atención a los méritos y las obras de Jesús, es decir, en la cruz se produce una transferencia de justícias, Jesús acepta voluntariamente recibir en él el castigo por el pecado que le corresponde a su pueblo mientras que a éste se le imputa la justicia -la vida sin pecado- de Jesús.

Esto hace posible que el creyente tenga acceso directo a Dios pues su alma ha sido purificada, es decir, por muy buenas obras que haga una persona, por mucho que procure alejarse del pecado, el susodicho tarde o temprano pecará.

El pecado barra el camino de cualquier hombre para tener comunión con Dios pues ninguna alma impura puede pasar no una eternidad, sino un solo instante en la presencia de Dios.

Cuántos pecados bastaron para que Adán y Eva fueran expulsados del Edén?

Uno, solo uno.

Por tanto, cuando los católicos intentan expiar sus pecados a base de penitencias, lo que hacen es demostrar que ni entienden qué es el pecado ni han leído el libro de Hebreos.

En efecto, en dicho libro se nos dice por un lado que la única forma de expiar el pecado es mediante el derramamiento de sangre,
22 Y según la Ley, casi todo es purificado con sangre; y sin derramamiento de sangre no hay remisión.
Pero, por qué es necesario el derramamiento de sangre?

Porque en la sangre está la vida...
4 Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.
Génesis 9

11 porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas, pues la misma sangre es la que hace expiación por la persona.
Levítico 17

... y Dios ha declarado que el alma que pecare morirá, es decir, que quien peque será desprovisto de vida eterna, de comunión con Dios por toda la eternidad.

Pero decía que el libro de Hebreos es clave para entender el absurdo de la expiación de pecados a base de oraciones, penitencias y demás pues en dicho libro se nos revela que el sacrificio de Jesús fue no sólo el último mediante el cual se expían pecados, sino suficiente para redimir a su pueblo, su Iglesia.

Veámoslo,
12 ...entró (Jesús) una vez para siempre en el Lugar santísimo, habiendo obtenido eterna redención.

25 Y no entró para ofrecerse muchas veces, como entra el Sumo sacerdote en el Lugar santísimo cada año con sangre ajena.

26 De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los tiempos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.

[...]

28 así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que lo esperan.

Hebreos 9

El siguiente capítulo, es aún más concluyente,
10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.

11 Ciertamente, todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados.

12 Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios
.
Y culmina diciendo,
14 Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

15 El Espíritu Santo nos atestigua lo mismo, porque después de haber dicho:


16 «Este es el pacto que haré con ellos
después de aquellos días, dice el Señor:
Pondré mis leyes en sus corazones,
y en sus mentes las escribiré»,

17 añade:
«Y nunca más me acordaréde sus pecados y transgresiones»,

18 pues donde hay remisión de estos, no hay más ofrenda por el pecado.
Hebreos 10
El dogma católico barra al que cree en él el paso a vida eterna, por qué?

Porque la persona no cree que Jesús haya pagado por sus pecados y resucitado como manifestación de la aceptación de su sacrificio, pues los catequistas creen que dicho sacrificio no fue suficiente y que por tanto, ellos deben hacer esto y aquello para purificarse, es decir, no creen el Evangelio de la Buena Nueva.

Y si no hay fe en el sacrificio suficiente de Jesús, no hay imputación de la justicia del Señor, y si no hay imputación no hay purificación del alma, y si no hay purificación del alma no hay comunión con Dios por toda la eternidad.

De ahí que debamos advertir siempre a los católicos que están creyendo una doctrina que no da vida eterna.

El Evangelio es creer que Jesús, el Verbo de Dios hecho carne, ha hecho todo lo que es necesario para hacernos justos ante el Padre, por eso Pablo dice en Romanos,
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica
Exacto, Dios es el que justifica a los de la fe de Jesús porque la justificación viene por creer de todo corazón en el trabajo expiatorio de Jesús.

