Déu Pare, dame Gracia y pone en mí el deseo de buscarte, para que al buscarte pueda encontrarte, para que al encontrarte pueda amarte, y para que al amarte pueda odiar con todas mis fuerzas, con toda mi alma y todo mi corazón, todos los pecados de los que me has salvado...
En el Nombre de Jesús, amén!



miércoles, 23 de enero de 2013

Del Significado de Poner la Vida por los Hermanos...

16 En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
1 Juan 1:16
Cuando escuchamos que Jesús puso su vida por nosotros, lo primero que pensamos es en un madero y unos cuantos clavos, sin darnos cuenta de la definición que Juan da de dicha expresión.

En efecto, Juan no describe el hecho de poner la vida por un hermano viacrucísticamente, sino de un modo bastante diferente,
17 Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?
18 Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.

1 Juan 3:17-18
Juan nos dice que pongamos la vida por los hermanos al seguir el ejemplo de Jesús, e inmediatamente después aclara que esto comporta ayudar al hermano necesitado, es decir, anteponer la necesidad del hermano a la propia.

Qué tiene que ver esto con la muerte personal?
Mucho.

Cuando anteponemos la necesidad ajena a la comodidad propia, matamos al Ego, o mejor dicho, el Amor de Dios que mora en nosotros mortifica nuestro Ego, nuestro egoísmo/egocentrismo natural.

Eso nos hace volver a mirar a cómo Jesús puso su vida por nosotros, lo cual nos hace mirar el tiempo que precedió el Gólgota.
Cierto, el suplicio en un madero es la consecuencia lógica de haber puesto su vida por nosotros cada día, es el resultado progresivo de una vida en continua negación de uno mismo por el bien de los demás,
45 Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
Marcos 10:45
Jesús, por lo que sufrió, aprendió obediencia, es decir, su vida fue un constante y gradual perfeccionamiento de obediencia mediante el sufrimiento, mediante la negación de la propia voluntad por amor de la del Dios que le envía a redimir a un pueblo.

Jesús puso su vida por nosotros cuando siendo niño se sujetó a sus padres, cuando cumplió toda justicia en su bautizo, cuando comió con los despreciados sociales, tocó los intocables, perdonó a las imperdonables, sanó a quien nada merecía, reveló la Verdad a quienes no estaban dispuestos a seguirle, volvió la otra mejilla a quienes le golpeaban, oró por sus enemigos, y ese largo etc llamado el Camino...

Y es este tipo de muerte diaria aquello a lo que hemos sido llamados, y es esta pequeña muerte como Dios es glorificado en nuestras vidas, pues una entrega así solo puede llevarse a cabo si el Amor de Dios mora en nosotros, es decir, si somos empujados por el mismo Espíritu que impulsó a Jesús a no buscar lo suyo propio sino lo de Dios.

Mientras meditáis en todo esto, dad las gracias a Dios nuestro Padre por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...

martes, 22 de enero de 2013

De los Imperativos Neotestamentarios, o de que el Efecto Se Articula a Partir de la Causa...

Existe un error muy común en círculos reformados el cual consiste en leer las formas indicativas como si fueran imperativos.
Ahá, no es la primera vez que hablo de esto, pero el tema lo amerita.

Anoche mismo leía una exégesis de Apocalipsis 14:12 donde se cometía el antes mencionado error.
12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
Apocalipsis 14:12
Cierto, el pasaje no dice que para ser santo uno debe guardar los mandamientos de Dios y la fe de Jesús, sino que los santos de Dios se caracterizan porque guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús, lo cual es muy distinto.

En otras palabras, no es que para que uno pueda estar enamorado debe anteponer el bien de su amada sobre el propio, sino que el hombre enamorado es aquel que antepone el bien de su amada sobre el propio.
El efecto se articula de la causa, no la causa del efecto.

Ser capaz de diferenciar entre lo descriptivo y lo imperativo condiciona nuestra vida cristina, pues solo al calibrar la Palabra del modo correcto, podremos entender que nuestras acciones fluyen a causa del indicativo que es Jesús en nosotros la esperanza de Gloria.

Ahora bien, Dios nos revela que hay dos tipos de seres humanos: los bipartitos y los tripartitos.
Los bipartitos son los que tienen cuerpo y alma, están unidos a Adan y están por tanto, en la carne.
Son el viejo hombre.

Los tripartitos por el contrario, son aquellos que tienen cuerpo, alma y han recibido el Espíritu Santo de Dios, están unidos al Segundo Adan y están por tanto, en el Espíritu.
Son la Nueva Creación que anuncia la que vendrá.

Cada hombre estará guiado por un principio diferente, por un apetito diferente.
Los primeros se alimentarán de lo mundano, lo religioso, es decir, la apariencia, los segundos por lo espiritual, es decir, la esencia.

De este modo, cada naturaleza lee la Palabra de un modo diferente.
La mente bipartita leerá los indicativos como caminos para alcanzar lo espiritual al partir del esfuerzo personal.
Trabaja por hacer X y alcanzarás X.

La mente tripartita ha recibido revelación de su incapacidad, de su impotencia para avanzar en el terreno de lo espiritual, es consciente de su continuo fracaso y ha aprendido a andar en la Gracia, de ahí que lea los indicativos como tales, y pida Gracia para ajustarse a ellos.

Es decir, ha comprendido que uno debe orar no para que Dios haga su voluntad, sino para que él pueda hacer la Suya.

Ahora bien, no es cierto que la Palabra está llena de imperativos?
Es cierto.

Por tanto, cómo distinguir uno de otro?
Uno se distingue del otro tan pronto uno entiende que uno faculta el otro.

