Déu Pare, dame Gracia y pone en mí el deseo de buscarte, para que al buscarte pueda encontrarte, para que al encontrarte pueda amarte, y para que al amarte pueda odiar con todas mis fuerzas, con toda mi alma y todo mi corazón, todos los pecados de los que me has salvado...
En el Nombre de Jesús, amén!



lunes, 2 de mayo de 2011

De la Falsedad del "A Cristo a través de María"...


Cuando se le recrimina tanto a ortodoxos como a católicos, que dirigen sus oraciones a santos y vírgenes, en vez de únicamente a Dios como debe ser, estos replican que la acusación no es cierta, pues ellos simplemente les piden a los santos y a María, que oren a Dios por ellos.


Dado que todos los santos y María están vivos en Cristo, es lo mismo que le pidas a tu hermano que ore por ti, o que ores a cualquier santo que vive en Cristo, sostienen.

Para apoyar este argumento, citan la Palabra, donde Pablo pide a sus hermanos que oren por él.

Y esto es cierto, hemos de orar los unos por los otros, y todos los que duermieron en Cristo están vivos, no obstante, sus argumentos son una media verdad, y como tal, no es nada más que una completa mentira.

Obvia decir que Dios nos dice en Su Palabra que solo Jesús es mediador entre Él y los hombres, que solo el Señor es nuestro intercesor, y que su sacrificio fue suficiente para abrir el camino a Dios, lo cual hace del todo innecesario el tener que dirigir nuestras oraciones a alguien que no sea Dios mismo, no obstante, no nos centremos en eso, simplemente neguemos la mayor.

En efecto, en esta entrada demostraremos que es mentira que ni ortodoxos ni católicos dirigen sus oraciones a santos y vírgenes.

Lo sé, para ello no hace falta un gran esfuerzo investigador a fin de encontrar enrevesados argumentos que refuten dicha falsedad, basta con ir a su propio material: webs ortodoxas y católicas.

Veamos por ejemplo, una oración modelo,
¡Glorioso San Juan de la Cruz, verdadero modelo de inocencia y penitencia! yo os felicito por la victoria que alcanzasteis sobre vuestros enemigos y por la gloria, grandeza y poder de que gozáis.
[...]
Alcanzadme este santo deseo y la gracia de saberos imitar en la tierra, para después poderos acompañar en el cielo. Amén.
Pasmoso.

Teniendo en cuenta que Juan de la Cruz es presentado como verdadero modelo de inocencia y penitencia, por qué un católico medio tendría que ver en Jesús el modelo a seguir, teniendo el Señor a su alrededor a miríadas de santos que son presentados como modelos de perfección en mil y una facetas?

En realidad, por qué querría alguien ser como su santo favorito, cuando está llamado a ser como Cristo?

Qué de atrayente tiene ser como San Loquesea, cuando el Espíritu que está en él, le impulsa a ser como Jesús?

Esta oración -y tantas otras- evidencia, no solo que la mente que las ideó no es de Dios, sino que las iglesias ortodoxas y católicas no son cristocéntricas.

En efecto, los favores, sanaciones, Gracias y demás asuntos son de única competencia del Señor nuestro Dios.

Pero desvío el tema, lo que queremos demostrar en esta entrada es la falsedad de la doctrina de A Jesús a través de María, es decir, la excusa dada por ortodoxos y católicos, para defender la adoración -que no veneración- de las vírgenes.

Para ello, echaremos un breve vistazo a la historia de La Virgen de Guadalupe, aceptada oficialmente por el catolicismo.

A modo de breve resumen, pues la historia es larga, diremos que la historia explica cómo en el siglo XVI, la virgen se apareció a Juan Diego, un joven indio de la jurisdicción de Tlaltelolco, Méjico.

El mensaje de la aparición no fue que el muchachito se entregara en cuerpo y alma al Señor, y anunciara la Buena Nueva del perdón de los pecados por fe en la sangre de Jesús por toda la región, en absoluto, lo que la virgen le pidió, fue que se construyera un templo en su honor.

Ahá, yo también puse esa cara al leerlo...

Al final de la historia, la virgen le regala -a modo de autógrafo- una imagen de ella misma al muchacho.

Huelga decir que el cristocentrismo en la historia, destaca por su ausencia.

En efecto, en ella no hay exaltaciones de Jesús, no hay un llamado al arrepentimiento, no hay Teocentrismo, ni menciones a la cruz y al Evangelio, lo que sí hay es exaltación mariana a raudales, veámoslo:
Sábelo, ten por cierto, hijo mío el más pequeño, que yo soy la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive, el creador de las personas, el dueño de la cercanía y de la inmediación, el dueño del cielo, el dueño de la tierra.