En resumen, nadie es más justo delante de Dios por hacer buenas obras o por alejarse en la medida de lo posible del pecado y sobretodo, nadie puede expiar un pecado mediante el sufrimiento y penitencia.

Continuaré esta serie en una próxima entrada, que esta me ha vuelto a salir larguita.

Mientras tanto dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo.



Actualización

Rebuscando información sobre la doctrina católica de la Justificación para seguir con esta serie, me he topado con un documento redactado conjuntamente por la iglesia luterana y la católica, en relación al tema que nos ocupa.

Transcribo los aspectos más interesantes del documento (Puesto que desdice al Concilio de Trento...) para deleite de grandes y pequeños:
3. La interpretación común de la justificación

14. Las iglesias luterana y católica romana han escuchado juntas la buena nueva proclamada en las Sagradas Escrituras. Esta escucha común, junto con las conversaciones teológicas mantenidas en estos últimos años, forjaron una interpretación de la justificación que ambas comparten. Dicha interpretación engloba un consenso sobre los planteamientos básicos que, aun cuando difieran, las explicaciones de las respectivas declaraciones no contradicen.

15. En la fe, juntos tenemos la convicción de que la justificación es obra del Dios trino.
El Padre envió a su Hijo al mundo para salvar a los pecadores. Fundamento y postulado de la justificación es la encarnación, muerte y resurrección de Cristo. Por lo tanto, la justificación significa que Cristo es justicia nuestra, en la cual compartimos mediante el Espíritu Santo, conforme con la voluntad del Padre.
Juntos confesamos: «Solo por gracia mediante la fe en Cristo y su obra salvífica y no por algún mérito nuestro, somos aceptados por Dios y recibimos el Espíritu Santo que renueva nuestros corazones, capacitándonos y llamándonos a buenas obras».
La primera vez que leí esto me dije, WOW!
Después me acordé de que siempre hay que leer la letra pequeña...

Sigamos.
16. Todos los seres humanos somos llamados por Dios a la salvación en Cristo. Solo a través de Él somos justificados cuando recibimos esta salvación en fe.
La fe es en sí don de Dios mediante el Espíritu Santo que opera en palabra y sacramento en la comunidad de creyente y que, a la vez, les conduce a la renovación de su vida que Dios habrá de consumar en la vida eterna.

17. También compartimos la convicción de que el mensaje de la justificación nos orienta sobre todo hacia el corazón del testimonio del Nuevo Testamento sobre la acción redentora de Dios en Cristo: Nos dice que en cuanto pecadores nuestra nueva vida obedece únicamente al perdón y la misericordia renovadora que de Dios imparte como un don y nosotros recibimos en la fe y nunca por mérito propio cualquiera que este sea.

18. Por consiguiente, la doctrina de la justificación que recoge y explica este mensaje es algo más que un elemento de la doctrina cristiana y establece un vínculo esencial entre todos los postulados de la fe que han de considerarse internamente relacionados entre sí. Constituye un criterio indispensable que sirve constantemente para orientar hacia Cristo el magisterio y la práctica de nuestras iglesias.
Cuando los luteranos resaltan el significado sin parangón de este criterio, no niegan la interrelación y el significado de todos los postulados de la fe.
Cuando los católicos se ven ligados por varios criterios, tampoco niegan la función peculiar del mensaje de la justificación.
Luteranos y católicos compartimos la meta de confesar a Cristo en quien debemos creer primordialmente por ser el solo mediador (1 Ti 2:5-6) a través de quien Dios se da a sí mismo en el Espíritu Santo y prodiga sus dones renovadores.
Altoaltoalto... Cristo solo mediador?

Mala notícia para los marianos...

