Déu Pare, dame Gracia y pone en mí el deseo de buscarte, para que al buscarte pueda encontrarte, para que al encontrarte pueda amarte, y para que al amarte pueda odiar con todas mis fuerzas, con toda mi alma y todo mi corazón, todos los pecados de los que me has salvado...
En el Nombre de Jesús, amén!



viernes, 15 de abril de 2011

De la Falsedad de que los Padres de la Iglesia Creían en la Transubstanciación...


Leo con tristeza la entrada de la Wikiepedia sobre la Transubstanciación.
La Transubstanciación es una doctrina católica de la Eucaristía, definida por un canon del Concilio de Trento , aunque en realidad ya figuraba desde el siglo IV puesto que Cirilo de Jerusalen ya lo había redactado en el Catecismo a los Catecúmenos.
El Concilio de Trento no hace más que confirmar lo que hacía 1500 años se venía creyendo en lo referente a que "la consagración del pan y del vino que se opera en el cambio de...
Y digo tristeza, porque lo que dice no es verdad.

Dicha doctrina fue compuesta e impuesta por el nefasto concilio de Trento como un intento de recuperar la autoridad perdida tras el Cisma.

De repente, la misa católica no solo era legítima, sino que incluso era milagrosa...

En esta entrada leeremos qué pensaban, a modo de ejemplo, San Agustín o el Papa Gelasio I sobre los elementos que compartimos en la Santa Cena.

Empecemos.
En su obra Contra Eustaquio y Néstor, el Papa Gelasio I escribe,
El sacramento del cuerpo y la sangre de Cristo, los cuales recibimos, son una cosa divina, porque mediante ellos somos hechos partícipes de la naturaleza divina.
No obstante, ni la sustancia ni la naturaleza del pan dejan de ser.
Y con toda seguridad, la imagen y similitud del cuerpo y la sangre de Cristo son celebrados mediante la representación de estos misterios
.
No nos olvidemos que la defición de lo que es Sustancia y Naturaleza habían sido estipulados por el Credo Niceno del 325 d.c., y la declaración de Calcedonia del año 451 d.c., por tanto, el papa Gelasio I sabía de qué estaba hablando cuando escribió lo que escribió.

Tertuliano, otro peso pesado de la cristiandad escribió en su obra Contra Marción,
Entonces, habiendo tomado el pan y habiéndolo dado a Sus discípulos, Él lo hizo Su propio cuerpo diciendo, "Esto es mi cuerpo", es decir, la figura de mi cuerpo.
Otro de los padres de la Iglesia con peso fue San Ignacio de Antioquía.

En sus Cartas a la Iglesia de Tralles, escribió,
Vosotros, por tanto, armaos con amabilidad y recuperad vuestra fuerza por la fe (que es la carne de nuestro Señor), y en Amor (que es la sangre de Jesucristo),
Y en su Carta a los Romanos,
No me deleito en alimentos corruptibles, o en los placeres de esta vida.
Quiero el pan de Dios, que es la carne de Cristo quien es la semilla de David; y para beber quiero su sangre, que es el amor incorruptible.
En efecto, sus escritos muestran que para San Ignacio, el pan y la sangre tenían valor metafórico.

