Déu Pare, dame Gracia y pone en mí el deseo de buscarte, para que al buscarte pueda encontrarte, para que al encontrarte pueda amarte, y para que al amarte pueda odiar con todas mis fuerzas, con toda mi alma y todo mi corazón, todos los pecados de los que me has salvado...
En el Nombre de Jesús, amén!



lunes, 12 de septiembre de 2011

Del Por Qué de Mis Alegrías Diarias...

Por qué una imagen del finde grabada en mi cabeza?
Por qué no he perdido el tren esta mañana?
Por qué tengo una llamada perdida tuya?
Por qué las bromas con que me haces reir?
Por qué...?

El Evangelio me advierte sobre la razón de mis alegrías diarias,
4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?
Romanos 2:4
Y es que, qué clase de imbécil abusaría de la bondad de Dios...?

domingo, 11 de septiembre de 2011

De Bicis Rotas y Apocastasis...


Hace tiempo, uno de mis antiguos compañeros del grupo de jóvenes, rompió el cambio de marchas de mi bici.
La bici se arregló en un par de horas, pero yo sabía perfectamente que arreglar las cosas con él exigiría más tiempo.

Primero Juicio, después Gracia, pensé.

Me evitaba porque ambos sabíamos que era el culpable del destrozo, se imaginaba una factura, una bronca, y lo peor: un sermoncito cristianoide.

Primero Jucio, haz como Dios, primero Juicio, pensé, y después Gracia.

De este modo, fui a la tienda de sus padres donde trabajaba los fines de semana, y pedí hablar con él.

Se movía de un lado a otro, evitaba mirarme a la cara, y todo en él evidenciaba una actitud puramente defensiva.
Mentiría si dijera que en ese momento no me odiaba.

Primero le dejé claro que lo de la bici había estado mal: Juicio.
Pero que yo había pagado la reparación: Gracia.

Ah, y me gustaría que volvieras al grupo de jóvenes, igual que antes, te acuerdas? añadí dando Gracia sobre Gracia.

Sin embargo, su actitud defensiva no le dejaba escuchar ni una sola palabra de lo que le decía.

Ante su cerrazón, no me dejó otro remedio que insistir: No, que te digo que lo de la bici ya está pagado, oyes? la reparación la he pagado yo, ya no hay deuda, en serio, no tienes que pagar nada, y además me gustaría que volvieras al grupo.
Ahá, igual que al Principio, te acuerdas?

No se fiaba, era demasiado para él.

Y es que esta es una de las características de la Gracia: es demasiado estrambótica para la mente.

No había lógica en mis acciones porque no hay lógica en la Gracia.
No obstante, la Gracia no tiene por que entenderse, solo recibirse.

Por eso, cuando al fin se dio cuenta de lo que le estaba diciendo, de que quien tendría que estar justamente airado con él era quien había pagado su destrozo, que no se le pedía responsabilidad alguna sino amistad y apocastasis, se derrumbó.

Desde entonces no he visto a nadie tan entregado como él y tan generoso para con los demás.

Y esta es otra de las características de la Gracia: Quien la recibe, comprende que hay más bendición en dar que en recibir.



Mientras meditáis en todo esto, dad gracias a Dios nuestro Padre en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...

Inspirado en un cuento que me contó la Naara... merci reina!

sábado, 10 de septiembre de 2011

De Escatologías y Lo que No Se Ve...

17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de Gloria;
18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.
2 Corintios 4:18
Fíjate en la última frase, y ten cuidado de no malinterpretarla.

Pablo no nos habla de distinciones metafísicas sobre lo material -transitorio- y lo inmaterial -eterno- pues la causa de la imperceptibilidad de las cosas que no se ven, no es su inmaterialidad.

En efecto, la distinción que establece Pablo no es metafísica sino escatológica.

Lo que no se ve es lo que se espera -el nuevo Cielo y la nueva Tierra- pero no se ve porque sea inmaterial, sino simple y llanamente porque todavía no ha llegado.

Porque es importante aclarar esto?

Por cómo se relaciona con el versículo anterior.