Mucho quiero, mucho deseo que aquí me levanten mi casita sagrada, en donde lo mostré, lo ensalzaré al ponerlo de manifiesto: lo daré a las gentes en todo mi amor personal, en mi mirada compasiva, en mi auxilio, en mi salvación: porque yo en verdad soy vuestra madre compasiva, tuya y de todos los hombres que en esta tierra estáis en uno, y de las demás variadas estirpes de hombres, mis amadores, los que a mí clamen, los que me busquen, los que confíen en mí, porque ahí escucharé su llanto, su tristeza, para remediar, para curar todas sus diferentes penas, sus miserias, sus dolores.

Y para realizar lo que pretende mi compasiva mirada misericordiosa, anda al palacio del Obispo de México, y le dirás cómo yo te envío, para que le descubras cómo mucho deseo que aquí me provea de una casa, me erija en el llano mi templo; todo le contarás, cuanto has visto y admirado, y lo que has oído.
Ten por seguro que mucho lo agradeceré y lo pagaré, que por ello te enriqueceré, te glorificaré; y mucho de allí merecerás con que yo retribuya tu cansancio, tu servicio con que vas a solicitar el asunto al que te envío.
Si esto es lo que los marianos entienden por ir a Cristo a través de María que baje Dios y lo vea...

No hay mensaje cristocéntrico más que al principio, y lo hace para afirmar su propia autoridad: Escúchame que soy la madre de quien manda...

La virgen pide que le levanten un templo a ella, un templo en el que ella -y no Cristo- mostrará su amor personal, su mirada compasiva, su auxilio, y lo más impactante y herético de todo: donde mostrará su salvación.

A Cristo a través de María?

La historia no muestra signos de eso.

La aparición está obsesionada en ocupar el lugar que solo le corresponde al Señor Jesús, pues promete consuelo, remedio y sanación a los que a ella clamen, los que le busquen a ella, los que confíen en ella, y para culminar tanto cristocentrismo, la aparición le da a Juan Diego -el pobrecito indio a quien la supuesta virgen se le aparició- una promesa de lo más espiritual: te enriqueceré...

La exaltación es puramente mariana, no del Señor, y recordáis qué nos dijo Jesús con respecto a esto?
18 El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y en él no hay injusticia.
Juan 7
Sigamos.
El pobre indio obedece y le comunica al obispo lo que la aparición le ordena, pero el obispo que es muy obispo, no le hace ni caso al jovencito.

Esto hace que la aparición vuelva a darle a Juan Diego un nuevo mensaje de dudoso cristocentrismo,
Escucha, el más pequeño de mis hijos, ten por cierto que no son escasos mis servidores, mis mensajeros, a quien encargue que lleven mi aliento, mi palabra, para que efectúen mi voluntad; pero es necesario que tú, personalmente, vayas, ruegues, que por tu intercesión se realice, se lleve a efecto mi querer, mi voluntad.
Y mucho te ruego, hijo mío el menor, y con rigor te mando, que otra vez vayas mañana a ver al Obispo.
Y de mi parte hazle saber, hazle oír mi querer, mi voluntad, para que realice, haga mi templo que le pido.
Y bien, de nuevo dile de qué modo yo, personalmente, la siempre Virgen Santa María, yo, que soy la Madre de Dios, te mando
.
Mi templooooo, quiero mi temploooo! grita la aparición.

Una vez más: A Cristo a través de María?

En absoluto.

Lo más trágico de todo es que la historia está llena de brutales herejías disfrazadas de santo pietismo.
Escucha, ponlo en tu corazón, Hijo mío el menor, que no es nada lo que te espantó, lo que te afligió; que no se perturbe tu rostro, tu corazón; no temas esta enfermedad ni ninguna otra enfermedad, ni cosa punzante aflictiva. ¿No estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos?
¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?
Eingh?
Qué te parece algo de... Cristo?

Con alguien descrito de este manera, cómo no orarle a la hermana del siguiente modo?
¡Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo tuyo Oh Madre de bondad, guardame y defiéndeme como a pertenencia y posesión tuya. Amén.
Pero gracias a Dios, las ovejas de Dios solo escuchan la voz de su pastor, el cual les redimió, les compró con su sangre, tal como nos dice Pablo en 1 Corintios 6,
19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.
El culto mariano desplaza a Jesús del centro, le arrebata lo que por derecho le pertence exclusivamente al Señor, y eleva a la hermana a unas alturas exclusivas de Dios.

A Jesús a través de María?
Evidentemente no.

Dónde queda Jesús entre tanto santo y virgen dadores de Gracias, de sanidad, de riquezas, de salvación?

Perdido y olvidado al fondo de la iglesia, clavado e impotente en la cruz...

Teniendo en cuenta que una de las funciones del Espíritu Santo de Dios es la de glorificar exclusivamente a Jesús, qué clase de espíritu puede estar detrás de estas apariciones?

Ahá, seguro que todos estamos pensando en lo mismo...