Mucho más claro y enfático fue San Agustín -posterior cronológicamente a Cirilo de Jerusalén- al exponer la simbología de la celebración, en sus comentarios sobre Mateo 16
Dejemos que los que comen, coman, y los que beben, beban; dejemos que los hambrientos y los sedientos, coman Vida, y beban Vida.
[...]
Esa bebida, qué es sino vivir? Come Vida, bebe Vida; y tendrás vida, y Vida completa.
Pero entonces así será, es decir, el Cuerpo y la Sangre de Cristo será la Vida para el hombre, si lo que se toma en el sacramento de modo visible es en verdad comido espiritualmente, bebido espiritualmente.
Pues hemos oído que el Señor mismo dijo, "Es el Espíritu lo que da vida, pero la carne nada aprovecha. Las palabras que os he hablado son Espíritu y son vida"
.
Asimismo, en su Respuesta a Fausto escribió,
A pesar de que creemos que no es obligación el ofrecer sacrificios, reconocemos los sacrificios como parte de los misterios de la revelación, a través de los cuales las cosas profetizadas eran meras sombras. Por cuanto eran nuestro ejemplo, y en muchas y variadas maneras apuntaban al único sacrificio que ahora conmemoramos.
Ahora que nos ha sido revelado este sacrificio, y ha sido ofrecido en el tiempo escogido, dicho sacrificio no es considerado como un acto de adoración, a pesar de que retenga su autoridad simbólica
.
Más adelante, en la misma obra, San Agustín incide en el aspecto conmemorativo de la Santa Cena, no en re-presentación alguna,
Los hebreos, de nuevo, en sus sacrificios de animales, que ofrecían a Dios en variadas formas, de acuerdo al significado de lo instituído, tipificaba el sacrificio oferecido por Cristo.
Este sacrificio es igualmente conmemorado por los cristianos, en la sagrada ofrenda y participación del cuerpo y sangre de Cristo.

Antes de la llegada del Cristo, la carne y sangre de este sacrificio era anunciado mediante la muerte de los animales.
En la pasión de Cristo, los tipos fueron cumplidos por el verdadero sacrificio. Después de la ascensión del Cristo, este sacrificio es conmemorado en el sacramento.
Símbolos, el pan y el vino son símbolos del sacrificio de Jesús.

Son el pan y el vino, el cuerpo y la sangre del Señor?

Sin duda.
Pero de la misma manera que tú y yo somos cuerpo de Cristo, o de la misma manera que el Señor es la Vid y nosotros los pámpanos.

Una vez más, hemos de dejar claro que de entre los errores romanos, este sea tal vez de los más inofensivos.

No obstante, es bueno saber al menos qué replicar al romano cuando afirma en referencia a la Transubstanciación, que El Concilio de Trento no hace más que confirmar lo que hacía 1500 años se venía creyendo.

Mientras meditáis en todo ello, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...




Fuentes: Aomin Ministries
Monergism.com
Blog de Bismarck

jueves, 14 de abril de 2011

De Cómo Demostrar que el Corán No Está Inspirado por Dios...


Simplemente leyéndolo,
¡Oh, Gente del Libro! No os extralimitéis en vuestra religión. No digáis acerca de Allah sino la verdad: Ciertamente el Mesías Jesús hijo de María, es el Mensajero de Allah y Su palabra [¡Sé!] que depositó en María, y un espíritu que proviene de Él.
Creed pues, en Allah y en Sus Mensajeros. No digáis ¡Tres!, desistid, pues es lo mejor para vosotros.
Por cierto que Allah es el único Dios. ¡Glorificado sea! Es inadmisible que tenga un hijo...

Sura 4:171
En otras palabras, según el Corán los cristianos cometemos el pecado de Shirk, es decir, de politeísmo.

En efecto, esto es aun más claro en el siguiente pasaje,
Y cuando dijo Allah: ¡Oh, Jesús hijo de María! ¿Eres tú quien ha dicho a los hombres: Tomadnos a mí y a mi madre como divinidades en vez de Allah?
Dijo: ¡Glorificado seas! No me...

Sura 5:116
Estos textos demuestran algo muy evidente: Quien fuera que los redactara no tenía ni idea de doctrina cristiana, con lo cual se desmonta el dogma de que el Corán fuera inspirado por Dios.

En efecto, estos versículos demuestran que el autor de dicha obra se basaba en información proviniente de terceros.
Unos terceros bastante mal informados, la verdad sea dicha...

La Trinidad se basa en el monoteísmo, y nunca en la historia ha habido rama cristiana que considerara a María una "diosa"...
Allah es Omnisciente, Sabio.
Sura 4:170
No del todo, pues el pobre no acabó de entender qué era la Trinidad.

Mientras meditáis en todo ello, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


martes, 12 de abril de 2011

De Legalismos en la Hipocresía de Pedro o, Por Qué No Debemos Nunca Hacer Penitencia o Buscar Compensar de algún modo a Dios por un Pecado Cometido...

