Déu Pare, dame Gracia y pone en mí el deseo de buscarte, para que al buscarte pueda encontrarte, para que al encontrarte pueda amarte, y para que al amarte pueda odiar con todas mis fuerzas, con toda mi alma y todo mi corazón, todos los pecados de los que me has salvado...
En el Nombre de Jesús, amén!



lunes, 10 de octubre de 2011

De Órdenes a la Hora de Hablar del Señor...


No Rents, me dijo, debes presentar primero a Jesús como Salvador, no como Maestro, pues en caso contrario frustras a quien te escucha, al presentarle unas enseñanzas que no puede cumplir.

Háblales del Evangelio del perdón de pecados por arrepentimiento, y una vez nazcan de nuevo, explica las enseñanzas del Señor
, añadió.

Ese es el orden Rents, esa es la única manera que comprendan que el Mesías no vino a entregarnos otras tablas de piedra, sino a hacer de mí, en mí, aquel que enseña que debo ser.

Y me anoté eso pa'publicarlo en mi blog...


domingo, 9 de octubre de 2011

De Diferentes Usos del Espejo...


7 ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.
Romanos 7:7
Tanto los legalistas como los cristianos creemos que la Ley es un espejo, pero mientras que los primeros la utilizan para admirarse a ellos mismos, los segundos para ver cómo somos en realidad.

sábado, 8 de octubre de 2011

De Hechos 2:38 y la Obligatoriedad del Bautismo para Recibir Perdón de Pecados...


38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
Hechos 2:38

Uno de los versículos que más insistenetemente se repite con el fin de mostrar la obligatoriedad del bautismo para recibir el perdón de pecados es Hechos 2:38.

Como esta creencia contradice media Biblia, me propuse estudiar el asunto, para refutar dicha noción en caso de ser demostrada falsa, o abrazarla en caso de ser finalmente validada.

Esta entrada expone el resultado de dicho estudio de la manera más sencilla posible.

Empecemos.
De entrada vemos que Hechos 2:38 contiene tres oraciones, a saber:
1ª: Arrepentíos.
2ª: Bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo.
3ª: Recibiréis el don del Espíritu Santo.
Cada oración tiene unidad de significado, persona, verbo y nombre.

1ª Frase: Arrepentíos,
Sujeto: 2ª Persona plural, Vosotros.
Verbo: 2ª Persona plural, Arrepentíos,

2ª Frase: Bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo,
Sujeto: 3ª Persona del singular, Cada uno.
Verbo: 3ª Persona del singular, Bautícese.

3ª Frase: Recibiréis el don del Espíritu Santo.
Sujeto: 2ª Persona plural, Vosotros.
Verbo: 2ª Persona plural, Recibiréis.


En griego, al igual que las lenguas latinas, el Sujeto y el Verbo deben concordar en Número y Persona.
En otras palabras, no podemos decir 'Yo creemos', sino que por el contrario debemos decir 'Yo creo', o 'Nosotros creemos', cierto?

Bien, el asunto es que encontramos que esta concordancia existe entre la 1ª y la 3ª oración, pero no con la 2ª.

Qué quiere decir esto?
Que la 1ª oración no puede ser leída en relación con la 2ª frase sino con la 3ª.

Es decir, cuando Lucas escribió el libro de Hechos, quiso dejar claro que la acción de la 1ª oración se relaciona con la 3ª, no con la 2ª, pues en caso contrario simplemente tendría que haber hecho coincidir Sujetos y Números.

En otras palabras, que no tenemos 1+2+3, tal y como parece cuando leemos el versículo en cuestión, sino que tenemos 1+3+2...

En efecto, veamos cómo quedaría la frase si tenemos en cuenta las reglas gramaticales lógicas,

1ª:Arrepentíos.
3ª: Recibiréis el don del Espíritu Santo.
2ª: Bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo...


Esto va de la mano al contexto inmediato.

Pedro está predicando a los jerosolimitanos la Salvación, anunciando que todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo, y presentando a Jesús como Señor y Mesías, de ahí que un versículo antes del que nos ocupa, los que escuchaban a Pedro se compungieran de corazón.

Bien, pero qué pasa con la cláusula Para perdón de los pecados, Rents?
No iba esta entrada de eso?

Cierto, y tendremos la respuesta a eso tan pronto dilucidemos con qué frase concuerda dicha cláusula.

Como hemos visto que hay una falta de cooncordancia entre la 1ª y 3ª oración, con la 2ª.
Esto implica que la cláusula Para perdón de los pecados, solo puede ir con la 1ª ó la 2ª, pero nunca con las dos.

