Déu Pare, dame Gracia y pone en mí el deseo de buscarte, para que al buscarte pueda encontrarte, para que al encontrarte pueda amarte, y para que al amarte pueda odiar con todas mis fuerzas, con toda mi alma y todo mi corazón, todos los pecados de los que me has salvado...
En el Nombre de Jesús, amén!



sábado, 10 de julio de 2010

De Errores Doctrinales que Hacen Mover el Dedito a Calvino (8)


Leyendo ACI Prensa -una asociación vinculada a la iglesia católica- he encontrado, para pasmo de mis órbitas oculares, lo siguiente:
¿Basta creer para salvarse?

No basta creer para salvarse, pues dice Jesucristo: Si quieres salvarte, cumple los mandamientos.
Por tanto, como le echaba de menos, le he pedido ayuda al dedito de Calvino para que me ayude a refutar el argumento católico.

Ommm...

Dedito...

Ommm...

Dedito...

...

HABLAAAAAAAAAAAAAAAAARGH!!!

Lo sabía, el dedito se agita como poseso!

En efecto, la cita de ACI Prensa es un buen ejemplo de lo que es una mala exégesis pues Jesús no está diciendo que para ser salvo haya que cumplir los diez Mandamientos.

Leamos la escena de la cita en cuestión,
16 Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?

17 El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.
El dedito está equivocado, el dedito está equivocado, no ves que Jesús habla de cumplir los Mandamientos? grita airado el católico.

No tan rápido por favor, no tan rápido...

Bien, veamos qué Mandamientos cita Jesús,
18 Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio.

19 Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Jesús cita algunos del decálogo y uno del Levítico, es decir: la Ley.

Jesús le dice al joven que él ya sabe cuál es el camino a Dios, pues tiene la Ley y los profetas.

Pero veamos cómo sigue la escena,
20 El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?

21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.

22 Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.
Jesús, al citarle los Mandamientos de la Ley, quiere poner de manifiesto aquello para lo que fue entregada.

En otras palabras, la Ley no fue entregada por Dios como un medio para conseguir la Salvación, sino para evidenciar el pecado en la naturaleza humana y así mostrar la necesidad de un Salvador.

Eso es justo lo que leemos en Gálatas 3:19,
19 Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida para mostrar las transgresiones... hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa;
La Ley mosaica nunca fue el camino a la vida eterna sino que fue entregada para señalar a Cristo para que todo el que creyera en él fuera justificado,
4 Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree...
Romanos 10
Por tanto, como sabemos que Dios no es esquizofrénico, hemos de entender el propósito final de las palabras del Señor.

Jesús mismo marca un salto cualitativo superior al decir si quieres ser pefecto dejando claro que con la Ley no se puede alcanzar dicha perfección.

Y dicha perfección solamente se puede conseguir por fe.

Es decir, la única manera en que un hombre es justificado -es decir, es declarado como Justo a ojos de Dios- es al poner su fe en Jesús.

Eso es justo lo que leemos en el capítulo 3º de Romanos,
19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede convicto bajo el juicio de Dios;

20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado
Jesús no le está diciendo al simpático semita rico que si quiere tener vida eterna debe cumplir la Ley, lo que quiere es que entienda que la observancia de la Ley es imposible.

No obstante, el Señor se encuentra con la hipocresía o ceguera del joven rico,
Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?
De ahí que el Señor le diga que si quiere ser perfecto, es decir, que todo aquel que quiera ser perfecto a ojos del Padre debe seguirle a él,
...ven y sígueme.
Y aquí es cuando cae el susodicho simpático...

La única manera de ser salvo es -no siguiendo los Mandamientos fría y matemáticamente- sino poniendo la fe en Jesús, el único que ha cumplido la Ley en su perfección.

Recordemos otra escena relacionada con esta, pero relatada por Mateo
24 Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.

25 Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?

26 Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.
Ningún hombre puede conseguir la Salvación por sus medios (Para los hombres esto es imposible), la única manera es estando EN Cristo, y uno está EN Cristo por fe.

Y solo cuando ponemos fe en el Señor somos declarados Justos a ojos de Dios.

Eso es lo que nos explica el anteriormente citado capítulo de Romanos, veámoslo,
21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;
Ahora, aparte de la Ley...
22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él.
En efecto, como decía antes es solo poniendo fe en Jesús que se le imputa su justicia -su vida sin pecado- al creyente.

Eso es justo lo que nos dice Pablo más adelante,
24 siendo justificados gratuitamente por su Gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,

25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,

26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
Es increible la de veces que en estos versículos aparecen las palabras Justo y Justicia.

Jesús -el Cordero de Dios- cumplió los requisitos de la Ley y no pecó jamás, y lo hizo para poder cargar con los pecados de su pueblo y poder imputarles por fe su justicia, tal como anunciaba el sacrificio del cordero anual de la Ley mosaica.

De ahí que Jesús no le mienta al joven rico cuando le dice que la única manera de recibir vida eterna es cumpliendo la Ley, por qué?

Porque todos los que están posicionalmente en Cristo (y se está EN Cristo por fe) Dios los considera como cumplidores de la Ley.

De ahí que Pablo acabe el tercer capítulo de Romanos con lo siguiente,
30 Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión.

31 ¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley.
Dios consigue perdonar al culpable... castigando su pecado.

Y lo hace mediante Jesús, por eso en otra escena parecida Jesús dice lo siguiente,
28 Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?

29 Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.

Juan 6
La única obra aceptable al Padre, es que el hombre ponga su fe en Jesús pues no solo es imposible para el hombre ser salvo cumpliendo la Ley, sino que es necesario que se le impute la justicia del Señor.

Wowowow, digo que creo en Jesús y me llevo el premio gordo! rebuzna el insensato, ignorando que -tal como nos recuerda Juan- el que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.

Lo cual nos lleva a otro tema fascinante el cual dejaré para más adelante.