Exacto, pues Pablo entiende el tener en mente lo que se espera, lo que todavía no vemos pero vendrá, como aquello que nos ayudará a ver las aflicciones presentes como leves y momentáneas, y así no desfallecer por el peso de estas.

Mientras meditáis en todo esto, dad gracias a Dios nuestro Padre por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


viernes, 9 de septiembre de 2011

De Fe en la Gracia Soberana de Dios en un Asco de Iglesia...

Ah no, si crees que tu iglesia tiene problemas fíjate en la de Corinto.

A punto de dividirse por un malsano culto a la personalidad, con miembros que niegan la resurrección, que se emborrachan en la Cena del Señor, que malbaratan los dones espirituales, que cometen inmoralidades sexuales con la esposa de su padre, que se llevan a juicio entre ellos, que...

Y no obstante, Pablo abre la primera epístola que les envía del siguiente modo:
4 Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la Gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús,
1 Corintios 1:4
Era miope, se autoengañaba, era el maestro de una fina ironía judía?

No, era un apóstol cuya capacidad en dar gracias por todas y en todas las circunstancias, reposaba en su fe en la Gracia Soberana de Dios, y por tanto en la certeza de que todas las cosas nos ayudan a bien.

Think about it...


jueves, 8 de septiembre de 2011

De que No, en Gálatas 5:17 Pablo No Nos Da una Visión Pesimista de la Existencia...

17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.
Gálatas 5
Me pregunta un hermano,
No es este versículo una evidencia clara de que todo cristiano, a pesar de poner su mente en las cosas del Espíritu, es incapaz de llevarlas a cabo por su naturaleza caída?
Lo sería si sacáramos de contexto dicho versículo.

Fíjate en el versículo inmediatamente precedente, le digo.
16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.
En este pasaje Pablo nos habla de la seguridad de dominio sobre el pecado que tiene todo creyente, no de la seguridad de derrota ante él.

No te dejes engañar por el "para que no hagáis lo que quisiereis" final, pues el contexto aclara que Pablo está diciendo precisamente lo contrario.

Exacto, por eso, inmediatamente después, tras contrastar los frutos de la carne y el Espíritu en los versículos que van del 19 al 23, Pablo afirme que,
24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
Pablo no presenta una visión pesimista de la existencia, donde un puñado de creyentes atormentados por los deseos elevados que un Demiürgo ha impreso en ellos, se ven constantemente frustrados por la imposibilidad de alcanzarlos, sino que por el contrario, nos da una Buena Nueva más.

En efecto, de ahí que -tras constatar la presencia constante de los deseos carnales en todo creyente- Pablo aclare que todo cristiano tiene en él las herramientas necesarias para andar libre de la esclavitud a su pecado: el Espíritu de Dios.


Mientras meditáis en todo esto, dad las gracias por todo a Dios nuestro Padre en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...

De que solo al Avanzar, Percibes Lo atrás que Estabas...

Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos.
2 Corintios 13:5
A medida que uno crece a imagen de su Alfarero, descubre más y más en sí mismo, imperfecciones que hasta entonces habían pasado desapercibidas.

Examínate sin cesar, y con todo rigor, pero no confundas el descubrir en ti nuevos pecados, con el crecimiento del pecado en ti.

No es que camines para atrás, es que al avanzar, percibes cada vez con mayor precisión, cómo eres en realidad.

Mientras meditáis en todo esto, dad gracias a Dios nuestro Padre en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...

De que Lo que Dice Es Suficiente...

Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a Su Voluntad, Él nos escucha.
1 Juan 5:14
Y punto.

La manera en que Dios estimula, profundiza y fortalece nuestra confianza en la necesidad de perseverar en oración, no es a través de las oraciones respondidas.

Es a través de Su Palabra.

No hace falta nada más, si el Señor nos dice que escucha, créeme: escucha.

En efecto, el asunto es que Dios te dará lo que necesitas, no lo que quieres.

Por tanto, Su silencio no es señal de indiferencia...

Sino de que estás pidiendo mal.


Mientras meditáis en todo esto, dad las gracias a Dios nuestro Padre por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...