Déu Pare, dame Gracia y pone en mí el deseo de buscarte, para que al buscarte pueda encontrarte, para que al encontrarte pueda amarte, y para que al amarte pueda odiar con todas mis fuerzas, con toda mi alma y todo mi corazón, todos los pecados de los que me has salvado...
En el Nombre de Jesús, amén!



domingo, 25 de septiembre de 2011

De Odiosas y Vergonzosas Comparaciones...

26 en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos...
2 Corintios 11:26
Y a nosotros alguien nos mira mal en nuestras prédicas callejeras, y nos pasamos semanas debajo de la cama, en posición fetal, llorando, y llamando a mamá...

Dios mío por favor, danos el Amor del Mesías Cristo!

viernes, 23 de septiembre de 2011

De Citas de Esas Tan Buenas que No Te Cansas de Releer de Tanto en Tanto (6)

El cristianismo es la areligión, pues pone cabeza abajo nuestros instintos religiosos.

Los antiguos griegos nos enseñaron la moderación al conocer nuestras inclinaciones. Los romanos nos enseñaron a ser fuertes para ordenar nuestras vidas. El budismo nos insta a romper toda ilusión al aniquilar nuestra conciencia. El hinduísmo nos enseña a fusionarnos mediante la unión de todas las almas. El islam nos enseña a ser sumisos al sujetar nuestras voluntades. El agnosticismo nos enseña a estar en paz al ignorar nuestras dudas. El moralismo nos enseña a ser buenos al deshacernos de nuestras obligaciones.

Pero solo el Evangelio nos enseña a ser libres al reconocer nuestra incapacidad, nuestro fracaso.

El cristianismo es la areligión porque es la única fe cuyo fundador nos enseña no a entregar nuestras obras, sino nuestra necesidad
.
Dane Ortlund, Defiant Grace: The Surprising Message and Mission of Jesus
Exacto, de ahí que el Señor nos dijera que no había venido a llamar justos sino a pecadores a arrepentimiento.

Mientras meditáis en todo esto, dad las gracias a Dios Padre por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...

jueves, 22 de septiembre de 2011

De que la Verdad Es un Don...

[...] nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Mateo 11:27

En otras palabras, la Verdad es un Don.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

De que el Equilibrio No Resuelve el Nudo Gordiano...

'No prediques mucho la Gracia porque te conducirá al libertinaje', dicen unos, 'pero tampoco incidas mucho en la ley porque caerás en el legalismo', replican otros.

Punto medio, equilibrio, afirman todos ellos, creyendo haber resuelto el nudo gordiano del cristianismo, y evidenciando el pavor e incomprensión del Evangelio de la Gracia de Dios.

Pero el Evangelio 'Gracia sí, peeeeero' es una media verdad, y por tanto, una completa mentira.

Aquello que resuelve y anula el inexistente nudo gordiano es una santificación basada en el Evangelio, pues la obediencia a la que el creyente se somete, es aquella que parte de la comprensión de que nuestra posición con Dios, no depende de nuestra obediencia sino de la de Jesús.

Y esta es la ironía, que los que más obedecen son aquellos que comprenden que nuestra relación con Dios no reposa en todo aquello que hacemos, sino en aquello que hizo el Señor Jesús en nuestro lugar, pues el estímulo a toda obediencia, no debe ser la presión o el miedo, sino el Amor que se articula al comprender la anchura, la longitud, la altura y la profundidad del Amor de Dios por nosotros mediante el Cristo Jesús.

Y amén!

domingo, 18 de septiembre de 2011

Mode Irony (1)

[MODE IRONY ON]

Y llevado por la música de alabanza de su iglesia, sintió tanto, tanto, taaaaaanto la presencia del Señor, que se preguntó intrigado por qué Dios nos envió un Salvador y no un buen músico...

[MODE IRONY OFF]

sábado, 17 de septiembre de 2011

De Obediencias Activas y Pasivas...

8 y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió obediencia,
Hebreos 5:8
Me preguntan sobre la obediencia de Jesús, y yo más contento que un guisante respondo.

La obediencia del Mesías Cristo tuvo dos facetas: la activa y la pasiva.

La Ley que vino a cumplir el Señor comporta sanciones penales -muerte- a todo aquel que incumple sus demandas, pues maldito el que no confirmare las palabras de esta Ley para hacerlas, y dijo todo el pueblo: Amén.

No obstante, la impecabilidad -el perfecto cumplimiento de la Ley de Dios- del Mesías, le capacitó para ser el representante y sustituto de su pueblo, recibiendo en él el castigo y condena por el pecado de estos.

El Justo -el cumplidor de la Voluntad de Dios- por los injustos -los pecadores-.

El Mesías Cristo cumplió la Ley que su pueblo fue incapaz de cumplir, y tomó en él la carga de la pena que su pueblo merecía.

Lo primero alude a la obediencia activa, y lo segundo a la pasiva.

Sin una de las dos, no hay expiación posible, de ahí que la vida del Señor sea tan importante como su muerte.

Adan fracasó a la hora de cumplir la Voluntad de Dios, Israel fracasó a la hora de cumplir la Voluntad de Dios, pero el Mesías -como hombre ungido por el Espíritu Santo de Dios- fue el único que ha cumplido a la perfección la Voluntad de Dios.

Por tanto, tal y como leemos en el Catecismo de Heidelberg,
Dios me concede y me acredita la perfecta satisfacción, justicia y santidad de Cristo como si yo nunca hubiese pecado y como si nunca hubiese sido pecador, y como si hubiese sido tan perfectamente obediente como lo fue Cristo por mí.
Mi pecado en él, su vida sin pecado -su justicia- en mí, no podría haber tenido lugar sin su obediencia.

El Evangelio es la obra del Mesías por nosotros, la obra del Mesías Dios en nosotros.

Lo primero alude a nuestra expiación, justificación y redención, mientras que lo segundo a nuestra regeneración y santificación.

Mientras meditáis en todo esto, dad las gracias a Dios nuestro Padre por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...

jueves, 15 de septiembre de 2011

De que Tal Vez, Antes de Sacar el Evangelio de la Prosperidad del Cristianismo, Deberíamos Empezar por sacarlo de Nosotros Mismos...

31 para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.
1 Corintios 1:31
Todos criticamos con justa razón, el mal llamado evangelio de la Prosperidad, el cual miente al afirmar que Dios quiere prosperar al cristiano en todos los terrenos, especialmente el económico.

No hay cristiano pobre, rebuznan los que perpetran esta mentira, culpabilizando a los más necesitados.

Sin embargo, en gran medida todos aquellos que deploran la mentira de la prosperidad, en la práctica flirtean inconscientemente con ella.

Cada vez que medimos nuestro progreso espiritual por el tamaño de nuestra iglesia, por el crecimiento de nuestro ministerio, por las obras que hacemos, los libros que hemos leído, los estudios bíblicos realizados, por... etc, nos hacemos compinches de los mismos farsantes que criticamos.

La única prosperidad que tiene importancia a ojos de Dios es la espiritual, la cual se desarrolla a medida que uno mengüa y Él crece en nosotros.

Lo que somos y tenemos es por el trabajo de Dios en nuestro lugar.

De ahí que no tengamos nada de que gloriarnos.

Y tampoco debemos, pues estamos llamados a buscar la Gloria de aquel que nos amó y dio su vida por nosotros, no la nuestra.

Por tanto, quizás antes de empezar a sacar el Evangelio de la prosperidad del cristianismo, deberíamos empezar por sacarlo de nosotros mismos.



Think about it...