La escena es bien conocida por todos, Pablo -el último de los apóstoles- reprende la hipocresía de Pedro y Barnabás cuando en las comidas se apartan de sus hermanos gentiles.

Pedro, Barnabás, si sabemos que uno es declarado Justo por Dios mediante la fe, no tiene sentido comportarse delante de los gentiles como si tuvieramos que obrar legalísticamente para estar a buenas con Dios, replica Pablo

Bajo la perspectiva legalista judía, los gentiles -al adolecer de Ley- somos por naturaleza pecadores, pues no tenemos conocimiento de la Voluntad de Dios, ni tenemos siquiera la mínima posibilidad de ser justificados al observar la Ley, ni tampoco de expiar nuestros pecados.

Sin embargo, tanto Pedro como Pablo, saben que ahora las cosas han cambiado.

De esta manera, Pablo recrimina a Pedro recordándole que uno no está en paz con Dios por observar ley alguna, sino que uno es declarado Justo por Dios mediante la fe.
16 sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.
La justicia de Dios mediante la fe en la sangre del Mesías, entregado como sacrificio sustitutivo por nuestros pecados es aquello que nos justifica, que hace que Dios nos declare Justos, pues mientras que Jesús carga con nuestros pecados, a nosotros se nos imputa mediante la fe, su justicia, su vida sin pecado.

Y esto no de nosotros, pues es don de Dios.

Esa es la hipocresía que aborrece Pablo, es decir, que sabiendo que somos beneficiarios del Nuevo Pacto en la sangre del Mesías, Pedro no actúa en consecuencia y tontea de nuevo con la Ley.

Exacto, por mucho que unos hayan sido criados como buenos observantes de la Ley, y otros hayan vivido de espaldas a ella, tanto unos como otros, solo tienen una manera de ser declarados Justos delante de Dios: Por Fe.

Por tanto Pedro, si observas las leyes sobre la pureza de los alimentos, les estás enseñando a los gentiles que en el fondo, la Ley sirve para estar a buenas con Dios, y por tanto con tu actuar, contradices y restas Autoridad a la Buena Nueva que predicamos, advierte Pablo.

Ahora bien, no nos convierte en pecadores el hecho de no observar la Ley?
No se convierte Jesús en un agente del pecado, al hacernos vivir de espaldas a la Ley?
17 Y si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de pecado?
Sí y no.

Pablo admite que bajo la perspectiva judía, ellos son vistos como pecadores por no ajustarse a las leyes ceremoniales, lo cual refuerza lo que hemos visto en el versículo 15.
15 Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles,
Esa acusación de los judaizantes, Pablo la admite sin temor alguno.

Sí, bajo el punto de vista legalista, soy un pecador, pues no busco cumplir la Ley...

Ahora bien, Pablo niega rotundamente por un lado, que la vulneración de las leyes ceremoniales, convierta a Jesús en un ministro de pecado, y por el otro, que dicha vulneración les convierta a ellos realmente en pecadores.

En efecto, lo que cuenta no es la perspectiva de aquellos que viven esclavizados por una Ley de imposible cumplimiento, lo que cuenta es qué es aquello que Dios considera pecado.

Bajo el punto de vista judío, Pedro, Barnabás y él mismo, han caído a la misma categoría que los gentiles, y son vistos como pecadores de entre los gentiles, sin embargo, dicho punto de vista no es el que Dios nos ha revelado en Cristo.

Los de la fe hemos sido liberados de la condena de la Ley, explica Pablo.
18 Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago.
Qué es aquello que ha destruído Pablo?

La Ley como medio de justificación,
16 sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, [...] 17 Y si buscando ser justificados en Cristo...
En otras palabras, lo que Pablo dice que hemos destruído es la manera que los fariseos enseñaban la Ley: Puro legalismo.

Eso es con lo que Pedro estaba tonteando al apartarse de comer con los gentiles, y eso es lo que le estaba convirtiendo en un transgresor, pues Pedro de repente se está apoyando en aquello que incumple manifiestamente.
Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío...
Aquello que hace a alguien pecador no es el desatender las leyes ceremoniales, lo que hace a alguien pecador es emplear la Ley de modo legalista, es decir, creer que mediante su observancia uno puede ganarse el favor de Dios.

