Déu Pare, dame Gracia y pone en mí el deseo de buscarte, para que al buscarte pueda encontrarte, para que al encontrarte pueda amarte, y para que al amarte pueda odiar con todas mis fuerzas, con toda mi alma y todo mi corazón, todos los pecados de los que me has salvado...
En el Nombre de Jesús, amén!



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jueves, 29 de noviembre de 2012

De que cada Uno Alaba como Puede...

5 Alaben el Nombre de Yahvé;
10 La bestia y todo animal,

Salmo 148:5,10
Cuando alguien enseña a los niños en la escuela dominical que los pájaros pían porque están alabando a Dios, frunzo el ceño.

No me entiendas mal, no estoy en contra de la alabanza animal, pero cuando una paloma hace Rrrrh, rrrh me parece entender que más que alabar a Dios está comentando la actualidad plumífera, o simplemente quejándose porque tiene hambre.

Pero tienes razón, el Salmo 148 es un punto a favor de la Teoría Rrrrh, Rrrrh por la que cada uno alaba como puede, tú con la boca, los de más aquí con el pico, y los de más allá con el hocico, pues la verdadera alabanza no consiste en el sonido que emites sino en quién eres transformado, de ahí que el resto de las alabanzas sean las que suenan como un Rrrrh, rrrrh que comenta la actualidad plumífera, o protesta porque tiene hambre...

domingo, 11 de noviembre de 2012

De la Iniquidad Goriosa del Rebaño de Dios...

2 Bienaventurado el hombre a quien el Señor no culpa de iniquidad...
Salmo 2
No tengo la menor duda de que David escribió este Salmo después de haber dejado seis metros bajo tierra al marido de Betsabé, e intentado hacer lo propio con Nabal, pues solo siendo consciente de la propia iniquidad, uno puede sentirse bienaventurado de no ser culpado de aquello de lo que precisamente es culpable.

En efecto, Romanos 3:10-18 habla de nosotros, y creer que no lo hace es el olor característico de muerte para muerte.

Y aunque el varón conforme al corazón de Dios no fue aventado como trigo ni quemado como paja, comparte la Gracia de todos aquellos que tenemos tanto mérito en ser peregrinos de Dios, como un árbol tiene de plantarse a sí mismo junto a corrientes de aguas.

Por mucho fruto que demos en su tiempo, y por mucho que nuestra hoja no caiga, quien nos confirma en Cristo es Dios, que nos ungió para poder ver lo que ojo no vio -nuestro pecado- y formar parte del coro de culpables que junto al resto del plantío canta las bienaventuranzas de Dios.

Y esa es la razón por la que Jesús fue contado entre los inícuos:

La iniquidad de la multitud incontable.
El rebaño de Dios...

miércoles, 17 de octubre de 2012

De las Implicaciones de la Lectura del Salmo 104 al Empezar el Día tras la Tarde...

5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche.
Y fue la tarde y la mañana un día.

Génesis 1:5
En la cultura occidental los días empiezan tras la medianoche, pero en Génesis 1 vemos que Dios organiza los tiempos de distinta manera.

La tarde vino antes de la mañana, escribe Moisés, de ahí que los judíos dividan el día de puesta de sol a puesta de sol.
Del mismo modo, en las iglesias orientales, el culto de las vísperas -el cual se realiza tras la puesta de sol- es considerado el primer servicio del nuevo día, no el último del día presente.
En otras palabras, dicho servicio es un prólogo, no un epílogo.

No es de extrañar que en dichos cultos se suela cantar el Salmo 104, dado que en él se alaba a Dios por Su creación, pues el nuevo día debe rememorar tal como empezó el primero.

De esta manera, cada vez que cantamos el Salmo 104 cuando empieza el día, lo que estamos haciendo es re-presentar el oficio de Adan, es decir, cumplir aquello para lo que Adan fue creado y no fue capaz de realizar.

Adan y Eva fueron creados para ser imagen de Dios, de ahí que ambos fueran Reyes y Sacerdotes.
Reyes pues eran señores de todo lo creado, y Sacerdotes porque debían vehicular las alabanzas de la Creación dirigidas a Dios por Su buen Orden.

Por tanto, cada vez que despuntamos el día con el Salmo 104 en nuestros labios, lo que estamos haciendo es cumplir el llamado de nuestros padres.
Cierto, pues aunque somos peregrinos, somos igualmente herederos de todo lo creado, y aunque nuestro cuerpo no ha sido redimido, nuestro espíritu sí, de modo que una vez purificada nuestra alma podemos tener acceso al Lugar Santísimo en el Nombre del Sumo Sacerdote de Dios.