Mientras tanto, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


sábado, 3 de julio de 2010

De que Apocalipsis 3:20 No Es una Arma Arminiana...


Uno de los versículos más empleados por el arminianismo para reforzar su evangelismo pop es Apocalipsis 3:20, donde el Señor dice,
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
En dicho versículo se pretende demostrar por una parte, que la Salvación depende de la aceptación libre y última del ser humano ante el ofrecimiento del Señor; y por la otra, lo correcto del evangelismo light el cual va siempre acompañado de su edulcorado Acepta a Cristo como tu Salvador personal y de su empalagoso Deja que Cristo entre en tu corazón...

Este método de evangelismo es nocivo pues no solo se centra en el hombre -que es quien al final decide si opta por ser salvo o no- si no que hace el sacrificio de Jesús en la cruz potencialmente inútil, intranscendente para la humanidad pues en un mundo como el nuestro, quién optaría por negarse a sí mismo y anteponer las necesidades ajenas a las propias...?

Ahora bien, el punto clave para desgranar el hilo que nos lleve a hundir el argumento arminiano es situar el versículo en su contexto.
En efecto, de entrada hemos de preguntarnos a quién van dirigidas las palabras de Jesús.

Y la respuesta es: a los miembros de la iglesia de Laodicea.
14 Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:
Jesús se dirige a fieles, a creyentes, no a inconversos que escuchan el ofrecimiento de evangelismo del Señor y meditan si les conviene recibir vida eterna ya mismo o lo dejan para después de comer.

Pero sigamos con el contexto; en los versículos 15 y 16 vemos a Jesús lanzando una acusación contra los miembros de dicha iglesia.

Esta acusación no es ni condenatoria ni airada, sino fruto del Amor, tal como demuestra el versículo 19,
19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo
En efecto, Dios solo corrije y disciplina a los suyos, tal como nos recuerda el autor de Hebreos
5 y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:
Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor,
Ni desmayes cuando eres reprendido por Él;


6 Porque el Señor al que ama, disciplina,
Y azota a todo el que recibe por hijo.

[...]

8 Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.

Hebreos 12
Exacto, la disciplina del Señor, la corrección para no desviarse del Camino, la santificación es aquello que Jesús menciona en Juan 15,
2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.
Nótese que Jesús dice que será limpiado todo el que lleve fruto, lo cual refuerza la idea de que las palabras de Jesús no van dirigidas a inconversos si no a creyentes.

Frenadme porque divago... Veámos al fin, cuáles son las palabras que Jesús dirije a la iglesia de Laodicea,
15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. !!Ojalá fueses frío o caliente!

16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
Jesús les está diciendo a los miembros de Laodicea que es cierto que son creyentes y forman parte de su iglesia, pero que al mismo tiempo su fe no se manifiesta plenamente en su obrar.

En efecto, todo árbol bueno da fruto bueno, pero si dicho árbol no da todo el fruto que debería dar, sus ramas deben ser limpiadas, disciplinadas en Amor.
Esto es precisamente lo que acabamos de leer en Juan 15, no es cierto?
2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.
Es esta la razó por la que el Señor muestra su desagrado mediante una imagen pefectamente gráfica,
... te vomitaré de mi boca.
La falta de entrega, la falta de devoción por las cosas de Dios es una copa de mal gusto para el Señor, de ahí la metáfora.

Sin embargo, la tibieza de los de Laodicea radica en su ignorancia y desconocimiento con respecto a aquello a que han sido llamados, no en su maldad.
Esto nos lo indica claramente el versículo 17,
17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
En efecto, los hermanos de la iglesia tienen fe auténtica, saben por tanto que son salvos por fe y no por obras, son consciente de que han sido justificados a ojos de Dios (soy rico, y me he enriquecido), sin embargo, erran al considerar el papel de las obras en la Salvación (me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad).

Es cierto que uno no debe obrar para ser salvo, pero no es menos cierto que debe obrar porque es salvo.

Dios no ha llamado a su Iglesia a permanecer pasiva y regoderase en su Salvación, sino que la ha llamado a dar fruto, a ser luz entre los hombres,
16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que viendo vuestras buenas obras, glorifiquen al Padre que está en los cielos.
Mateo 5
Los hermanos de Laodicea sufren una mala teología y no son conscientes de su error,
... y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
Ahora bien, qué solución ve el Señor a todo esto?

El viejo mensaje cristiano: arrepentimiento y vuelta al Camino.
... sé, pues, celoso, y arrepiéntete.
Apocalipsis 3:19
Exacto, por eso el Señor les dice que abandonen su pobreza espiritual, que cubran su desnudez con los ropajes de justícia y buenas obras, que abran los ojos y puedan ver el mundo de autosatisfacción en el que se encuentran.
18 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.
Nada de conformismo, nada de tibieza, obrar, obrar y obrar, pues deben ser luz para el mundo.

Ahora bien, reflexionemos sobre la situación en que se encuentran los hermanos: los hermanos son pobres, están desnudos y son ciegos.

Dónde se encuentra la solución a su lamentable estado?

La respuesta a esto es el versículo 20...
20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
Es decir, cómo puede alguien pobre espiritualmente, enriquecerse?
Cómo puede alguien desnudo, cubrirse si es pobre?
Cómo puede ver si está ciego?

La respuesta está en la oración, oración, oración y fe en la Gracia de Dios.
1 A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.

2 ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.

3 Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.
Isaías 55
Arrepentimiento, acogimiento a la Misericordia del Señor y vuelta al Camino.

La carta a la iglesia de Laodicea es Jesús llamando a la puerta, reprendiéndoles en Amor, llamándoles a arrepentimiento y ofreciéndoles la solución: acudir a él de nuevo.