En efecto, un capítulo más adelante Pablo nos revela que el fin de la Ley era manifestar el pecado en el hombre, no darle vida.

De hecho, lo irónico del caso es que uno solo puede vivir cuando muere a la Ley,
19 Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios.
Mientras más te aferres a la Ley para estar en paz con Dios, menos podrás vivir por y para Dios, pues no estarás confiando en lo que Él ha hecho por ti, sino en ti mismo, en tus propias fuerzas, en todas aquellas cosas que tú has hecho para dar satisfacción por un pecado cometido.

Nuestras buenas obras son el resultado de la obra de Dios por nosotros, no su causa, esto es lo que muchos católicos no entienden al buscar contínuamente ganar Gracia, tal como sostuvo Trento,
Si alguno dice que sólo por la fe el impío es justificado; en tal sabiduría como lo dice, que no se requiere ninguna cooperación en la obtención de la Gracia de la Justificación y de que en ninguna forma es necesario que él esté preparado y dispuesto para moverse de acuerdo a su propia voluntad; sea anatema...
Concilio de Trento, Cánones sobre Justificación, Canon 9
Pero no, al que obra no se le cuenta el salario como Gracia sino como deuda, por tanto, nada de confiar en las propias obras para ser declarado Justo por Dios, pues estamos diciendo que no confiamos en lo que Dios mismo nos dice que Jesús hizo por nosotros.

Por consiguiente, si uno quiere vivir para Dios, debe enterrar a seis metros bajo tierra al legalista.

Y poner una piedra grandota encima, no sea que se levante...

Todo esto que hemos visto, Pablo nos lo dice en el versículo siguiente,
20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Para estar en paz con Dios no debo confiar en mí, es decir, en mis obras de justificación.

Para estar en paz con Dios debo confiar en aquello que Dios ha dispuesto como lo único que puede hacerme Justo: Confiar en que Jesús pagó por mis pecados, y resucitó como demostración de que su propiciación había sido aceptada.

Cada vez que un cristiano peca y se siente obligado a hacer algo para satisfacer dicho pecado (penitencia, ayuno, promesas, buenas obras...), lo que está diciendo es que no confía en la Palabra de Dios, no confía que en realidad Jesús sea la ofrenda propiciatoria por sus pecados.
21 No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.
Es imperativo dejar clavado en la cruz nuestros deseos legalistas, para que con toda propiedad podamos decir,
Mediante la ley, mediante el cumplimiento del castigo por mis pecados que la Ley de Dios exige, he muerto a la ley.
Mi viejo Yo fue juntamente crucificado con mi Señor Jesús, mi Mesías. Mi viejo Yo legalista y mundano murió en la cruz con él, y Cristo está en mí pues soy Uno con él, soy su cuerpo.
Ahora vivo en la fe del Hijo de Dios, vivo en la confianza ciega de que me amó y se entregó a sí mismo por mis pecados
.
Que no se nos entienda mal, no es que nos tenga que importar un pito el haber pecado, cada vez que caigamos hemos de pedirle perdón a Dios, arrepentirnos de todo corazón, y hacer obras que muestren que dicho arrepentimiento es auténtico, sincero.

Pero lo que nunca hemos de hacer es intentar compensar o satisfacer de algún modo a Dios por un pecado cometido, pues eso es competencia esclusiva del Señor Jesús.

Mientras meditáis en todo esto, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


jueves, 7 de abril de 2011

De que Si Hablas como Jacob, Tus Manos No Deben Ser las de Esaú...


Decía Zac Poonen, Si no vives lo que predicas, no subas al púlpito.

Cierto, pero no solo eso, si no vives lo que predicas no hables de las cosas de Dios.

No solo porque es la misma hipocresía que deploraba el Señor, sino porque tampoco darás fruto.
21 E Isaac dijo a Jacob: Acércate ahora, y te palparé, hijo mío, por si eres mi hijo Esaú o no.

22 Y se acercó Jacob a su padre Isaac, quien le palpó, y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las manos de Esaú.