Es decir, si ponemos dicha cláusula con la 1ª frase, veremos que Lucas nos está diciendo que el bautismo no tiene papel alguno en el perdón de nuestros pecados.
Paráfrasis: Arrepentíos, para perdón de los pecados, sin la necesidad de ser bautizados...
Si en cambio, unimos dicha clausula a la 2ª, vemos que Lucas nos dice que el bautismo causa el perdón de nuestros pecados... peeero eso dejaría fuera el arrepentimiento en el antes mencionado perdón.
Paráfrasis: Bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo, para perdón de los pecados, y todo esto sin que sea necesario el haberos arrepentido antes, wowowow! Al agua patoooos...!
Esta opción es la menos probable pues, las primeras palabras de Jesús al iniciar su ministerio fueron Arrepentíos, el Reino de los Cielos se ha acercado, y en el mismo libro -en otra predicación- leemos,
43 De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.
Hechos 10:43
Pero Rents, no podría ser que Lucas estuviera sosteniendo ambas posibilidades?
O sea, no podría estar diciendo Lucas que para recibir el perdón de nuestros pecados, debemos arrepentirnos y bautizarnos?

En absolutéibol, pues gramaticalmente esto es incoherente.

En efecto, porque lo que la falta de concordancia nos enseña es que es o una cosa o la otra, pero nunca ambas.

Si ignoráramos las leyes gramaticales lógicas, el versículo quedaría más o menos algo así,

Que cada uno de vosotros sea bautizado (3ª persona del singular), para el perdón de pecados de todos vosotros (2ª persona del plural).

Esto implicaría que el bautizo de cada uno de los presentes, significaría el perdón de los pecados de todos ellos...
Un disparate a todas luces.

En efecto, Juan Bautista predicaba un bautismo de arrepentimiento, es decir, un bautismo que visibilizaba un cambio -arrepentimiento- interior, no un arrepentimiento causado por el bautismo.

Qué es aquello que causa el qué?
Es el arrepentimiento aquello que nos lleva a bautizarnos en obediencia al mandato del Señor, o por el contrario el hecho de bautizarnos produce en nosotros el arrepentimiento?

La respuesta es, lógicamente, lo primero, el arrepentimiento causa nuestro bautizo.

Entonces, cuál podría ser la traducción más precisa?

Lo más correcto y coherente sería agrupar aquellas cláusulas y frases que presentaran concordancia en Sujeto y Número.
Esto significa que la 2ª frase -Bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo- debería quedar aislada, por todo lo que hemos estado viendo hasta ahora.

Exacto, porque la cláusula Para perdón de los pecados, la cual aparece en 2ª persona del plural, está precedida y seguida de dos frases en 3ª del singular.

Así pues, cómo hemos de leer Hechos 2:38, una vez hecho un análisis sintáctico del versículo?
Arrepentíos para perdón de los pecados, recibiréis el don del Espíritu Santo, y que cada uno de vosotros se bautíce en el nombre de Jesucristo...
El bautismo tiene el propósito de hacer público un cambio interior, nuestra muerte al mundo y resurrección a vida nueva, identificando al creyente con el perdón de sus pecados.

Pero mientras que el arrepentimiento es personal -puesto que el Espíritu Santo actúa en el pecador- el bautismo involucra a otras personas, de ahí que baptistheto -dejar ser inmerso- aparece en la voz pasiva indicando que uno no se bautiza a sí mismo sino es bautizado por otro, todos los que hemos pasado por ello lo sabe muy bien.

Por tanto no, el bautismo no es un requisito para recibir la Salvación.

De hecho no hay requisito alguno, pues la Salvación es por Gracia.
Es decir, es por Gracia la convicción de pecado, el arrepentimiento, la fe perseverante, etc, pero ese es otro tema.

Uno no menos interesante.

Mientras meditáis en todo esto, dad las gracias a Dios nuestro Padre por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


viernes, 7 de octubre de 2011

De Reencuentros y Semillas de la Promesa...


Como Dios prometió a Eva que una semilla suya acabaría con la del Dragón, esperamos obedientemente un niño.

Eva tuvo a Caín y a Abel, pero dado que en ninguno de los dos se cumplió la Promesa, esperamos un poquito más.

Entonces llegó Seth, y cruzamos miradas de complicidad, pero al ver que él tampoco acabó con la enemistad, nos sentamos a esperar.

Esperando que te esperarás, dimos la bienvenida a Mahalaleel, a Lamec, a Madai, a Ada y a tantos otros, que si los escribiera todos, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que tendría que escribir.