Por todas las razones que hemos visto, podemos afirmar sin ningún género de dudas que Apocalipsis 3:20 es un versículo adecuado para reconduicir a hermanos enfriados o tibios en su fe, pero nunca para mostrar que la Salvación depende de la voluntad última del ser humano que acepte el ofrecimiento de Dios.

Por todo ello, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo.

sábado, 12 de junio de 2010

De Hebreos 10:14, ya Sabes, de que con Un Sacrificio Hizo Perfectos para Siempre a los que Está Santificando o, Nada de Penitencias...

Muchas veces uno se encuentra con versículos que hacen pedazos doctrinas fundamentales ajenas.

Hebreos 10:14 -a modo de ejemplo- tritura el sacramento de las penitencias.

En esta entrada veremos por qué.

Pero antes de nada, debemos definir qué son las penitencias.

Según el Catecismo, las penitencias son un intento de establecer el equilibrio con Dios conseguido por el sacrificio de Jesús, mediante la expiación de los pecados cometidos posteriormente al bautizo.

Algo tan aparentemente inocente es realmente herético pues la doctrina de las penitencias niegan la suficiencia del sacrificio de Jesús.

Eso es justo lo que nos dice la Biblia,
14 porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los que está santificando.
De quién habla el texto?

Lógicamente de Jesús.

Cuál es la ofrenda que menciona?

La muerte del Señor en la cruz, su cuerpo, tal como nos indica el versículo décimo,
10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.
Pero fijémonos en la forma verbal en la que aparecen los verbos del versículo catorce.

Hizo perfectos o Ha hecho perfectos son traducciones bastante aceptables, puesto que indican conclusión, finalización, es decir, lo que el versículo nos dice es que Jesús ha hecho perfectos para siempre a un grupo de personas mediante el sacrificio que hizo por sus pecados.

Esta redención es vista como definitiva, completa y sobretodo, eterna.

No obstante, es interesante fijarse en la forma verbal en la que aparece Está santificando en el griego original.

Dicha forma verbal aparece en tiempo presente con el matiz de que la acción se desarrolla en un proceso contínuo.

Teniendo esto en mente, deberíamos observar que tal vez la traducción más precisa sería Ha hecho perfecto a los que están siendo santificados.

Tener claras las formas verbales y los matices que implican todas y cada una de ellas son fundamentales a la hora de entender qué nos está diciendo el autor de la carta.

Por tanto, volvamos a tomar el versículo 14 introduciendo los matices apropiados.
Porque con un solo sacrificio (El realizado al ofrecer Jesús su cuerpo en la cruz) hizo perfectos para siempre a los que está santificando (a los que están siendo santificados en un proceso que continúa indefinidamente en el tiempo).
A lo largo del capítulo décimo de la carta a los Hebreos, el autor nos ha dejado claro que el sacrificio de Jesús por el pecado se realiza en cumplimiento a la Ley Mosaica.

Recordáis?
Una vez al año, el Sumo Sacerdote agarraba un cordero sin mancha ni defecto, imponía sus manos sobre él, y simbólicamente, le imputaba al corderito los pecados del pueblo.

Acto seguido, el sumo sacerdote ejecutaba la Ley de Dios, El alma que pecare, esa morirá, es decir, sacrificaba al cordero.

Mediante dicho sacrificio, se producía una transferencia de justícias, los pecados del pueblo eran cargados por el cordero, y la pureza del cordero se imputaba al pueblo.

Este sacrificio se debía repetir año tras año para evidenciar la insuficiencia de la ceremonia y la necesidad de un Salvador que realizara un sacrificio definitivo, un sacrificio que redimiera al pueblo de Dios por sus pecados para siempre.

Eso es lo que leemos en los primeros versículos del capítulo décimo,
1 Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.

2 De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado.

3 Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados;

4 porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.
Los versos son claros, la Ley mosaica era incapaz de perfeccionar el alma de nadie, y dicha incapacidad, es un grito de auxilio (Ley ritual como la sombra de los bienes venideros...) por un sacrificio redentor definitivo.

Ese sacrificio fue realizado por el Señor Jesús, de ahí que Juan Bautista dijera,
29 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
Juan 1
Aquello que marca la diferencia entre los sacrificios mosaicos y el de Cristo, es el sacerdote que ofició uno y otro.

Esto queda claro en los versículos 11 y 12, veámoslo:
11 Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;

12 pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,
Esta última parte es bastante importante tenerla en cuenta porque solamente puede significar tres cosas, a saber.

La primera es que la obra está finalizada; la segunda es que Dios está satisfecho con la propiciación presentada por Jesús; y la tercera que Jesús tiene poder y autoridad absoluta.

No os recuerda esto al profecía de Daniel?
13 Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.

14 Y le fue dado dominio, Gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.
Amén!

Lo que los versículos anteriores nos están diciendo es que Jesús ha cumplido definitivamente lo que debía cumplir, es decir, que la expiación ha sido conseguida.

Con todo esto en mente, volvamos al versículo catorce,
14 porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los que están siendo santificados.
Fijémonos que se nos dice que Jesús ha perfeccionado a su pueblo y lo ha hecho de una manera completa, definitiva, para siempre.

Nos está diciendo el autor de hebreos que los cristianos no pecan nunca, que nunca se ponen enfermos, que nunca abren los ojos cuando están en la ducha y tienen la cabeza llena de jabón?

En absoluto, los cristianos pecamos, nos ponemos enfermos y abrimos los ojos cuando estamos en la ducha y tenemos la cabeza llena de jabón una y otra vez, una y otra vez hasta que lloramos y llamamos a mamá...

La clave para entender el significado de lo que tenía en mente el autor de la carta a los hebreos la encontramos al final de la frase, es decir, Ha hecho perfectos para siempre a los que están siendo santificados.

Por qué es la clave?

Porque nos encontramos ante una aparente paradoja...

Que no es tal.