23 Y no le conoció, porque sus manos eran vellosas como las manos de Esaú; y le bendijo.

Génesis 27
En efecto, si tu forma de vida no va a la par de tus palabras, estas no serán tenidas en cuenta.

Si hablas como Jacob, pero tus manos son las de Esaú, si predicas que hemos de servirnos unos a otros, pero solo buscas protagonismo, si hablas de perdonar pero quien te la hace la paga, si vives lo contrario de lo que predicas... tus palabras no tendrán impacto alguno sobre los demás, pues no serás nada más que un hipócrita que dice pero no hace.

Pero el Señor dice que su Palabra nunca vendrá vacía, replica el hipócrita.

Cierto, y no lo hace, pues tu decir y no hacer sirve para mostrar quién es un buen ejemplo de lo que es un mal ejemplo, no obstante, no te sorprendas de que tus palabras no produzcan fruto espiritual en los demás, pues tienes las manos llenas de pelos.

Mientras meditáis en todo esto, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


martes, 5 de abril de 2011

De Malaquías 3 o, la Santificación en el Cristiano...


En Malaquías 3 leemos,
1 He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho YHWH de los ejércitos.

2 ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores.

3 Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a YHWH ofrenda en justicia.
Pregúntale a un herrero cómo se afina el oro, cómo se limpia de impurezas la plata y te responderá pacientemente que se tiene que calentar la pieza en el fuego del horno, sacarla cuando esté al rojo vivo, golpearla con fuerza para así eliminar las impurezas del metal, y repetir esto hasta que dicho metal esté limpio.

Fuego, golpes, fuego, golpes....

Cuándo sabrá el herrero que el metal está limpio?
Cuando se vea reflejado en él.

Cuando el cristiano recibe el Espíritu Santo, empieza el proceso de santificación -el moldeado de su carácter a imagen de Jesús- un proceso que dura toda la vida del creyente.
29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Romanos 8
Pero la manera que Dios nos limpia de nuestras impurezas, de los restos de nuestro viejo Yo que no han muerto al mundo, es mediante el sufrimiento, las tribulaciones.

El autor de Hebreos nos habla de esto con prístina claridad,
5 y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:

Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor,
Ni desmayes cuando eres reprendido por Él;

6 Porque el Señor al que ama, disciplina,
Y azota a todo el que recibe por hijo.

7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?

8 Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.

9 Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?

10 Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de Su Santidad.

11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

Hebreos 12
Decía John Piper, Espero que no os enfadéis contra Dios por la manera que ha elegido de santificarnos...

Espero lo mismo.

En efecto, si eres orgulloso, Dios hará que pases por las circunstancias necesarias para que abandones tu orgullo.
Si para ti es muy importante el dinero, Dios hará que pases por las circunstancias necesarias para que abandones tu estupidez, etc...
2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.
Juan 15
Es agradable?
No, es duro, aunque el grado de dureza será inversamente proporcional a la testarudez con que nos resistamos a abandonar los vicios de nuestro viejo Yo.

Hasta cuándo durará dicha disciplina?

Hasta que cada vez que alguien te mire, pueda ver a Jesús reflejado en ti.

Fuego, golpes, fuego, golpes...

Mientras meditáis en todo ello, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...


viernes, 1 de abril de 2011

De Gálatas 4:27 o, Por qué Serán Más los Hijos de la Desamparada que los de la Casada...


Analizando con mi amiga y hermana Cecilia Gálatas 4, llegamos al siguiente versículo, en el que Pablo cita a Isaías 54:1,
27 Porque está escrito:
Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz;
Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto;
Porque más son los hijos de la desolada, que los de la casada
.
Una lectura superficial y rápida de este versículo, especialmente en el contexto inmediato donde Pablo nos está hablando de Sara -esposa de Abraham- y Agar -su esclava-, podría hacernos pensar que la casada alude a Sara, y la desamparada a Agar.

Pero no es así, tal y como veremos en esta entrada.

Ahora bien, de qué nos está hablando Pablo en este versículo?

Del Tema sobre el cual orbita toda la Palabra, del Evangelio de la Gracia.