4.1 La impotencia y el pecado humanos respecto a la justificación


19. Juntos confesamos que en lo que atañe a su salvación, el ser humano depende enteramente de la gracia redentora de Dios.
La libertad de la cual dispone respecto a las personas y las cosas de este mundo no es tal respecto a la salvación porque por ser pecador depende del juicio de Dios y es incapaz de volverse hacia él en busca de redención, de merecer su justificación ante Dios o de acceder a la salvación por sus propios medios.
Aquí tenía los ojos tan abiertos que un poco más y se me caen sobre el pc...

Sigamos.
La justificación es obra de la sola gracia de Dios.
Puesto que católicos y luteranos lo confesamos juntos, es válido decir que:

20.Cuando los católicos afirman que el ser humano «coopera", aceptando la acción justificadora de Dios, consideran que esa aceptación personal es en sí un fruto de la gracia y no una acción que dimana de la innata capacidad humana.

21.Según la enseñanza luterana, el ser humano es incapaz de contribuir a su salvación porque en cuanto pecador se opone activamente a Dios y a su acción redentora. Los luteranos no niegan que una persona pueda rechazar la obra de la gracia, pero aseveran que solo puede recibir la justificación pasivamente, lo que excluye toda posibilidad de contribuir a la propia justificación sin negar que el creyente participa plena y personalmente en su fe, que se realiza por la Palabra de Dios.

4.2 La justificación en cuanto perdón del pecado y fuente de justicia

22.Juntos confesamos que la gracia de Dios perdona el pecado del ser humano y, a la vez, lo libera del poder avasallador del pecado, confiriéndole el don de una nueva vida en Cristo.
Cuando los seres humanos comparten en Cristo por fe, Dios ya no les imputa sus pecados y mediante el Espíritu Santo les transmite un amor activo.
Estos dos elementos del obrar de la gracia de Dios no han de separarse porque los seres humanos están unidos por la fe en Cristo que personifica nuestra justificación (1 Co 1:30): perdón del pecado y presencia redentora de Dios.
Puesto que católicos y luteranos lo confesamos juntos, es válido decir que:

23. Cuando los luteranos ponen el énfasis en que la justicia de Cristo es justicia nuestra, por ello entienden insistir sobre todo en que la justicia ante Dios en Cristo le es garantida al pecador mediante la declaración de perdón y tan solo en la unión con Cristo su vida es renovada. Cuando subrayan que la gracia de Dios es amor redentor («el favor de Dios»)[12] no por ello niegan la renovación de la vida del cristiano. Más bien quieren decir que la justificación está exenta de la cooperación humana y no depende de los efectos renovadores de vida que surte la gracia en el ser humano.

24. Cuando los católicos hacen hincapié en la renovación de la persona desde dentro al aceptar la gracia impartida al creyente como un don, quieren insistir en que la gracia del perdón de Dios siempre conlleva un don de vida nueva que en el Espíritu Santo, se convierte en verdadero amor activo. Por lo tanto, no niegan que el don de la gracia de Dios en la justificación sea independiente de la cooperación humana

4.3 Justificación por fe y por gracia

25. Juntos confesamos que el pecador es justificado por la fe en la acción salvífica de Dios en Cristo.
Por obra del Espíritu Santo en el bautismo, se le concede el don de salvación que sienta las bases de la vida cristiana en su conjunto. Confían en la promesa de la gracia divina por la fe justificadora que es esperanza en Dios y amor por él. Dicha fe es activa en el amor y, entonces, el cristiano no puede ni debe quedarse sin obras, pero todo lo que en el ser humano antecede o sucede al libre don de la fe no es motivo de justificación ni la merece.

26.Según la interpretación luterana, el pecador es justificado sólo por la fe (sola fide). Por fe pone su plena confianza en el Creador y Redentor con quien vive en comunión. Dios mismo insufla esa fe, generando tal confianza en su palabra creativa. Porque la obra de Dios es una nueva creación, incide en todas las dimensiones del ser humano, conduciéndolo a una vida de amor y esperanza. En la doctrina de la «justificación por la sola fe» se hace una distinción, entre la justificación propiamente dicha y la renovación de la vida que forzosamente proviene de la justificación, sin la cual no existe la fe, pero ello no significa que se separen una y otra. Por consiguiente, se da el fundamento de la renovación de la vida que proviene del amor que Dios otorga al ser humano en la justificación. Justificación y renovación son una en Cristo quien está presente en la fe.