La conclusión es que basta darse una vuelta por webs ortodoxas y católicas, para comprobar la falsedad del argumento A Cristo a través de María, así como el de no oramos a nuestros hermanos, sino que les pedimos que oren por nosotros.

Mientras meditáis en todo esto, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


martes, 26 de abril de 2011

De esos Hermanos que Malinterpretan el Evangelio, y Te Dejan los Pelos Rubios de la Impresión con las Preguntas que Hacen...


Con el fin de demostrar lo inconsistente de la interpretación escriturial calvinista, leo en una entrada de un blog ortodoxo, hostil y abiertamente anticalvinista, la siguiente pregunta,
Pregunta nº10. Espero que todo el mundo vaya al Cielo, significa esto que amo más que lo que lo hace Dios?
La pregunta es interesante por todo lo que presupone, y porque epitomiza la hipocresía del hermano.

En efecto, la pregunta no es honesta pues dicha cuestión solo podría ser planteada por una persona que pidiera de todo corazón, amnistia, perdón y la excarcelación de todos los criminales del mundo...

Es muy sencillo perdonar las maldad cometida sobre los demás, pero es realmente difícil perdonar aquella que se comete contra nosotros.

Es sencillo desear el perdón y la recompensa del Paraíso para el violador irredento de los hijos de los demás... pero es complicado perdonar las nimiedades que alguien comete contra nosotros.

Y eso se llama hipocresía.

El asunto es que el hermano no comprende que Dios es Amor, sin duda.

Pero también es Santo, Justo... y aunque el hermano ortodoxo no lo entienda, Dios ha decidido crear un mundo donde los seres humanos sean responsables de sus actos.

Dios desea que todo el mundo deje de hacer el Mal?

Por supuesto.

Pero la Libertad y la Responsabilidad son inherentes en la Creación, y si hay algo que demuestra el Evangelio, es que Dios no dejará impune al culpable.

Exacto, pues eso es lo Justo.

Al mismo tiempo, el hermano no comprende que el punto de partida no es que todo el mundo en el fondo merezca Salvación, y Dios -en Su maldad- arrebate a los hombres lo que en justicia merecen.

El punto de partida es que todo el mundo merece condenación, y no obstante, por un puro acto de Misericordia, Dios salva a una multitud incontable de seres humanos, del castigo que sus maldades demandan.
1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,

2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,

3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

4 Pero Dios, que es rico en Misericordia, por su gran amor con que nos amó,

5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por Gracia sois salvos),

Efesios 2
Este es el Evangelio de la Gracia de Dios hermano Jackson, este es el punto de partida, que todo el mundo es reo de condenación, no lo contrario, de ahí que sea Misericordioso salvar a quien nada merece,
9 ¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que están todos bajo pecado.

23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.
Todos reos de condena...
Pero Dios, que es rico en Misericordia, a su tiempo murió por los impíos, pues siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Hay más preguntas y la mayoría de ellas son igual de absurdas, no obstante, por el momento las ignoraré para no acabar pareciendo albino...

Mientras meditáis en todo ello, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


lunes, 25 de abril de 2011

De 1 Juan 2:2 o, Cómo Hacer Doctrina Destacando unos Versículos e Ignorando Otros, en vez de Armonizarlos Todos, y Darle Gracias a Dios por Ello...


No hay semana que no me encuentre con las mismas preguntas que intentan infantil y burdamente, refutar al calvinismo/Evangelio.

Una de las más comunes gira alrededor de 1 Juan 2:2,
2 Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
Por los de todo el mundo! Grita el arminiano con cara de triunfo.

Cierto, todo el mundo, replica el calvinista, ahora bien, acaso todo el mundo es salvo?

No.
Si Jesús pagó por los pecados de todo el mundo, y a los redimidos por el Señor Dios no les imputa los pecados cometidos en vida, sino que dichos pecados caen sobre el Cordero Redentor, y son castigados en él en la cruz, cómo es que no todo el mundo es salvo?

Llegados a este punto el arminiano muda su semblante.

El arminiano no comprende que no se puede hacer doctrina ignorando unos versículos y destacando otros, sino que solo se puede hacer doctrina armonizándolos todos.

En efecto, si no queremos entrar en contradicción, hemos de conciliar dicho versículo con todos aquellos que claramente especifican justamente lo contrario, es decir, que Jesús murió por el Pueblo de Dios, la Iglesia, sus elegidos... y no por toda la humanidad,
8 Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.
Isaías 53

16 En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
1 Juan 3

21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.
Mateo 1

13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.

14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

Juan 15

25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
Efesios 5
Cómo conciliar esta aparente contradicción?

La respuesta está en Apocalipsis 5,
9 y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;
En efecto, Dios redime a hombres de entre todos los pueblos, no a todos los hombres de todos los pueblos.

La multitud incontable de la que nos da cuenta Apocalipsis, estará formada por hombres de entre todos los pueblos de la tierra.