En efecto, pero antes de nada: contexto inmediato por favor.

Como acabo de decir, en este pasaje, Pablo nos ha estado hablando de Sara y Agar, y de cómo cada una representa los dos pactos.

Agar el Pacto de obras que esclaviza.
23 Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa.

24 Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar.

25 Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud.
Sara el Pacto de Gracia que da Libertad.
28 Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa.
[...]
31 De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre.
Ahora bien, hemos de tener claro a qué hace referencia Isaías, para no confundir el mensaje de Pablo, y pensar que cuando habla de casada y de desamparada lo hace de estas dos mujeres.

Vayamos a Isaías y expliquemos rápidamente un par de cosas.

El antiguo Pacto era un pacto entre dos partes, un pacto donde si Israel cumplía la Ley recibiría bendiciones, y si la incumplía, maldiciones.

En varias escenas a lo largo de la Palabra, Dios presenta esta relación Dios-Israel, como la matrimonial, donde Dios es el esposo, e Israel la esposa, cierto?

Israel desde el principio, incumplió su parte del pacto, pues siempre le fue infiel al Señor, de ahí que las consecuencias de dicho incumplimiento fueran aquellas que estipulaba el Pacto: Maldiciones.

De esta manera Dios castiga a Israel lanzándoles contra ellos al Imperio Babilónico de Su siervo Nabucodonosor, el cual arrasa Judá, destruye el Templo y se lleva a una parte de israelitas al exilio.

Una vez visto esto hemos de preguntarnos, quién es la casada, según Isaías?

El Israel del Pacto mosaico,
5 Porque tu marido es tu Hacedor; YHWH de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado.
Isaías 54

31 He aquí que vienen días, dice YHWH, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.

32 No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice YHWH.

Jeremías 31
Por tanto, la casada alude al Israel del Pacto, no a Sara, la esposa de Abraham.

Entonces, quién es la desamparada?

El Israel que -una vez hecho manifiesto sus contínuas infidelidades- es repudiada por Dios, y conducida al exilio babilónico.
6 Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó YHWH, y como a la esposa de la juventud que es repudiada, dijo el Dios tuyo.

7 Por un breve momento te abandoné
Pero si es repudiada por Dios a causa de sus traiciones, por qué nos dice Dios que la repudiada tendrá más hijos que la casada?
27 Porque está escrito:
Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz;
Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto;
Porque más son los hijos de la desolada, que de la casada.
Porque la historia de Israel anuncia el Evangelio de la Gracia.

Fijémonos en Isaías 54, en cómo refleja/anuncia dicho Evangelio.

Tenemos el Pacto de las obras entre Dios e Israel, la Ley, cierto?

Pero la Ley no fue entregada para que Israel viviera por ella, sino para manifestar el pecado en el ser humano, para que al hombre no le quedara más remedio que tener que pedir Misericordia y perdón a Dios por todas sus maldades, para tener que pedir Redención por Gracia.
19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;

20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

Romanos 3

7 ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.
Romanos 7

19 Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador.

[...]

21 ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera dar vida, la justicia fuera verdaderamente por la ley.

22 Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.

23 Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.

24 De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.

Gálatas 3
Entendido?
Dios entrega la Ley, para evidenciar que nadie puede cumplirla, para que el hombre abra los ojos, deje de creer que es el centro del universo, y que merece algo bueno por parte de Dios.

En efecto, de ahí que Israel sea infiel, pues el ser humano es incapaz de cumplir la Ley de Dios,
3 Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;
Romanos 8
Por tanto tenemos a un Israel que durante siglos es infiel a Dios, incumpliendo el Pacto, cierto?
1 Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz;
No daba a luz, es decir, no daba fruto.

Pero qué hemos visto que decía el Pacto en relación a si había incumplimiento por parte de Israel?

Un sinfín de Maldiciones.

Ahora bien, suele preguntar la gente, si Dios sabía que Israel no podría cumplir la Ley, por qué la entrega y amenaza con maldiciones en caso de no cumplirla?