En efecto, por un lado se nos habla de que los redimidos han sido hechos perfectos para siempre, pero inmediatamente después se nos dice que los perfectos están siendo santificados... No son perfectos los santos? o es que era acaso esquizofrénico el autor de hebreos?

No, estaba hablando de lo mismo.

El asunto es que hemos de entender de qué tipo de perfección nos está hablando.
Tanto los versículos que van del 15 al 18 como los que van del 1 al 4, nos dan la solución,
15 Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho:

16 Este es el pacto que haré con ellos
Después de aquellos días, dice el Señor:
Pondré mis leyes en sus corazones,
Y en sus mentes las escribiré,

17 añade:
Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.

18 Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado.
Los versículos 1 al 4 ofrecen un paralelismo todavía más claro,
1 Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.

[...]

4 porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.
No está claro?
Sacrificios/Sangre de toros, Hacer perfectos/Quitar los pecados...

En efecto, los que están siendo santificados han alcanzado la perfección por lo que respecta al perdón de los pecados.

La razón por la que se cita a Jeremías dentro de un contexto del Nuevo Pacto el cual es sellado con la sangre de Cristo, es porque ahora hay un perdón definitivo, total por nuestros pecados.

Y en este sentido, sí que son perfectos los que están siendo santificados pues -gracias al sacrificio de Jesús- Dios no se acordará más de nuestros pecados.

Esto es precisamente lo que nos dice el versículo 14, no es cierto?
Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los que están siendo santificados.
Al mismo tiempo, el hecho de que los redimidos por Jesús estén siendo santificados nos explica el por qué los creyentes caemos una y otra vez.

Es decir, el proceso de santificación dura a lo largo de la vida del creyente, durante dicho proceso el susodicho va abandonando los viejos ropajes de su vieja naturaleza y se va revistiendo de Cristo, se interesa más por servir que por ser servido, persevera en oración, abunda en buenas obras sin buscar la palmadita en la espalda sino más bien al contrario, dando todo el mérito de su buen obrar a Cristo...

Avanza, se asemeja cada vez más a su Señor, pero a causa de su naturaleza caida y el mundo en el que se encuentra, el creyente no puede evitar caer en pecado.

Todos los seres humanos pecan, no obstante, la diferencia entre los que están siendo santificados y los demás es que mientras los primeros luchan contra su pecado con las fuerzas que Dios les da, los segundos ni siquiera son conscientes de su estado.

Es por esto que se nos dice que están siendo santificados, pues la santificación dura a lo largo de la vida del creyente y es solo protagonizada por aquellos que han sido redimidos y son recipientes del Espíritu Santo.

Por tanto, si creemos que Jesús pagó por nuestros pecados, si creemos en el valor de su sacrificio sustitutorio, si creemos que la resurrección es la demostración de que su propiciación fue aceptada, no podemos hacer penitencias para expiar pecado alguno.

Significa eso que los cristianos podemos pecar todo lo que nos dé la gana porque Jesús pagó por nuestros pecados?

Nunca.

Las epístolas están llenas de advertencias de los apóstoles para no tomar la Gracia de Dios como una licencia para pecar.

Qué hemos de hacer si pecamos?

Si pecamos contra un hermano, debemos confesar nuestra falta a Dios, pedirle perdón por nuestro pecado, y luego hacer otro tanto con el hermano en cuestión demostrando con nuestro obrar que nuestro arrepentimiento es genuino.

Pero nada, nada de lo que hagamos podrá hacernos más justos a ojos de Dios, nada de lo que hagamos podrá expiar un pecado pues los pecados solo se pueden expiar con la sangre del pecador.

La falta de fe se traduce siempre en dos posibles disyuntivas: O un rechazo total a la Palabra de Dios, o Legalismo.

Todas las doctrinas de la penitencia, encuentran su raiz en la falta de fe en el trabajo expiatorio de Jesús, en la falta de fe en su suficiencia, efectividad y poder.

Por tanto, tal como decía Juan,
Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el Justo.

2 Y él es la propiciación por nuestros pecados
Mientras meditáis sobre esto, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


Fuentes: Desiring God, Got Questions?Org y Alpha & Omega Ministries

jueves, 10 de junio de 2010

De Errores Doctrinales que Hacen Mover el Dedito a Calvino (7)


Leo con pasmo y terror en el Párrafo 6º del Catecismo,
966 "Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del cielo y elevada al trono por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los Señores y vencedor del pecado y de la muerte"
El dogma de la impecabilidad de María es sencillísimo de refutar si uno se arma de la Palabra de Dios.

Al menos eso dice siempre el dedito de Calvino, no es cierto?

Preguntémosle a ver qué nos dice Su Dactilaridad.


Dedito...

Dediiiiiito...

HABLAAAAAAAAAAAAAAAAAAARGH!

Ahahá, no es hipnótico su meneillo?

Pero qué es lo que nos dice el simpático apéndice?

Que por un lado tenemos un argumento clásico empleado por los protestantes para refutar la impecabilidad de María y que ya fue mencionado en la entrada De que María Fue Altamente Favorecida pero No Llena de Gracia, ahá, me refiero a nuestro viejo amigo Lucas 1:47 donde María dice
47 Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
Fijémosnos que María no dice Dios el Salvador sino Dios MI Salvador.

En efecto, nadie inmaculado necesita un Salvador pues solo los pecadores necesitan ser salvados.

No obstante, por el otro tenemos un argumento nuevo y muy sencillo.
Debo haber leído el pasaje en cuestión miles de veces pero nunca había caído en ello hasta que el dedito me lo señaló.

La cita que nos da la clave se encuentra en Mateo 11,
9 Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta.

10 Porque éste es de quien está escrito:
He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz,
El cual preparará tu camino delante de ti.

11 De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.
El mismo Señor Jesús nos dice en este pasaje que el más grande que ha nacido jamás de mujer era Juan Bautista.

Juan bautista, no su madre...

Pero cacho Dedito, podría argumentar un devoto mariano, El texto no dice que María no pecara!