Esto mismo es lo que nos dice Pedro en una escena del libro de Hechos,
34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,

35 sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.

Hechos 10
Dios no es "el dios de la Montaña", el dios de una nación pequeña.

Dios es Señor de toda la tierra, y salva por Gracia a hombres de entre todos los pueblos de la tierra.

En efecto, Juan era un judío que dirigía su carta a las iglesias de Asia, las cuales estaban formadas principalmente por gentiles.

El propósito de dicha carta era refutar las herejías gnósticas inciciáticas y elitistas:
Ciertas doctrinas secretas del Cristo o el "ungido" estaban destinadas a ser reveladas a una élite de iniciados.
De esta forma, los gnósticos cristianos reclaman constituir testigos especiales de Cristo, con acceso directo al conocimiento de lo divino a través de la gnosis o experimentación introspectiva a través de la cual se podía llegar al conocimiento de las verdades trascendentales.
La gnosis era pues la forma suprema de conocimiento, solamente al alcance de iniciados
.
De esta manera, Juan les repite una y otra vez por un lado, que Dios es luz, es decir, que Dios se ha manifestado al mundo a través del Mesías, el Cristo, y que Su Palabra es clara; y por el otro, el apóstol les dice que la Salvación es accesible no solo a los judíos, o a un grupo reducido, sino a todo el mundo.

Jesús se entregó por nosotros, pero también por el resto de hermanos que están diseminados por todo el mundo, dice Juan.

Un mundo que no nos olvidemos, está bajo el poder del Maligno, un mundo que aborrece a los de la fe,
13 Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece.
1 Juan 3
Esta es la única manera de armonizar la ideas de un Jesús Salvador del mundo...
42 y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.
Juan 4

2 Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
1 Juan 2
Con la idea de un Mesías que vino a salvar a un Pueblo formado por hombres de entre todos los pueblos del mundo.

Exacto, veamos cómo Juan expresa esta misma idea en su Evangelio,
51 Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación;

52 y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.

Juan 11
Y lo interesantes es que lo expresa de un modo que establece un claro paralelismo con el versículo que nos ocupa, 1 Juan 2:2,
Y él = Jesús

Es la propiciación = Había de morir

Por nuestros pecados = Por la nación

Y no solamente por los nuestros = Y no solamente por la nación

Sino también [...] a los hijos de Dios que estaban dispersos = Sino también por los de todo el mundo
.
Los destinatarios de su primera epístola -que debían conocer forzosamente el Evangelio de Juan- tuvieron que entender qué quería decir Juan cuando empleaba el término Kosmos, es decir Mundo.

(Para profundizar en los múltiples significados de la palabra Kosmos, clicar aquí...)

Juan no está enseñando ni el Universalismo, ni la Salvación de los más aptos, lo que está anunciando es el Evangelio de la Gracia de Dios que daba potestad de ser hecho hijo de Dios a los que confían su Salvación en el Nombre del Mesías, unos hijos que no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Mientras meditáis en todo ello, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


sábado, 23 de abril de 2011

De 2 Corintios 5:10 o, Cómo Refutar un nuevo Intento Arminiano de Dar Protagonismo a las Obras en Nuestra Salvación...


10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.
2 Corintios 5
Hace poco en un debate con un arminiano, se citó 2 Corintios 5 como demostración del papel fundamental de las obras en nuestra Salvación.

Si resulta que somos salvos por Gracia, no por obras, por qué la Palabra explica claramente que la Salvación depende de nuestras obras? Preguntó el susodicho.

Pero no, el versículo citado no dice eso, y dicho razonar es fruto de una lectura superficial de la Palabra, haciéndole decir lo que no dice.

En efecto, Dios nos explica claramente en varios pasajes, que ya hemos sido juzgados en Cristo, que la sentencia fue condena a muerte por nuestros pecados, que morimos con él, que resucitamos con él, que la Ley ya no nos acusa, y que gracias a nuestro sustituto, estamos en paz con Dios.
8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.

10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

Romanos 5

1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
Romanos 8
Cristo es nuestra paz con Dios, con las demandas de la Ley de Dios, no perdamos esto de vista.

Por qué digo esto?
Porque qué nos está diciendo Pablo en el versículo en cuestión?

Que quien nos juzgará será Jesús.
Que los juzgados seremos nosotros.
Que dicho juicio será tras la muerte.
Y que aquello que será objeto de juicio serán nuestras obras en vida.

En vida regenerada, es decir, estando ya en Cristo.

Volvamos a leer el versículo en cuestión, en su contexto, para ver esto.
10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.
2 Corintios 5
En efecto, Pablo dirige sus palabras a los hermanos (es necesario que todos nosotros), recordándoles que al Hijo, le ha sido entregada por Dios Padre autoridad de hacer juicio, que dicho juicio será -de acuerdo al propósito establecido por Dios- tras la muerte, y que cada uno recibirá de acuerdo a sus obras, tal como el mismo Cristo nos enseñó.