Ya lo he explicado, es para que el hombre, una vez manifiesta su incapacidad de alcanzar las exigencias de la Santidad de Dios, no le quede más remedio que humillarse, y pedir perdón y Misericordia.

Y es ahora, una vez hecho patente que el hombre está caído, débil y necesitado, cuando Dios da Gracia, pues si no fuera así, el hombre podría llegar a pensar que todas las Gracias que Dios da, encuentran la causa en algo meritorio que pudiera haber visto en él.

Pero de esta manera se elimina el orgullo en el ser humano, pues aquello recibido, no lo es por sus méritos, sino por la pura Misericordia de Dios.

Yo te doy vida eterna, te adopto como hijo, te perdono tus maldades, te hago heredero de todo... pero es por Gracia, no porque lo merezcas, es por el puro afecto de Mi Voluntad, dice Dios.

Con esto en mente, veamos cómo Isaías 54 nos habla del Evangelio de la Gracia de Dios, pues establece un claro paralelismo con lo que nos pasó a nosotros.
1 Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto; porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho YHWH.
Ahí tenemos de entrada, la Promesa.
Una Promesa que se manifiesta a través de una de las constantes de la Palabra: la maravilla de que Dios crea de la Nada, hace florecer en el desiero, resucita a los muertos, hace parir a las estériles...
4 No temas, pues no serás confundida; y no te avergüences, porque no serás afrentada, sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria.

5 Porque tu marido es tu Hacedor;
Tu vergüenza es tu estado caído, tu incapacidad de cumplir los requisitos de la Santidad de Dios, tu pequeñez, tu impureza, tu suciedad, tu maldad...
3 Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.
Tito 3
Tu vergüenza Israel es tu infidelidad, tu derrota, tu destrucción, tu exilio...

No obstante, no temas, dice Dios, porque tu marido es tu hacedor, tu Salvador.
5 Porque tu marido es tu Hacedor; YHWH de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado.
La esperanza no viene de ti, pues estás caído, exiliado, derrotado, estéril, muerto... la esperanza viene solo de tu Redentor, el Santo de Israel, que te tendrá Misericordia, por tanto, pon tu esperanza en Él,
6 Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó YHWH,

7 Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias.

8 Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo YHWH tu Redentor.
La razón de que seas redimido no está en ti, está en la Misericordia de Dios tu Redentor.
10 Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo YHWH, el que tiene misericordia de ti.

11 Pobrecita, fatigada con tempestad, sin consuelo; he aquí que Yo cimentaré tus piedras sobre carbunclo, y sobre zafiros Yo te fundaré.

12 Tus ventanas Yo pondré de piedras preciosas, tus puertas de piedras de carbunclo, y toda tu muralla de piedras preciosas.

13 Y todos tus hijos serán enseñados por YHWH; y se multiplicará la paz de tus hijos.

14 Con justicia serás adornada; estarás lejos de opresión, porque no temerás, y de temor, porque no se acercará a ti.

[...]

17 Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio.
Esta es la herencia de los siervos de YHWH, y su salvación de mí vendrá, dijo YHWH.

Isaías 54
Isaías 54 nos habla del Gran Tema de la Biblia, la caída del ser humano, su incapacidad d alcanzar las exigencias de Santidad de Dios y no obstante...

Dios, por Su pura Misericordia, no por nada bueno que haya visto en el ser humano, le da Gracia y Misericordia eterna.
4 Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y Su amor para con los hombres,

5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por Su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,

6 el cual derramó en nosotros abundantemente mediante Jesucristo nuestro Salvador,

Tito 3

8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

9 no por obras, para que nadie se gloríe.
Dónde está la jactancia? se pregunta Pablo, dónde está cuando tú eres quien eres, simplemente porque has sido objeto de Misericordia...?
7 Porque ¿quién te distingue de los demás? ¿o qué tienes que no hayas recibido?
Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?

1 Corintios 4
En resumen: ES POR GRACIAAAAAAAAAAA!

Todo lo expuesto es la razón por la que Pablo en Gálatas 4:27, cita a Isaías 54:1.

Mientras meditáis en todo esto, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo...

domingo, 27 de marzo de 2011

De que No Es lo mismo Bautizarse en Cristo que Hacerlo en Su Nombre...