Es cierto, pero acto seguido el Dedito desmontará argumentos católicos con dogmas católicos.

Como sabemos que Juan Bautista necesitaba ser bautizado, y para los católicos en el Bautizo se ritualiza el perdón de los pecados, hemos de deducir que el Bautista era pecador.

Veamos esto en la Escritura, la única fuente de autoridad,
13 Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él.

14 Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?

Mateo 3
Juan Bautista, al igual que María, eran consciente de su pecado, de su debilidad, de la necesidad de un Salvador.

Si el catolicismo quiere ser coherente debe corregir este olvido y nombrar inmediatamente a Juan Bautista algo realmente pomposo, pues según el Señor, es mayor que María...

Sea como sea, podemos decir con la Biblia en la mano que María era sin mancha?

No, más bien al contrario.

Podemos decir que era un ser humano perfecto como repetidamente afirman los católicos (La Santísima Virgen María es la Nueva Eva, la Mujer perfecta, llena de gracia y virtudes, concebida sin pecado original...)?

No, pues Juan Bautista era según el Señor mayor que ella y Juan era pecador.

Por tanto, ni una cosa ni otra.

Mientras meditáis sobre ello dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...

sábado, 5 de junio de 2010

De Cuáles Son los Errores del Catolicismo a la Hora de Definir qué Es la Justificación (2)

Segunda parte de la serie sobre los errores del catolicismo en relación a la justificación.

Aconsejo que se lea la primera parte de esta serie para entender un poco de qué se habla.

Ahora bien, recordemos qué dice el Catecismo de la iglesia católica en relación a la justificación.
Si alguno dice que sólo por la fe el impío es justificado; en tal sabiduría como lo dice, que no se requiere ninguna cooperación en la obtención de la Gracia de la Justificación y de que en ninguna forma es necesario que él esté preparado y dispuesto para moverse de acuerdo a su propia voluntad; sea anatema...
Concilio de Trento, Cánones sobre Justificación, Canon 9
Fijémonos en la parte inicial, es decir,
Si alguno dice que sólo por la fe el impío es justificado; en tal sabiduría como lo dice, que no se requiere ninguna cooperación en la obtención de la Gracia de la Justificación...
En la primera parte de esta serie vimos la contradicción de la idea misma del tener que obrar para obtener una Gracia puesto que una Gracia es un favor inmerecido.

Ahora bien, lo que el catecismo dice es que la justificación no viene solo por la fe, y que ésta no puede venir si el hombre no coopera, es decir, uno es justo por fe... y obras.

No obstante, veamos qué nos dice la Biblia en relación a la conexión entre fe y justificación,
Justificados por fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Romanos 5:1

Y ser hallado en El, no teniendo mi propia justicia, que se basa en la Ley, sino la que se adquiere por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios y se basa en la fe.
Filipenses 3:9

Pues ¿Qué dice la Escritura? Y Abraham creyó á Dios, y le fue contado por justicia.
Romanos 4:3
En ningún lugar de la Biblia vemos que la justificación vaya acompañada de las obras, entonces, por qué el catolicismo une indivisiblemente una cosa y la otra?
Porque confunden la Santificación (Proceso que dura toda la vida y en el que es básico el obrar...) con la Justificación.

Según la Biblia, la justificación es la manifestación de Dios sobre el pecador en la que el Señor declara el pecador como Justo delante de él.

Esta declaración se realiza en atención a los méritos y las obras de Jesús, es decir, en la cruz se produce una transferencia de justícias, Jesús acepta voluntariamente recibir en él el castigo por el pecado que le corresponde a su pueblo mientras que a éste se le imputa la justicia -la vida sin pecado- de Jesús.

Esto hace posible que el creyente tenga acceso directo a Dios pues su alma ha sido purificada, es decir, por muy buenas obras que haga una persona, por mucho que procure alejarse del pecado, el susodicho tarde o temprano pecará.

El pecado barra el camino de cualquier hombre para tener comunión con Dios pues ninguna alma impura puede pasar no una eternidad, sino un solo instante en la presencia de Dios.

Cuántos pecados bastaron para que Adán y Eva fueran expulsados del Edén?

Uno, solo uno.

Por tanto, cuando los católicos intentan expiar sus pecados a base de penitencias, lo que hacen es demostrar que ni entienden qué es el pecado ni han leído el libro de Hebreos.

En efecto, en dicho libro se nos dice por un lado que la única forma de expiar el pecado es mediante el derramamiento de sangre,
22 Y según la Ley, casi todo es purificado con sangre; y sin derramamiento de sangre no hay remisión.
Pero, por qué es necesario el derramamiento de sangre?

Porque en la sangre está la vida...
4 Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.
Génesis 9

11 porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas, pues la misma sangre es la que hace expiación por la persona.
Levítico 17

... y Dios ha declarado que el alma que pecare morirá, es decir, que quien peque será desprovisto de vida eterna, de comunión con Dios por toda la eternidad.

Pero decía que el libro de Hebreos es clave para entender el absurdo de la expiación de pecados a base de oraciones, penitencias y demás pues en dicho libro se nos revela que el sacrificio de Jesús fue no sólo el último mediante el cual se expían pecados, sino suficiente para redimir a su pueblo, su Iglesia.

Veámoslo,
12 ...entró (Jesús) una vez para siempre en el Lugar santísimo, habiendo obtenido eterna redención.

25 Y no entró para ofrecerse muchas veces, como entra el Sumo sacerdote en el Lugar santísimo cada año con sangre ajena.

26 De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los tiempos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.

[...]

28 así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que lo esperan.

Hebreos 9

El siguiente capítulo, es aún más concluyente,
10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.