Es que estamos introduciendo bajo mano la enseñanza de que en el fondo nuestras obras tienen un papel en nuestra Salvación?

En absoluto, no olvidemos que la Biblia es un todo, y sobretodo, no hagamos decir a los textos lo que no dicen.

En dicho pasaje, Pablo enseña a los Corintios que -independientemente de que seamos salvos por Gracia, no por obras- nuestro obrar en vida es tremendamente importante.

En efecto, una vez en el Tribunal de Cristo, nuestras obras serán la pública evidencia de la autenticidad de nuestra fe, pues uno puede andar un tiempo en el Camino, pero no puede recorrerlo toda su vida a no ser que tenga el Espíritu en él.

Nuestra vida es un reflejo del cambio interior producido en nosotros, es un reflejo de nuestra muerte al mundo, de nuestro nuevo nacimiento a una vida por y para Dios, recordáis a Juan advirtiéndonos contra la secta de los gnósticos y diciéndonos,
6 El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.
1 Juan 2

7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo.
1 Juan 3
Tus obras no te salvarán, sin embargo, son reflejo de la Verdad que está en ti, si estás por fe, en Cristo, debes actuar en consecuencia.

La Salvación es por fe, es decir Sola Fide, sin embargo, la fe auténtica nunca viene sola.

Exacto, la fe auténtica viene acompañada de un determinado obrar, un obrar producido de modo natural pues el árbol podrido que antes daba fruto para muerte, ahora da fruto para santificación.
19 ...así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia.

22 Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.

Romanos 6
Por tanto, qué es lo que será juzgado en el Tribunal de Cristo?

Será juzgado y premiado, el fruto que hayamos dado con los dones recibidos.

Esto es lo que el mismo Pablo les dice a los Corintios en la primera epístola en un pasaje que los romanistas interpretan que alude al Purgatorio.
8 Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.

11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.

12 Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca,

13 la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.

14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.

15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

1 Corintios 3
Este pasaje ya lo hemos analizado con anterioridad aquí.

La Parábola de los talentos nos habla de lo mismo, es decir, de que habrá diferentes grados de recompensa en relación a las obras de cada uno en la fe.

La Salvación se recibe por fe, cierto, pero se manifiesta con nuestro obrar.

El juicio por el que todo hombre pasará tras su muerte, será o para recompensa por su obrar en la fe, o para condenación.

Tú que eres de la fe, que ya has sido juzgado, sentenciado a muerte, muerto y resucitado en Cristo, pasa por aquí que quiero ver qué has hecho con los talentos que te di.

Y tú que no eres de la fe, da cuenta por tus obras de acuerdo a la Ley interior que puse en ti,
nos dirá el Señor nuestro Dios.

El juicio, el fuego, revelará si las obras de cada uno eran producto de una vida regenerada, o eran egoistas, es decir, si las buenas obras tenían como fin ganar méritos delante de Dios para conseguir una Salvación, que el mal llamado cristiano no creía que hubiera sido ganada exclusivamente por el Señor.

Si yo obro y obro para ameritar la Gracia suficiente que me permita alcanzar la Salvación, tal como defiende la perspectiva arminiana, estoy diciendo que creo en Dios, que creo que Jesús es el Camino, que creo en mil y una cosas...

Excepto que la Salvación es por Gracia, y que es obra exclusiva de Dios mediante el Señor Jesús.

Si yo obro así, creo que Jesús es mi Señor, pero no mi Salvador, pues si yo no obro de determinada manera, no alcanzaré dicha Salvación.

Las obras, el fin de tus obras, revela la naturaleza de tu fe.

Y no pierdas cuidado que tú, como el resto del mundo, serás juzgado de acuerdo a todo ello.

Mientras meditáis en todo ello, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


viernes, 22 de abril de 2011

De cómo Demostrar que No Es Cierto que La Iglesia Católica Siempre Ha Defendido la Misma Doctrina...

En efecto, la iglesia católica, a lo largo de los siglos, ha pasado de afirmar que fuera de ella no hay Salvación posible...

“Hay de verdad una Iglesia universal de los fieles, fuera de la cual absolutamente nadie es salvo, en que Jesucristo es ambos sacerdote y sacrificio.”
Papa Inocente III, Cuarto Concilio de Letrán, Constitución 1, 1215, ex cathedra

“Con Fe nos animando estamos obligados a creer y mantener la una, santa, Católica Iglesia y esa, apostólica, y firmemente creemos y simplemente confesamos esta Iglesia fuera de que no hay ninguna salvación ni remisión de pecado... Además, declaramos, decimos, definimos, y proclamamos a toda criatura humana que ellos de necesidad absoluta para la salvación son enteramente sujetos al Pontífice Romano.”
Papa Bonifacio VIII, Unam Sanctam, 18 Nov. 1302, ex cathedra