27. En la interpretación católica también se considera que la fe es fundamental en la justificación.
Porque sin fe no puede haber justificación.
El ser humano es justificado mediante el bautismo en cuanto oyente y creyente de la palabra. La justificación del pecador es perdón de los pecados y volverse justo por la gracia justificadora que nos hace hijos de Dios.
En la justificación, el justo recibe de Cristo la fe, la esperanza y el amor, que lo incorporan a la comunión con él. Esta nueva relación personal con Dios se funda totalmente en la gracia y depende constantemente de la obra salvífica y creativa de Dios misericordioso que es fiel a sí mismo para que se pueda confiar en él. De ahí que la gracia justificadora no sea nunca una posesión humana a la que se pueda apelar ante Dios.
La enseñanza católica pone el énfasis en la renovación de la vida por la gracia justificadora; esta renovación en la fe, la esperanza y el amor siempre depende de la gracia insondable de Dios y no contribuye en nada a la justificación de la cual se podría hacer alarde ante Él (Ro 3:27).
Pasmoso...

Ahora bien, la próxima vez que un seminarista católico enseñe la Justificación, tomará el material del Concilio de Trento o de esta declaración conjunta?

Mientras meditáis sobre ello, dad Gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...

martes, 25 de mayo de 2010

De Cuáles Son los Errores del Catolicismo a la Hora de Definir qué Es la Justificación (1)


En uno de mis últimos debates on-line con católicos surgió el tema de la Justificación y las divergencias existentes entre la posición protestante y católica.

Es sencillo reconocer cuál es cada una, la católica es la que está mal y la protestante la que está bien...

Es broma.

De este modo, armado del buen ánimo necesario para ayudar a los católicos que aman a Dios por encima de todas las cosas, voy a abrir una serie de entradas donde se explique de un modo sencillo, cuáles son -según los protestantes- los errores del catolicismo en relación al tema de la Justificación.

Pero antes de nada... qué es la Justificación?

Es sencillo, la justificación es el acto por el cual Dios declara al hombre Justo según la Ley.

Aunque parezca mentira, esta noción la compartimos católicos y protestantes.

Así pues, una vez puesto el traje de neopreno, me sumerjo en las claras aguas de la Enciclopedia Católica:
Si alguno dice que sólo por la fe el impío es justificado; en tal sabiduría como lo dice, que no se requiere ninguna cooperación en la obtención de la Gracia de la Justificación y de que en ninguna forma es necesario que él esté preparado y dispuesto para moverse de acuerdo a su propia voluntad; sea anatema...
Concilio de Trento, Cánones sobre Justificación, Canon 9
Cuando leí esto, lo primero que salió de mi boca fue lo siguiente:
iiiiiiiiiiiiiiiih! Pero no se dan cuenta de que están condenando lo que dice la Biblia?
Después imité a un pollo para desestresarme...

Pero cuáles son los errores católicos que causaron mis plumíferas imitaciones?

Son muchos.

De entrada, fijémonos en una frase clave de la declaración del Concilio:
Entendiendo que no se requiere otra cosa alguna que coopere a conseguir la Gracia de la Justificación
Veis la contradicción?

En efecto, las Gracias de Dios no se trabajan, se reciben, porque si uno ha de hacer algo para recibir una Gracia, la Gracia ya no es Gracia sino el justo pago por tu trabajo.

Pablo -en Romanos 4:4- lo explica claramente cuando escribe:
4 Pero al que trabaja no se le cuenta el salario como un regalo, sino como deuda
En efecto, cuando a final de mes recibo mi sueldo, este no es una gracia de mi empresa, es lo que me deben por mi trabajo.