11 Ciertamente, todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados.

12 Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios
.
Y culmina diciendo,
14 Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

15 El Espíritu Santo nos atestigua lo mismo, porque después de haber dicho:


16 «Este es el pacto que haré con ellos
después de aquellos días, dice el Señor:
Pondré mis leyes en sus corazones,
y en sus mentes las escribiré»,

17 añade:
«Y nunca más me acordaréde sus pecados y transgresiones»,

18 pues donde hay remisión de estos, no hay más ofrenda por el pecado.
Hebreos 10
El dogma católico barra al que cree en él el paso a vida eterna, por qué?

Porque la persona no cree que Jesús haya pagado por sus pecados y resucitado como manifestación de la aceptación de su sacrificio, pues los catequistas creen que dicho sacrificio no fue suficiente y que por tanto, ellos deben hacer esto y aquello para purificarse, es decir, no creen el Evangelio de la Buena Nueva.

Y si no hay fe en el sacrificio suficiente de Jesús, no hay imputación de la justicia del Señor, y si no hay imputación no hay purificación del alma, y si no hay purificación del alma no hay comunión con Dios por toda la eternidad.

De ahí que debamos advertir siempre a los católicos que están creyendo una doctrina que no da vida eterna.

El Evangelio es creer que Jesús, el Verbo de Dios hecho carne, ha hecho todo lo que es necesario para hacernos justos ante el Padre, por eso Pablo dice en Romanos,
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica
Exacto, Dios es el que justifica a los de la fe de Jesús porque la justificación viene por creer de todo corazón en el trabajo expiatorio de Jesús.

En resumen, nadie es más justo delante de Dios por hacer buenas obras o por alejarse en la medida de lo posible del pecado y sobretodo, nadie puede expiar un pecado mediante el sufrimiento y penitencia.

Continuaré esta serie en una próxima entrada, que esta me ha vuelto a salir larguita.

Mientras tanto dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo.



Actualización

Rebuscando información sobre la doctrina católica de la Justificación para seguir con esta serie, me he topado con un documento redactado conjuntamente por la iglesia luterana y la católica, en relación al tema que nos ocupa.

Transcribo los aspectos más interesantes del documento (Puesto que desdice al Concilio de Trento...) para deleite de grandes y pequeños:
3. La interpretación común de la justificación

14. Las iglesias luterana y católica romana han escuchado juntas la buena nueva proclamada en las Sagradas Escrituras. Esta escucha común, junto con las conversaciones teológicas mantenidas en estos últimos años, forjaron una interpretación de la justificación que ambas comparten. Dicha interpretación engloba un consenso sobre los planteamientos básicos que, aun cuando difieran, las explicaciones de las respectivas declaraciones no contradicen.

15. En la fe, juntos tenemos la convicción de que la justificación es obra del Dios trino.
El Padre envió a su Hijo al mundo para salvar a los pecadores. Fundamento y postulado de la justificación es la encarnación, muerte y resurrección de Cristo. Por lo tanto, la justificación significa que Cristo es justicia nuestra, en la cual compartimos mediante el Espíritu Santo, conforme con la voluntad del Padre.
Juntos confesamos: «Solo por gracia mediante la fe en Cristo y su obra salvífica y no por algún mérito nuestro, somos aceptados por Dios y recibimos el Espíritu Santo que renueva nuestros corazones, capacitándonos y llamándonos a buenas obras».
La primera vez que leí esto me dije, WOW!
Después me acordé de que siempre hay que leer la letra pequeña...

Sigamos.
16. Todos los seres humanos somos llamados por Dios a la salvación en Cristo. Solo a través de Él somos justificados cuando recibimos esta salvación en fe.
La fe es en sí don de Dios mediante el Espíritu Santo que opera en palabra y sacramento en la comunidad de creyente y que, a la vez, les conduce a la renovación de su vida que Dios habrá de consumar en la vida eterna.

17. También compartimos la convicción de que el mensaje de la justificación nos orienta sobre todo hacia el corazón del testimonio del Nuevo Testamento sobre la acción redentora de Dios en Cristo: Nos dice que en cuanto pecadores nuestra nueva vida obedece únicamente al perdón y la misericordia renovadora que de Dios imparte como un don y nosotros recibimos en la fe y nunca por mérito propio cualquiera que este sea.

18. Por consiguiente, la doctrina de la justificación que recoge y explica este mensaje es algo más que un elemento de la doctrina cristiana y establece un vínculo esencial entre todos los postulados de la fe que han de considerarse internamente relacionados entre sí. Constituye un criterio indispensable que sirve constantemente para orientar hacia Cristo el magisterio y la práctica de nuestras iglesias.
Cuando los luteranos resaltan el significado sin parangón de este criterio, no niegan la interrelación y el significado de todos los postulados de la fe.
Cuando los católicos se ven ligados por varios criterios, tampoco niegan la función peculiar del mensaje de la justificación.
Luteranos y católicos compartimos la meta de confesar a Cristo en quien debemos creer primordialmente por ser el solo mediador (1 Ti 2:5-6) a través de quien Dios se da a sí mismo en el Espíritu Santo y prodiga sus dones renovadores.
Altoaltoalto... Cristo solo mediador?

Mala notícia para los marianos...

4.1 La impotencia y el pecado humanos respecto a la justificación


19. Juntos confesamos que en lo que atañe a su salvación, el ser humano depende enteramente de la gracia redentora de Dios.
La libertad de la cual dispone respecto a las personas y las cosas de este mundo no es tal respecto a la salvación porque por ser pecador depende del juicio de Dios y es incapaz de volverse hacia él en busca de redención, de merecer su justificación ante Dios o de acceder a la salvación por sus propios medios.
Aquí tenía los ojos tan abiertos que un poco más y se me caen sobre el pc...

Sigamos.
La justificación es obra de la sola gracia de Dios.
Puesto que católicos y luteranos lo confesamos juntos, es válido decir que:

20.Cuando los católicos afirman que el ser humano «coopera", aceptando la acción justificadora de Dios, consideran que esa aceptación personal es en sí un fruto de la gracia y no una acción que dimana de la innata capacidad humana.