“Todo el que desee salvarse debe, ante todo, guardar la fe Católica; pues, a menos que una persona guarde esta fe entera e inviolada, sin duda alguna se perderá para siempre.”
Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Ses. 8, 22 Nov. 1439, ex cathedra

“La Santa Romana Iglesia firmemente cree, profesa y predica que todos los que están fuera de la Iglesia Católica, no solo paganos sino también Judíos o herejes y cismáticos, no pueden compartir la vida eterna y irán al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles, a menos que estuvieren juntados a la Iglesia antes del fin de la vida; y que la unidad de este cuerpo eclesiástico vale tanto para que solo para los que permanecen en ella los sacramentos de la Iglesia contribuyen a la salvación y ayuno, limosnas, y otras obras de piedad y prácticas de la milicia Cristiana produjen recompensas eternas; y que nadie puede ser salvo, no importa cuanto ha dado en limosnas y aun si haya derramado sangre en el nombre de Cristo, a menos que haya perseverado en el seno y la unidad de la Iglesia Católica.”
Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, “Cantate Domino,” 1441, ex cathedra
A sostener justo lo contrario...
Cristo ganó la Salvación universal con el don de la entrega de su propia vida.
[...]
Sin embargo, para aquellos que no han recibido la proclamación del Evangelio, tal como he escrito en la Redemptoris Missio, la Salvación es accesible de manera misteriosa, pues la Gracia divina es garantizada sobre ellos a través del sacrificio de Cristo, sin membresía externa a la iglesia, aunque en relación con ella.
[...]
Reciben esta Gracia de manera misteriosa pues no conocen la iglesia e incluso algunos la rechazan.
Audiencia General, 31 Mayo 1995, Juan Pablo II

Recientemente he escrito a los Obispos de Asia: « Aunque la Iglesia reconoce con gusto cuanto hay de verdadero y de santo en las tradiciones religiosas del Budismo, del Hinduismo y del Islam —reflejos de aquella verdad que ilumina a todos los hombres—, sigue en pie su deber y su determinación de proclamar sin titubeos a Jesucristo, que es "el camino, la verdad y la vida"...
El hecho de que los seguidores de otras religiones puedan recibir la gracia de Dios y ser salvados por Cristo independientemente de los medios ordinarios que él ha establecido, no quita la llamada a la fe y al bautismo que Dios quiere para todos los pueblos »

Redemptoris Missio, Juan Pablo II

A lo largo de los siglos, la doctrina católica ha pasado del Fuera de la iglesia no hay Salvación, al los seguidores de otras religiones pueden recibir la gracia de Dios y ser salvados por Cristo independientemente de los medios ordinarios que él ha establecido...

Siempre me ha fascinado cómo el catolicismo puede defender una cosa y su contraria, y manipular la Palabra de Dios sin inmutarse.

En efecto, solo se puede citar Juan 14:6 y proclamar sin titubeos a Jesucristo, que es el camino, la verdad y la vida...
Solo se puede decir que hay otros medios ordinarios que él ha establecido para alcanzar la Gracia de la Salvación...

Si seccionamos dicho versículo por la mitad...
6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
Y la única manera de ir a Cristo es confiando que él ha pagado el precio necesario por todos mis pecados, y andando -en el poder del Espíritu- como él anduvo.

No hay más Verdad que esta, y sostener que las tradiciones religiosas del Budismo, del Hinduismo y del Islam son reflejos de aquella verdad es -no solo una evidencia de falta de Amor hacia los que están ciegos a la Realidad, es simple y llanamente una manipulación vergonzosa de las palabras del Señor.

Mientras meditáis en todo ello, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


Fuentes Fuera de la Igleia Católica No Hay Salvación
Has the Pope Giving Us to Hope that All Will Be Saved?
Redemptoris Missio

lunes, 18 de abril de 2011

De que la Justificación No Es la Infusión de Santidad en el Impío, tal como Sostiene el Catolicismo, sino una Declaración Judicial de Dios... (2)


Decíamos en la primera parte que el romanismo confunde Justificación con Santificación, a pesar de que la Palabra establece una clara distinción entre un hecho y el otro.

Veamos por ejemplo,
11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.
1 Corintios 6
Pablo menciona tres hechos distintos entre ellos, ser lavado, ser santificado y ser justificado, de lo que se colige que ser justificado tiene que ser algo distinto a ser lavado, y ser santificado.

El mismo contraste establece Pablo unos cuantos capítulos antes,
30 Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;
1 Corintios 1
De nuevo estamos ante hechos distintos, pues ser redimido es distinto a ser justificado, ser santificado es distinto a alcanzar sabiduría, etc...

No obstante, en la primera parte vimos que Justificación aludía a la no imputación sobre el creyente de los pecados cometidos en vida, no a la adquisición (infusión) gradual de santidad en dicho creyente,
1 Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.