Es decir, se nos ordena perdonar a nuestros enemigos -imperativo- porque somos hijos de un indicativo: Éramos enemigos de Dios y Él nos ha perdonado en Cristo.
En otras palabras, que tal como hemos sido perdonados, hemos de perdonar.

Este es el modo correcto de leer el imperativo, el bipartito es creer que para ser perdonado uno debe perdonar a sus enemigos, pues eso nos lleva a la cultura del mérito, y todo mérito anula la Gracia.

Por tanto, cuáles son esos indicativos?
Son los siguientes:

- El hecho de vivir en la fe.
- El hecho de andar en la fe.
- El hecho de obrar en fe por/mediante el Amor.
- El hecho de vencer al mundo mediante la fe.
- Andar en el Señor arraigados y sobreedificados en él.
- El hecho de estar crucificado con Jesús de modo que ya no vivimos nosotros sino él en nosotros.
- El hecho de estar fortalecidos en Jesús y en el poder de su fuerza (que es debilidad para el mundo).
- El hecho de ser conciente de que uno no obra por su competencia sino mediante la Gracia de Dios que es con uno.
- El hecho de conocer al Señor Jesús, el poder de su resurrección de entre los muertos -arrepentimiento diario-, poder compartir sus sufrimientos para así ser moldeado a su imagen, ser conscient de la propia debilidad para así avanzar al conocimiento pleno.
- El hecho de... Etc.

De este modo, si analizamos cualquiera de los imperativos neotestamentario, veremos que ninguno de ellos es independiente de un indicativo que no se encuentre entrelazado a Jesús, pues en caso contrario no estaríamos en el Segundo Adan.

En efecto, mediante expresiones tales como andar en el Espiritu para estar libres de la ley del pecado, para que así la justicia de la ley se cumpla en nosotros a través del Espíritu, y podamos mortificar las obras de la carne, etc, lo que se nos está diciendo no solo es que debamos practicar la santidad, sino el modo de hacerlo adecuadamente, pues cada naturaleza tiene distintas herramientas, unas mundanas y fruto de la propia voluntad, y otras espirituales y resultado de la Vida de Dios en el alma del hombre.

Mientras meditáis en todo esto, dad las gracias por todo a Dios nuestro Padre en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo.

domingo, 20 de enero de 2013

De que Solo Puede Haber Una Gloria, y No es la Nuestra...

3 Entonces dijo Moisés a Aarón:
Esto es lo que habló Yahwé, diciendo,

En los que a Mí se acercan Me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado.

Y Aarón calló.

Levítico 10:3
En otras palabras, que la Santidad de Dios es Su Gloria oculta, pues la Gloria de Dios es Su Santidad revelada.

Ahora bien, tan pronto uno entiende que Dios ha prometido que Toda la tierra estará llena de Su Gloria, entendemos mejor que el Bautista asegurara que él debía menguar para que el Señor creciera.

Cierto, pues que la Gloria de Dios deba estar en todas partes, significa que la nuestra no debe estarlo en lugar alguno...

Entender esto nos obliga a reconsiderar brutalmente la dirección de nuestra fe.
De ahí que Aarón calle...

sábado, 19 de enero de 2013

De que la Sobreabundancia Nos Aleja de Dios...

7 Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.
Lucas 5:7
En otras palabras, que muchas veces nuestra prosperidad es aquello que nos hunde...

viernes, 18 de enero de 2013

De que Si No, No Sería por Gracia...

13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.
Filipenses 2:13
En otras palabras, que de la misma manera que es él quien nos atrae tras decirnos Venid en pos de mí, él es quien nos mantiene tras decirnos Permaneced en mí...

jueves, 17 de enero de 2013

De que la Duda Forma parte de la Fe...

6 Y creyó a YHWH, y le fue contado por justicia.
Génesis 15:6
Abraham confió en Dios, pero poco después dudó de Sus palabras.
Ahora bien, no creamos que la duda es algo opuesto a la fe, pues es parte vital de su desarrollo.

En efecto, las promesas que Dios le hizo a Abraham fueron simple y llanamente imposibles -ya que de otro modo no se podría haber manifestado el Poder de Dios- de ahí que aunque el caldeo confiara en el Señor, en su debilidad dudó internamente de Dios.
Pero de igual manera que la perseverancia se prueba con la tentación, la fe con la duda.

Dudar siempre de lo que dice Dios no es fe, de igual manera que caer a las tentaciones no es perseverancia, pero lo primero es necesario para que se produzca/fortalezca lo otro.

miércoles, 16 de enero de 2013

De Realidades, Existencias y Descartes...

5 Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos.
2 Corintios 13:5a
En otras palabras, un paso hacia nuestro interior es un paso hacia lo vertical, pues solo sabiendo cómo somos, podremos dejar lo sobrante atrás, y encaminarnos hacia lo alto.

Y aunque fue también un paso hacia su interior -la capacidad de razonar- aquello que llevó a Descartes a probar deducir la existencia de Dios, percatarse de esto no le indujo a percibir su incapacidad en la esfera de lo espiritual para así buscar la acción de Dios en él, sino que se conformó con haber descubierto un método que le permitiera alcanzar certezas científicas.

Paradójicamente, su reacción ante la conciencia de la presencia de Dios negó su postulado -Pienso, luego existo- pues no hay verdadera existencia sin participación en Dios.

Es decir, Ser/Existir, Vida, Bondad, Belleza, Felicidad, Verdad, etc no son otra cosa que sinónimos del término Realidad, un don dado por Dios al recuperar la comunión -común Unión- perdida.
De este modo, vemos que la mayoría de las cosas que experimentamos en nuestra deteriorada condición -nuestro estado caído- las cuales describimos erróneamente como existencia, vida, bondad, belleza, felicidad, Verdad y realidad, simplemente son sombras que no pasan de ser una pálida participación de la Realidad que es en Dios.