21.Según la enseñanza luterana, el ser humano es incapaz de contribuir a su salvación porque en cuanto pecador se opone activamente a Dios y a su acción redentora. Los luteranos no niegan que una persona pueda rechazar la obra de la gracia, pero aseveran que solo puede recibir la justificación pasivamente, lo que excluye toda posibilidad de contribuir a la propia justificación sin negar que el creyente participa plena y personalmente en su fe, que se realiza por la Palabra de Dios.

4.2 La justificación en cuanto perdón del pecado y fuente de justicia

22.Juntos confesamos que la gracia de Dios perdona el pecado del ser humano y, a la vez, lo libera del poder avasallador del pecado, confiriéndole el don de una nueva vida en Cristo.
Cuando los seres humanos comparten en Cristo por fe, Dios ya no les imputa sus pecados y mediante el Espíritu Santo les transmite un amor activo.
Estos dos elementos del obrar de la gracia de Dios no han de separarse porque los seres humanos están unidos por la fe en Cristo que personifica nuestra justificación (1 Co 1:30): perdón del pecado y presencia redentora de Dios.
Puesto que católicos y luteranos lo confesamos juntos, es válido decir que:

23. Cuando los luteranos ponen el énfasis en que la justicia de Cristo es justicia nuestra, por ello entienden insistir sobre todo en que la justicia ante Dios en Cristo le es garantida al pecador mediante la declaración de perdón y tan solo en la unión con Cristo su vida es renovada. Cuando subrayan que la gracia de Dios es amor redentor («el favor de Dios»)[12] no por ello niegan la renovación de la vida del cristiano. Más bien quieren decir que la justificación está exenta de la cooperación humana y no depende de los efectos renovadores de vida que surte la gracia en el ser humano.

24. Cuando los católicos hacen hincapié en la renovación de la persona desde dentro al aceptar la gracia impartida al creyente como un don, quieren insistir en que la gracia del perdón de Dios siempre conlleva un don de vida nueva que en el Espíritu Santo, se convierte en verdadero amor activo. Por lo tanto, no niegan que el don de la gracia de Dios en la justificación sea independiente de la cooperación humana

4.3 Justificación por fe y por gracia

25. Juntos confesamos que el pecador es justificado por la fe en la acción salvífica de Dios en Cristo.
Por obra del Espíritu Santo en el bautismo, se le concede el don de salvación que sienta las bases de la vida cristiana en su conjunto. Confían en la promesa de la gracia divina por la fe justificadora que es esperanza en Dios y amor por él. Dicha fe es activa en el amor y, entonces, el cristiano no puede ni debe quedarse sin obras, pero todo lo que en el ser humano antecede o sucede al libre don de la fe no es motivo de justificación ni la merece.

26.Según la interpretación luterana, el pecador es justificado sólo por la fe (sola fide). Por fe pone su plena confianza en el Creador y Redentor con quien vive en comunión. Dios mismo insufla esa fe, generando tal confianza en su palabra creativa. Porque la obra de Dios es una nueva creación, incide en todas las dimensiones del ser humano, conduciéndolo a una vida de amor y esperanza. En la doctrina de la «justificación por la sola fe» se hace una distinción, entre la justificación propiamente dicha y la renovación de la vida que forzosamente proviene de la justificación, sin la cual no existe la fe, pero ello no significa que se separen una y otra. Por consiguiente, se da el fundamento de la renovación de la vida que proviene del amor que Dios otorga al ser humano en la justificación. Justificación y renovación son una en Cristo quien está presente en la fe.

27. En la interpretación católica también se considera que la fe es fundamental en la justificación.
Porque sin fe no puede haber justificación.
El ser humano es justificado mediante el bautismo en cuanto oyente y creyente de la palabra. La justificación del pecador es perdón de los pecados y volverse justo por la gracia justificadora que nos hace hijos de Dios.
En la justificación, el justo recibe de Cristo la fe, la esperanza y el amor, que lo incorporan a la comunión con él. Esta nueva relación personal con Dios se funda totalmente en la gracia y depende constantemente de la obra salvífica y creativa de Dios misericordioso que es fiel a sí mismo para que se pueda confiar en él. De ahí que la gracia justificadora no sea nunca una posesión humana a la que se pueda apelar ante Dios.
La enseñanza católica pone el énfasis en la renovación de la vida por la gracia justificadora; esta renovación en la fe, la esperanza y el amor siempre depende de la gracia insondable de Dios y no contribuye en nada a la justificación de la cual se podría hacer alarde ante Él (Ro 3:27).
Pasmoso...

Ahora bien, la próxima vez que un seminarista católico enseñe la Justificación, tomará el material del Concilio de Trento o de esta declaración conjunta?

Mientras meditáis sobre ello, dad Gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...

martes, 25 de mayo de 2010

De Cuáles Son los Errores del Catolicismo a la Hora de Definir qué Es la Justificación (1)


En uno de mis últimos debates on-line con católicos surgió el tema de la Justificación y las divergencias existentes entre la posición protestante y católica.

Es sencillo reconocer cuál es cada una, la católica es la que está mal y la protestante la que está bien...

Es broma.

De este modo, armado del buen ánimo necesario para ayudar a los católicos que aman a Dios por encima de todas las cosas, voy a abrir una serie de entradas donde se explique de un modo sencillo, cuáles son -según los protestantes- los errores del catolicismo en relación al tema de la Justificación.

Pero antes de nada... qué es la Justificación?

Es sencillo, la justificación es el acto por el cual Dios declara al hombre Justo según la Ley.

Aunque parezca mentira, esta noción la compartimos católicos y protestantes.