2 Bienaventurado el hombre a quien YHWH no culpa de iniquidad,

Salmo 32
El pecado se comete, no obstante el creyente es absuelto de culpa pues dicho pecado es cubierto por la muerte de un sustituto: el Mesías.

Si no imputar pecado sobre el creyente, fuera lo mismo que la infusión gradual de justicia, la imputación de pecado sería lo mismo que la infusión de culpabilidad.

No obstante, eso obviamente no es así, pues nuestros pecados cayeron sobre el Cristo en la cruz, no de manera gradual y prolongada en el tiempo.

Ahora bien, a menudo el apologeta católico, con el fin de demostrar que la justificación es gradual, además de obviar todo lo explicado hasta ahora, cita Isaías 53:11,
11 Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.
La base que sostiene dicho argumento es la noción de que justificación debe ser infusión gradual de santidad, pues el conocimiento de Cristo alude a la santificación.

A medida que uno ahonda en las cosas de Dios, a medida que uno profundiza en su relación con Dios, va avanzando en santidad.

Y eso es cierto, pero el texto no nos habla de eso.

El texto nos habla de la fe.
14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?

15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: !!Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

16 Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?

17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

Romanos 10
Sin conocimiento de la buena nueva, no puede haber fe pues esta viene a través de lo que Pablo llama, la locura de la predicación
Esta es la razón de que el Señor dijera,
3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

7 Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti;

8 porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

25 Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste.

Juan 17
Y sobretodo de ahí que sea mediante la fe cómo uno es justificado, es decir, la fe es la manera que que uno es absuelto de su pecado, es declarado Justo,
1 Justificados, pues, por fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;
Romanos 5
Isaías nos habla de la fe, del conocimiento de la Verdad del Evangelio.

Asimismo nos explica que la manera en que el Siervo justificará a muchos será mediante el conocimiento de él, e inmediatamente después nos da la clave de qué significa eso: llevará las iniquidades de ellos.

Al cargar con nuestras iniquidades, el Siervo libera a aquellos que por consiguiente justificará, de la culpa y castigo que merecen.

Es de ese modo en que aquellos que son liberados de las propias iniquidades, son justificados, pues una cosa es consecuencia de la otra.

Si hay iniquidad en mí, por mucho que avance en el conocimiento del Señor, seguiré siendo impuro.

Pero vemos que el Siervo es la propiciación por los pecados de su pueblo, (y por la rebelión de mi pueblo fue herido ), es el sustituto por cuyos méritos somos declarados Justos, es decir, mediante su sacrificio sustitutivo somos absueltos de la condena que nuestras iniquidades exigen.

El Siervo justificará a muchos pues será la justicia de dicho Siervo, (nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca) la que se imputará sobre los justificados.

Ahora bien, otro texto que el romanismo blande para defender la noción de justificación gradual por infusión, es Apocalipsis 22:11,
11 El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.
El católico afirma que este pasaje muestra que ser justo no puede significar ser absuelto de culpa de pecado, pues se demuestra que la justificación tiene lugar cada día, es decir, el susodicho ve en este texto una descripción de la justificación por infusión.

Sinceramente, creo que el texto dice justo lo contrario.

El texto nos dice que el que es Justo debe actuar de acuerdo a dicha justicia, tal como nos indica igualmente Juan,
7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo.
1 Juan 3
Eres Justo?

Obra de acuerdo a tu justicia, es decir, actúa en consecuencia.

Eso es lo que dice el texto, no que se deba avanzar y perseverar hasta alcanzar una justicia total que todavía no se tiene.

De hecho, esta es la razón de que uno pueda santificarse, pues sin justificación, no puede haber santificación.

Por otro lado, este texto en realidad es un argumento a favor de la lectura reformada pues establece un claro contraste entre la justificación y la santificación,
el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía
Apocalipsis 22:11 nos dice que el que haya sido absuelto de su pecado, debe actuar de acuerdo a su nueva naturaleza, y que asimismo, el que ha sido apartado para Dios, debe avanzar en santidad y dejar atrás su vieja naturaleza.

Hay mucho más que decir, pero me temo que lo tendré que hacer en una próxima entrada.

Mientras meditáis en todo esto, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor jesucristo...


domingo, 17 de abril de 2011

De que la Justificación No Es la Infusión de Santidad en el Impío, tal como Sostiene el Catolicismo, sino una Declaración Judicial de Dios... (1)


Lo primero que uno percibe cuando lee a apologetas del catolicismo, es que se ve el término Justificación, como un sinónimo de arrepentimiento, santificación, o incluso de infusión de santidad.

En esta serie de entradas veremos por qué no es así, veremos que la justificación pertenece exclusivamente a Dios, que Él es su autor, su causa e incluso su finalidad.

Empecemos.