La Promesa no llegaba, mientras el Dragón seguía vivito y coleando, pues todas las semillas de Eva acababan bajo tierra.

La risa de Isaac se apagó, llegaron nuevos faraones que no conocían a Josué, Moisés fue enterrado más allá de la tierra prometida, y la espera no llegaba a su fin por una razón muy simple.

Adán fue creado a imagen de Dios, pero su pecado le hizo súbdito del Dragón, y dado que los hijos de Adán fueron creados a imagen suya, los hijos del esclavo eran tan esclavos del amo como su padre.

Por mucha semilla de Eva que llegara a este mundo, todas vivían en esclavitud, por eso Sarah reía, porque comprendía la imposibilidad de una semilla de Eva que no fuera imagen de Adán, un milagro en forma de un ser humano Hijo de Dios, no de Adán.

Pero entonces llegó la Promesa, pues lo imposible para el hombre es posible para Dios.
Jesús, nacido de mujer pero no del carpintero, engendrado de Dios pero no creado, lleno de Gracia y Verdad, pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la Gracia y la verdad vinieron por medio de Jesús el Cristo.

Apartaos y cubrid el suelo con ramas de árboles al grito de Hosannah, porque la Promesa viene montando un pollino.
Abrid paso para que así pueda ser traicionado, abandonado, negado, insultado, ridiculizado, escupido, golpeado, latigado, clavado, ensartado...
Apartaos para que tome la copa de la Ira, mi copa, para que hiera al Dragón en el Gólgota mediante la entrega de su cuerpo, para que se haga pecado por nosotros, y así podamos ser Justicia de Dios en él, o es que todavía no has visto que la Promesa era el Evangelio?

El Niño que esperábamos era el Niño Dios, y al encontrarle, todos los perdidos nos reencontramos con Dios.

Mientras meditáis en todo esto, dad las gracias a Dios Padre por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...

jueves, 6 de octubre de 2011

De Citas de Esas Tan Buenas que No Te Cansas de Releer de Tanto en Tanto (8)

No tiene sentido que me des una obra como Hamlet o Rey Lear, y me pidas que escriba algo así.
Shakespeare pudo hacerlo, yo no.
Tampoco tiene sentido que me muestres la vida de Jesús y me pidas que viva así.
Jesús pudo hacerlo, yo no.
Pero si el genio de Shakespeare viniera y viviera en mí, entonces sí que podría escribir algo así.
Y si el Espíritu del Cristo viniera en mí, entonces podría vivir una vida como la suya
.
William Temple
Genial...

De Reformas y Avivamientos...

Date cuenta por un lado, dijo, que la Reforma fue la restauración de una doctrina corrompida por los poderes del mundo, y por el otro que el avivamiento personal es la restauración de una vida corrompida por los poderes del mundo.

Te das cuenta cómo uno es dependiente del otro?
preguntó.

Mi silencio le animó a seguir hablando.

En otras palabras, una persona no podrá experimentar un avivamiento personal a menos que no haya habido una reforma doctrinal, o sea, a menos que no reciba el verdadero Evangelio, aunque la Reforma no pudo producirse sin un avivamiento previo.

Ahhhh... dije.

Y anoté lo dicho.

miércoles, 5 de octubre de 2011

De Órbitas, Aceptaciones y Reinos Mesiánicos...

Uno puede imaginárselo cavilando, Qué narices hago en prisión si mi primo es el Mesías?

Quien gritaba Arrepentíos, porque el Reino de los Cielos se ha acercado, no comprendía la anchura, longitud, profundidad, y altura de sus propias palabras.

Aquel que era el más grande de los nacidos de mujer, no era digno de desatar ni una sola de las sandalias de aquel que es más grande que el Templo, pues más importante que la ofrenda, es el altar que hace sagrada la ofrenda.

Despierta Juan que el Mesías está entre nosotros, aunque no del modo que esperabas, manchando sus ropas en el lagar, expulsando a los ocupadores, y reestableciendo un Reino como el de los gentiles, cuyos gobernantes se enseñorean y ejercen autoridad sobre ellos.

En serio, repasa tus rollos y comprueba que el Mesías no gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles, no sea que se conviertan y los sane.

Tampoco quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare, pues en su Reino, el mayor debe ser el servidor de todos.

Decepcionado?
Bienaventurado es quien no halla tropiezo en él, y abandona toda expectativa de lo que deberían ser las cosas de Dios, y -aunque sea a regañadientes- se ajusta a ellas.

Porque de esto va todo Juan, de orbitar a Su alrededor y aceptar lo inesperado, pues solo asentado sobre la Roca podrás resistir la Tormenta.