Así pues, una vez puesto el traje de neopreno, me sumerjo en las claras aguas de la Enciclopedia Católica:
Si alguno dice que sólo por la fe el impío es justificado; en tal sabiduría como lo dice, que no se requiere ninguna cooperación en la obtención de la Gracia de la Justificación y de que en ninguna forma es necesario que él esté preparado y dispuesto para moverse de acuerdo a su propia voluntad; sea anatema...
Concilio de Trento, Cánones sobre Justificación, Canon 9
Cuando leí esto, lo primero que salió de mi boca fue lo siguiente:
iiiiiiiiiiiiiiiih! Pero no se dan cuenta de que están condenando lo que dice la Biblia?
Después imité a un pollo para desestresarme...

Pero cuáles son los errores católicos que causaron mis plumíferas imitaciones?

Son muchos.

De entrada, fijémonos en una frase clave de la declaración del Concilio:
Entendiendo que no se requiere otra cosa alguna que coopere a conseguir la Gracia de la Justificación
Veis la contradicción?

En efecto, las Gracias de Dios no se trabajan, se reciben, porque si uno ha de hacer algo para recibir una Gracia, la Gracia ya no es Gracia sino el justo pago por tu trabajo.

Pablo -en Romanos 4:4- lo explica claramente cuando escribe:
4 Pero al que trabaja no se le cuenta el salario como un regalo, sino como deuda
En efecto, cuando a final de mes recibo mi sueldo, este no es una gracia de mi empresa, es lo que me deben por mi trabajo.

Esto mismo, la explicación de lo que es una Gracia, lo vuelve a expresar Pablo en Romanos 11, fijémonos:
5 Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por Gracia.
6 Y si es por Gracia, ya no es por obras; de otra manera la Gracia ya no sería Gracia.
Y si es por obras, ya no es Gracia; de otra manera la obra ya no sería obra.
Uno no puede hacer nada para recibir una Gracia de Dios porque el mero hecho de hacer algo que convierta a Dios en deudor de tu buen obrar, anula el mismo concepto de Gracia.

Por tanto, no señores del Concilio, escribir Entendiendo que no se requiere otra cosa alguna que coopere a conseguir la Gracia de la Justificación, pone de manifiesto que no tienen claro qué es una Gracia.

Uno no puede hacer méritos para recibir una Gracia, porque entonces la Gracia ya no es Gracia, es un pago por tus méritos.

Esto lo entendió uno de los padres de la iglesia católica más admirados por el protestantismo: San Agustín.

A San Agustín se le concedió entender el estado caído del ser humano y la absoluta necesidad de la Gracia divina para poder hacer el bien y andar como Jesús anduvo.

La Gracia divina es concedida al hombre sin ningún mérito de su parte, gratuitamente, de ahí, precisamente su nombre: Gratia.
San Agustín creía que la acción de la Gracia no suprime la libertad del hombre porque actúa por atracción, es decir, por Amor.

Ruego a los católicos que lean las palabras mismas de San Agustín las cuales alimentan al protestantismo:
Y de aquí nace otro problema de no poca importancia, que, con la Gracia de Dios, hemos de resolver.
Si la vida eterna se da a las buenas obras, como con toda claridad lo dice la Escritura:
Porque el Hijo del Hombre... pagará a cada uno conforme a sus obras
¿cómo puede ser Gracia la vida eterna, si la Gracia no se da por obras, sino gratuitamente, de acuerdo con el Apóstol:
Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda?
Y en otro lugar:
Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por Gracia
y a continuación
Y si por Gracia, ya no es por obras; de otra manera la Gracia ya no es Gracia.
¿Cómo, pues, será Gracia la vida eterna, si a las obras responde?
¿O es que quizá no llama Gracia el Apóstol a la vida eterna?
Es más: tan claramente lo dice, que es de todo punto innegable.
Y no es que requiera esta cuestión un ingenio agudo. Basta sólo un oyente atento. Porque cuando dijo:
Porque la paga del pecado es muerte
en seguida añadió:
mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Este problema, a mi parecer, sólo puede resolverse entendiendo que nuestras buenas obras, a las que se da la vida eterna, pertenecen también a la Gracia de Dios, toda vez que nuestro Señor Jesucristo dice:
Sin mí nada podéis hacer.

Y el mismo Apóstol, al decir:
Porque por Gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras para que nadie se gloríe
vio que los hombres podrían entender como no necesarias las obras y bastar sólo la fe, como también que los hombres podrían gloriarse por sus buenas obras, cual si a sí mismos se bastaran para realizarlas; y por eso añadió:
porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

De la Gracia y el Libre Albedrío de San Agustín, Capítulo VIII
Cada vez que leo a San Agustín me parece estar leyendo a un tratado calvinista...

En efecto, no hay nada que el hombre pueda hacer o llegar a hacer, que le haga merecedor de una Gracia porque en ese caso entraríamos en contradicciones.

De entrada, el análisis de la declaración del Concilio de Trento empieza mal, y ya sabes, lo que mal empieza mal acaba.

La primera entrada de esta serie acaba aquí, ya sé que todavía no he tratado el tema de la Justificación y que me he limitado a hablar de la Gracia, pero es que considero clave clarificar conceptos.

Eso sí, mientras escribo la segunda entrada, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucrito...

sábado, 22 de mayo de 2010

De que A Roma No Se Va por Ahí...


Y el monaguillo, sin levantar los ojos del suelo, se acercó al Santo Padre y lleno de humildad le preguntó...

Santo Padre, Santo Padre, si cada día oro a Dios sin cesar, sirvo a los demás anteponiendo sus necesidades a las mías, estudio la Biblia sometiéndome a ella, salgo a predicar a las calles el Evangelio, hago obras de caridad sin importar el destinatario, no devuelvo jamás mal por mal...

Llegaré algún día a ser como usté...?

Jejeje
, contestó el Santo Padre, Jamás hijo mío, jamás...
Cierto, ese no es el camino que lleva a Roma...