En relación a mis últimas entradas sobre el bautismo, me comentaba un hermano esta mañana, No entiendo la diferencia entre bautizarse en Cristo y hacerlo en su Nombre, no es lo mismo...?

Pues no, no es lo mismo.

Una persona sin fe, puede bautizarse en el Nombre de Cristo por interés, por presión externa, o por mil y una razones, pero dicho bautismo no le dará Salvación pues la persona no se habrá bautizado en Cristo.


Bautizarse en Cristo es formar parte de su cuerpo.

Qué quiere decir esto?

Cuando una persona recibe fe en Cristo, cuando cree de todo corazón que Jesús cargó con sus pecados y que murió en la cruz...

Esa persona clava su Yo corrupto en la cruz, y lo entierra a seis metros bajo tierra.

Su Viejo Yo muere.

Muere con Cristo en la cruz.

Pero de la misma manera que la persona recibe el don de creer que Jesús murió en la cruz cargando con sus pecados, recibe igualmente el don de creer que el Señor resucitó.

De esta manera la persona renace a vida nueva.
17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
2 Corintios 5
Colosenses 2:12 y Romanos 6 nos describe todo esto con la claridad paulina característica,
11 En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo;

12 sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.

Colosenses 2

3 ¿Ignoráis que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados en su muerte?

4 Pues, por el bautismo fuimos sepultados juntamente con él en la muerte, para que así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida.

5 Porque así como hemos sido identificados con él en la semejanza de su muerte, también lo seremos en la semejanza de su resurrección.

6 Y sabemos que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado;

7 porque el que ha muerto ha sido justificado del pecado.

8 Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él.

9 Sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él.

10 Porque en cuanto murió, para el pecado murió una vez por todas; pero en cuanto vive, vive para Dios.

Romanos 6
James White dijo una vez que el cristianismo es vivir como si uno ya hubiera muerto al mundo y sus deseos, y eso es una gran verdad.

El cristiano murió en la cruz, y ahora -resucitado/renacido a vida nueva, vive para Dios.

Por tanto, uno es bautizado en Cristo mediante la fe, no mediante el agua pues todo este proceso tiene lugar cuando el hombre recibe fe en Cristo, fe en su muerte y resurrección.

Todo esto es lo que simboliza el bautismo de agua, es decir, la inmersión en las aguas simboliza nuestra muerte al mundo (Baptizo = Inmersión)...

Y nuestra resurgencia de dichas aguas simboliza el nacer de nuevo limpio de pecado como nueva criatura.

Por eso Jesús dijo que es necesario nacer de nuevo para entrar en el Reino de los Cielos, pues nadie puede nacer de nuevo si antes no muere, ni el grano de trigo puede dar fruto sino muere antes...

Uno puede bautizarse en el Nombre de Cristo y no formar parte de su Cuerpo, no formar parte de la Iglesia de Dios, no haber muerto al mundo ni nacido de nuevo, pues simplemente estará realizando un ritual.

Esto es justo lo que nos dice Pablo en Gálatas,
14 Pero lejos esté de mí el gloriarme sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien el mundo me ha sido crucificado a mí y yo al mundo.

15 Porque ni la circuncisión ni la incircuncisión valen nada, sino la nueva criatura.

Gálatas 6
El ritual no es nada, lo es el haber crucificado al mundo con sus deseos, lo es el ser nueva criatura.

Por esta razón hay tantos "cristianos" que llevan una vida tan mundana y llena de maldad como la de cualquier incrédulo: porque no han nacido de nuevo.

La evidencia que alguien es cuerpo de Cristo es una vida transformada a imagen del Señor, una vida andando como él anduvo, una vida de entrega a los demás, de mortificación del pecado, de amor y humildad, una vida perseverando en el Espíritu, el cual manifestará su obra -los Frutos del Espíritu- en la persona.

En otras palabras, no todo bautizado en el Nombre de Cristo es necesariamente bautizado/inmerso en Cristo.

Mientras meditáis en todo esto, dad gracias a Dios por todo en el Nombre de Jesucristo...