El romano está de acuerdo en que, en ocasiones, el término Justificación alude a la absolución del pecador por sus pecados, sin embargo, el susodicho nunca estará de acuerdo en que la justificación tenga que ver con un simple acto judicial, una declaración formal de Dios.

Para el romano, la justificación no es nada más que la infusión de la santidad de Dios en el creyente, es un proceso que transforma al creyente de impío en Justo.

Me pregunta una hermana que no acaba de entender eso de Infusión de santidad.
La manera de describirlo sería mediante el ejemplo de alguien que sufre anemia.

Al paciente se le administran vitaminas hasta que gradualmente se recupera.

Infusión no alude a un hecho puntual, sino progresivo.

En otras palabras, el romanismo confunde Justificación con Santificación.

De este modo ellos hablan de dos Justificaciones, a saber.

La primera tiene lugar cuando el creyente pasa del estado de hombre caído, al de regenerado, mientras que la segunda alude a lo que nosotros conocemos como santificación: el moldeado -por obra del Espíritu Santo- del carácter del creyente a imagen de Jesucristo, un moldeado que dura toda la vida.

El romano niega que el hombre sea Justo por fe, pues confunde ser Justo con ser Santo, sin darse cuenta que una cosa es consecuencia de la otra.

Sea como sea, en ningún lugar de la Escritura, Justificar tiene el significado defendido por Roma, sino el de absolución absoluta de la condena por los pecados.

Veamos esto en la Palabra,
1 Si hubiere pleito entre algunos, y acudieren al tribunal para que los jueces los juzguen, éstos absolverán al justo, y condenarán al culpable.
Deuteronomio 25
Exacto, absolver es claramente antónimo de condenar, es decir, se trata de un acto judicial.
15 El que justifica al impío, y el que condena al justo,
Ambos son igualmente abominación a YHWH
.
Proverbios 17
Nada en dichos textos indican que dicha absolución sea progresiva, nada de una pastilla de vitaminas hoy, y otra mañana...

En efecto, y encontramos la misma oposición Absolución-Condenación cuando la palabra justificar se emplea en referencia a Dios,
33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

34 ¿Quién es el que condenará?

Romanos 8
Justificar es absolver de un cargo, no transformar al indivíduo hacia una progresiva declaración de justedad.

Si leemos con detenimiento Romanos 3:19-28, así como todo el capítulo siguiente, veremos que Pablo no nos está diciendo que el hombre es justificado mediante un proceso de progresiva y gradual transformación, ni tampoco que dicho proceso vaya acompañado de la infusión de santidad en el creyente.

Al contrario, Pablo nos muestra cómo el creyente ha sido juzgado, absuelto y recibido el don de vida eterna.

En efecto, en dichos pasajes vemos a un hombre reo de condena,
19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;

23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
Romanos 3

Que contrasta con un hombre absuelto de dicha condena no como respuesta/pago por su obrar,
6 Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras,
Romanos 4
... y esto tendría que hacer reflexionar al católico que sabe que en la santificación el obrar es fundamental.

No obstante, la Palabra nos indica de contínuo que es por fe como el hombre es declarado Justo, no mediante las obras fruto de esa fe.
21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;

22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él.

Romanos 3
Al mismo tiempo, Pablo nos muestra la incapacidad de la Ley para justificar al hombre, pues en realidad la Ley no fue entregada para dar vida sino para manifestar el pecado en el ser humano,
20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él, porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado ;
Romanos 3
No obstante, al mismo tiempo Pablo explica que somos redimidos de la condena de la Ley mediante el cumplimiento del Cristo de dicha Ley, cuya justicia es imputada -no sobre el que obra- sino sobre el que cree.
24 siendo justificados gratuitamente por su Gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,

25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,

26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe.

28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.

Romanos 3
Uno no recibe perdón por sus pecados, ni el don de vida eterna como justa retribución o consecuencia de una santificación arduamente trabajada a lo largo de la vida, sino por algo muy distinto y ajeno al hombre.

En otras palabras, uno es absuelto de la condena que demanda la comisión de dichos pecados, por la imputación/aplicación de la justicia de Jesús -su vida sin pecado en observación de la Ley de Dios- que él ganó por y para nosotros.

Justificación no es un proceso transformador, es una declaración judicial efectiva en favor del creyente.

Solo de esta manera tienen sentido todos aquellos textos que nos hablan de pecados no imputados sobre el hombre, de pecados cubiertos, de olvido y perdón de pecados.
1 Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.

2 Bienaventurado el hombre a quien YHWH no culpa de iniquidad,

Salmo 32

25 Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.
Isaías 43

34 Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a YHWH; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice YHWH; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.
Jeremías 31
La Palabra nos habla contínuamente de declaraciones formales, de actos judiciales concretos en el tiempo, pero jamás de procesos graduales en los que el obrar tenga papel alguno.

Es más, la Palabra establece un claro contraste entre santificación y justificación, tal como veremos en la próxima entrada.

Mientras tanto, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...