Esto mismo, la explicación de lo que es una Gracia, lo vuelve a expresar Pablo en Romanos 11, fijémonos:
5 Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por Gracia.
6 Y si es por Gracia, ya no es por obras; de otra manera la Gracia ya no sería Gracia.
Y si es por obras, ya no es Gracia; de otra manera la obra ya no sería obra.
Uno no puede hacer nada para recibir una Gracia de Dios porque el mero hecho de hacer algo que convierta a Dios en deudor de tu buen obrar, anula el mismo concepto de Gracia.

Por tanto, no señores del Concilio, escribir Entendiendo que no se requiere otra cosa alguna que coopere a conseguir la Gracia de la Justificación, pone de manifiesto que no tienen claro qué es una Gracia.

Uno no puede hacer méritos para recibir una Gracia, porque entonces la Gracia ya no es Gracia, es un pago por tus méritos.

Esto lo entendió uno de los padres de la iglesia católica más admirados por el protestantismo: San Agustín.

A San Agustín se le concedió entender el estado caído del ser humano y la absoluta necesidad de la Gracia divina para poder hacer el bien y andar como Jesús anduvo.

La Gracia divina es concedida al hombre sin ningún mérito de su parte, gratuitamente, de ahí, precisamente su nombre: Gratia.
San Agustín creía que la acción de la Gracia no suprime la libertad del hombre porque actúa por atracción, es decir, por Amor.

Ruego a los católicos que lean las palabras mismas de San Agustín las cuales alimentan al protestantismo:
Y de aquí nace otro problema de no poca importancia, que, con la Gracia de Dios, hemos de resolver.
Si la vida eterna se da a las buenas obras, como con toda claridad lo dice la Escritura:
Porque el Hijo del Hombre... pagará a cada uno conforme a sus obras
¿cómo puede ser Gracia la vida eterna, si la Gracia no se da por obras, sino gratuitamente, de acuerdo con el Apóstol:
Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda?
Y en otro lugar:
Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por Gracia
y a continuación
Y si por Gracia, ya no es por obras; de otra manera la Gracia ya no es Gracia.
¿Cómo, pues, será Gracia la vida eterna, si a las obras responde?
¿O es que quizá no llama Gracia el Apóstol a la vida eterna?
Es más: tan claramente lo dice, que es de todo punto innegable.
Y no es que requiera esta cuestión un ingenio agudo. Basta sólo un oyente atento. Porque cuando dijo:
Porque la paga del pecado es muerte
en seguida añadió:
mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Este problema, a mi parecer, sólo puede resolverse entendiendo que nuestras buenas obras, a las que se da la vida eterna, pertenecen también a la Gracia de Dios, toda vez que nuestro Señor Jesucristo dice:
Sin mí nada podéis hacer.

Y el mismo Apóstol, al decir:
Porque por Gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras para que nadie se gloríe
vio que los hombres podrían entender como no necesarias las obras y bastar sólo la fe, como también que los hombres podrían gloriarse por sus buenas obras, cual si a sí mismos se bastaran para realizarlas; y por eso añadió:
porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

De la Gracia y el Libre Albedrío de San Agustín, Capítulo VIII
Cada vez que leo a San Agustín me parece estar leyendo a un tratado calvinista...

En efecto, no hay nada que el hombre pueda hacer o llegar a hacer, que le haga merecedor de una Gracia porque en ese caso entraríamos en contradicciones.

De entrada, el análisis de la declaración del Concilio de Trento empieza mal, y ya sabes, lo que mal empieza mal acaba.

La primera entrada de esta serie acaba aquí, ya sé que todavía no he tratado el tema de la Justificación y que me he limitado a hablar de la Gracia, pero es que considero clave clarificar conceptos.

Eso sí, mientras escribo la segunda entrada, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucrito...